Galería | El Repliegue de los curas en Masaya

Cuando policías y paramilitares se disponían a ejecutar el asalto final contra Masaya, obispos de Managua llegaron a la asediada ciudad y evitó la masacre

Masaya

FOTO: LA PRENSA/ JADER FLORES

Justo cuando policías y paramilitares se disponían a ejecutar el asalto final contra Masaya, un grupo de obispos de Managua llegó en caravana hasta la asediada ciudad y evitó la masacre. Muchos consideran este 21 de junio como “el nuevo repliegue”.

Puede leer: Los 6 incendios más emblemáticos de la crisis en Nicaragua

MASAYA
FOTO: JADER FLORES/ LA PRENSA

A la llegada de los obispos, los habitantes católicos y laicos salieron espontáneamente de sus casas y saturaron las calles. Los rostros, principalmente de las madres masayas, eran el reflejo del dolor que las invade. Desde el 18 de abril hasta la llegada de los líderes religiosos, 21 de junio, se habían contabilizado más de veinte muertos en la heroica ciudad.

Le puede interesar: Galería | Nicaragua cerrada con tranques

MASAYA
FOTO: AFP

Los tranques no fueron impedimento para que la caravana dentro de la ciudad recorriera las calles principales, incluyendo la zona del mercado, a pesar de las grandes cantidades de basura acumulada y el mal olor que imperaba. Los pobladores saltaron barricadas y quitaron los adoquines para poder avanzar. La idea inicial era entrar a Monimbó, donde había mayor amenaza de ataques.

Además lea: Galería | La insurrección de abril 2018

Sin embargo, la ruta del recorrido cambió para resguardar la seguridad de los participantes de la procesión con el Santísimo. Después del recorrido y un mensaje de esperanza que llevaron los jerarcas católicos al pueblo desde la placita de Monimbó, se reunieron con el comisionado Ramón Avellán y acordaron un cese al fuego y la liberación de los detenidos de Tipitapa, Nindirí y Masaya.

La imagen de la Virgen de la Asunción junto con los creyentes esperaban la procesión encabezaba por los obispos en una de las barricadas que se levantaron para evitar los ataques de las fuerzas policiales y paramilitares, cercana a la placita de Monimbó.

También lea: Se cumplen 39 años del repliegue táctico a Masaya

Pobladores de Masaya pedían a los religiosos que intercedieran por la paz de la ciudad. La Alcaldía de Vara del pueblo indígena de Monimbó también estuvo al frente de la caminata que realizó la Iglesia católica en Masaya.

MASAYA
FOTO: JADER FLORES/ LA PRENSA

“Han escondido las armas”. “Justicia, justicia, justicia”. “¡Que se vaya Daniel Ortega!”, se escuchaba en coro en medio de dolor, emoción y necesidad de auxilio por parte del pueblo de Masaya a la llegada del clero.

Lea además: Obispos frenan una nueva masacre de policías y paramilitares en Masaya

Durante el trayecto los ciudadanos también denunciaron la supuesta presencia de francotiradores en distintos puntos de la ciudad. Asimismo demandaron a la Policía Nacional que se retire de Masaya.

MASAYA
FOTO: AFP

La caravana que inició en Managua recorrió unos 28 kilómetros en vehículo hasta Masaya. El traslado del clero estuvo acompañado por otros automóviles que incluía medios de comunicación. Los masayas recibieron a los visitantes de rodillas en medio de las incontenibles lágrimas de dolor y esperanza. Les parecía mentira poder ver un “rayito de luz” en medio del “oscuro túnel” por el que atravesaban.

Le puede interesar: Ataque orteguista contra Masaya

El circuito que realizaron a pie, en el interior de la ciudad, fue de unos cuatro kilómetros. Durante la peregrinación, las banderas volvieron a alzarse. Esta vez, las azul y blanco estuvieron acompañadas por las blanco y amarillo de la Iglesia católica y las blancas en petición de paz.

MASAYA
FOTO: JADER FLORES/ LA PRENSA

Durante la visita, el cardenal Leopoldo Brenes, monseñor Silvio José Báez, acompañados por el Nuncio Apostólico Waldemar Stanilaw Sommertag, y Álvaro Leiva, secretario ejecutivo de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), recibieron denuncias de los atropellos a la integridad humana cometidos por fuerzas paramilitares contra la ciudadanía.

También puede leer:  La intervención de los obispos en Masaya

El niño Ismael Hernández, de 10 años, entregó unos casquillos de bala a las autoridades de la Iglesia católica. “Quería que viera con qué mataron a mi amigo Marcelo”, dijo el menor. Marcelo Mayorga falleció después de recibir un impacto de bala en el pecho.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: