Ortega-Murillo aislados

De Ortega-Murillo solo emana odio, muerte, mentiras y obsesión de poder. Se quieren quedar hasta 2021 sobre una montaña de cadáveres

Pienso que Daniel Ortega y Rosario Murillo tienen un pie en el avión. ¡Se irán! Ellos lo saben bien y lo único que preparan es una amnistía para ellos, su familia y su círculo más cercano (la crema y nata de la corrupción en Nicaragua). Por si les bastara el pueblo se aisló de ellos, es la inmensa mayoría de la población nicaragüense la que exige la renuncia de la pareja y elecciones adelantadas para terminar con esta nueva dictadura.

La comunidad internacional se está pronunciando y le da la espalda al régimen. El Consejo Permanente de la OEA ha condenado al Gobierno de Nicaragua y Ortega solo tiene los votos de Venezuela y Bolivia. Veinte y un países del hemisferio apoyan al pueblo de Nicaragua y sus demandas.

Uno de los votos en la OEA que más impacta ha sido el de Ecuador. La izquierda lo condena: Pepe Mujica en el Uruguay, Gustavo Petro en Colombia. Por si le faltara repudio, Noam Chomsky y Jack Lang, reconocidos intelectuales de izquierda, también lo condenan.

La cooperación internacional ya se está retirando: Holanda, Inglaterra, Luxemburgo, EE.UU. que solicitó la entrega de vehículos a la Policía, y un sinnúmero de países que ya condenan al régimen. Esta ayuda que se retira solo afecta al pueblo.

De Ortega-Murillo solo emana odio, muerte, mentiras y obsesión de poder. Se quieren quedar hasta 2021 sobre una montaña de cadáveres, de heridos, de presos, torturados, desaparecidos. No podemos regresar a la “normalidad”, todos los que han sufrido la brutal represión del dictador nos exigen seguir en esta resistencia.

Se terminaron de aislar cuando tocaron a la Iglesia católica, sus templos, obispos, sacerdotes y las profanaciones que ha hecho el FSLN. Nicaragua es un pueblo profundamente creyente y ha sido coherente en respaldar a aquellos que han arriesgado su vida y estar de la mano de sus fieles.

La pareja dictatorial se aísla de la ley, de la legalidad, de la legitimidad en el poder, de la Constitución. Su círculo es minoría, hoy son ellos los minúsculos frente a la mayoría de Nicaragua que alza su voz contra este genocidio.

Si Ortega dice que tiene pueblo, que lo demuestre adelantando elecciones. ¿Cuál es el miedo?

Daniel Ortega y Rosario Murillo: por el amor que un día tuvieron por Nicaragua, ¡váyanse! ¡Dejen este pueblo en paz! Ustedes ya son ricos, son capitalistas disfrazados de socialistas. ¿No les atormenta en las noches las voces de los muertos? Si queda algo de razón en ustedes, les ruego que se vayan.

Acá los repudiamos. Ni sus mismos simpatizantes los quieren. No nos obliguen a tenernos en El Carmen. No nos vamos a cansar hasta verlos fuera del poder.

El autor es estudiante universitario.