Crisis y alzas azotan el consumo del hogar en Nicaragua

De los 53 productos que contempla la canasta básica solamente los 23 alimenticios han tenido una reducción en la demanda del 20 por ciento

Consumo

No obstante, solo los 23 productos alimenticios incrementaron 213 córdobas, al pasar su costo de 8,874 córdobas en diciembre a 9,087 córdobas en julio. LAPRENSA/ARCHIVO

El consumo en Nicaragua está deprimido, tan deprimido que ha afectado los bienes de demanda inelásticas, o sea aquellos que son necesarios o indispensables para el hogar, como algunos productos de la canasta básica, el gas para cocinar, los combustibles y hasta la energía.

De los 53 productos que contempla la canasta básica solamente los 23 alimenticios han tenido una reducción en la demanda del 20 por ciento, todo a raíz de la crisis sociopolítica que enfrenta el país, señaló Alejandro Andino, presidente de la Asociación Nicaragüense de Comerciantes de Abarroteros (ANA).

“Está disminución no es porque no quieran consumirlo, sino porque hace falta el dinero para comprarlo”, dijo.

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Esta caída en el consumo de los alimentos también estaría ligada con incrementos de precios en los distintos productos, así como el desempleo que se ha generado en los últimos meses, explica el economista Luis Murillo.

Según cifras del Banco Central de Nicaragua, hasta diciembre del año pasado el precio de la canasta básica era de 13,332 córdobas, mientras que en julio (la última actualización) se cotizaba en 13,600 córdobas, es decir que cuesta 268 córdobas más.

No obstante, solo los 23 productos alimenticios incrementaron 213 córdobas, al pasar su costo de 8,874 córdobas en diciembre a 9,087 córdobas en julio.

Solo entre abril y julio —en plena crisis económica— hubo un aumento de 325.9 córdobas con respecto a marzo, precisan las cifras del BCN.

La caída en el consumo de pan, un alimento que no suele faltar en algún tiempo de la dieta de los nicaragüenses, dibuja claramente la situación de la demanda del hogar.

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Antes de la inestabilidad, el consumo de pan iba creciendo, lo que había propiciado la creación de varias microempresas panificadoras; hoy ese consumo no alcanza ni el 50 por ciento de lo que se demandaba a inicios del año. “El consumo de pan anda entre un 30 o 40 por ciento de lo que antes se consumía; se está produciendo menos en pocas palabras”, comenta Lester Castillo, presidente de la Gremial Nacional del Pan. Esta caída ha provocado que varias de las panificadoras cierren sus puertas.

Se compra menos calzado

Otro indicativo que las cosas no marchan bien en el hogar, es que la ventas internas de zapatos han disminuido, lo que según Alejandro Delgado, presidente de la Cámara de Cuero y Calzado Nicaragüense (Camcunic), afectará las metas que tenía proyectada de vender entre ocho y diez millones de pares de zapatos y ahora se espera cerrar con una colocación de cuatro a seis millones de pares de zapatos, tanto a nivel externo como interno.

Murillo señala que debido a la crisis que se ha generado muchas familias están viviendo de las reservas económicas que tienen o de remesas familiares, eso las ha obligado a reducir sus gastos, incluso aquellos que son necesarios como los alimentos.

“El poder adquisitivo se va reduciendo poco a poco, yo estimo que el año lo vamos a cerrar con puntos negativos, con una caída en la economía de 1.5 o 1.8 por ciento, y un nivel de inflación que puede pasar el 10 por ciento y de seguir así, si hay una retirada de las zonas francas y hay una retirada de los créditos del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) y el Banco Mundial, vamos a tener más de 220 mil personas en el desempleo”, aseguró Murillo.

Hasta junio la inflación se ubicó en 1.92 por ciento, según cifras del Banco Central.

Menor consumo de gas

Además los hogares han reducido su consumo de gas para cocinar, debido a que en junio este cayó 8.3 por ciento, lo que fue amortiguado por los crecimientos que se registraron en los meses anteriores y por eso en el primer semestre se terminó con un despunte de 1.4 por ciento, comparado con igual periodo del año pasado, según estadísticas del Ministerio de Energías y Minas (MEM).

El informe del MEM en junio indica que se consumieron 109,900 barriles de gas butano, mientras que el año pasado se habían consumido 119,800 barriles de este producto.

El consumo de gas butano venía incrementando en la medida que la población sustituía el uso de leña por este producto, pese a que Nicaragua no tiene subsidio en este producto como el resto de países de la región centroamericana.

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Menos demanda de combustible

Asimismo, la población nicaragüense a raíz de la crisis ha demandado menos combustibles. Estadísticas del Ministerio de Energías y Minas (MEM) indican que el sector transporte demandó menos volúmenes de diesel y gasolina súper entre mayo y junio de este año con respecto a abril, lo que provocó que el consumo, que venía creciendo hasta abril, cayera en el primer semestre.

Entre enero y junio de este año el consumo de diesel ascendió a 2.2 millones de barriles, mientras que el año pasado en igual lapso fue de 2.3 millones de barriles. Esto equivale a una reducción de 4.23 por ciento.

El consumo de la gasolina súper, que es demandada principalmente por consumidores de mayor poder adquisitivo, cayó 4.7 por ciento hasta junio con respecto al año pasado. La regular repuntó 0.30 por ciento.

César Arévalo, especialista en mercado de hidrocarburos, señala que la caída del consumo está asociada con distintos factores, como la falta de seguridad en las noches, la caída en las ventas e importación de vehículos, la migración, el desempleo y cierre o reducción de operaciones de algunas empresas debido a la crisis.

Venta de energías

De igual forma, estadísticas del Instituto Nicaragüense de Energía (INE) revelan que pese a que el número de clientes aumentó de enero a junio 1.7 por ciento, las ventas de la distribuidora de energía se redujeron en mayo y junio.

Javier Mejía, especialista del Centro Humboldt, señaló que la crisis sociopolítica ha afectado fuertemente al sector, y eso se puede observar en indicadores simples como el hecho de que la actividad nocturna no se ha normalizado y el tiempo que más se consume energía y los grandes consumidores han reducido sus operaciones, como por ejemplo el caso de la Empresa de Administradora de Aeropuertos Internacionales (EAAI).

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