Hábeas Corpus

Líderes sindicales, obreros y campesinos que la historia patria no debe olvidar, se beneficiaron de ese recurso desde diferentes trincheras

El Recurso de Hábeas Corpus fue en la dictadura somocista uno de los principales instrumentos jurídicos usado por los abogados democráticos de Nicaragua, para garantizar la vida de los prisioneros políticos capturados por el régimen.

Manolo Morales Peralta fue un socialcristiano que, desde su cátedra en la UCA, ponía el énfasis en la importancia de su uso para salvaguardar la integridad física de los prisioneros políticos.

Junto a connotados juristas democráticos, liberales, socialdemócratas, socialistas, conservadores y marxistas leninistas paradójicamente demócratas de verdad, lo interponían cuando se respetaban los términos y los plazos legales, en una dictadura donde el poder judicial no era un brazo del partido menos de la familia en el poder.

Líderes sindicales, obreros y campesinos que la historia patria no debe olvidar, se beneficiaron de ese recurso desde diferentes trincheras y (desde hasta antagónicas ideologías), comulgaban y compartían instrumentos de lucha que un Estado represor tenía que tolerar.

La herramienta jurídica por excelencia en la defensa de sandinistas verdaderos, sindicalistas libertarios, jóvenes rebeldes, fue el Hábeas Corpus con el que se exigía “ver” a los detenidos, tener contacto con ellos, a pesar del Chipote y de las ergástulas somocistas en todo el país.

Gracias a ese recurso muchos sandinistas están vivos ya que el somocismo era menos irrespetuoso de sus compromisos jurídicos internacionales e internos que este remedo de Estado.

Nunca jamás se llegó a estos extremos y a esta rabia canina que desde el poder vivimos ahora en pleno siglo XXI

Al contrastar ahora con el tratamiento que se da a los prisioneros políticos en manos de esta nueva dictadura, no puedo menos que lamentar la degradación a que ha sido llevado el derecho y particularmente el recurso de Hábeas Corpus.

En las flagrantes violaciones de los derechos humanos de los nicaragüenses, en el desprecio al derecho a la vida, a la propiedad, a la libertad, al decoro, a la decencia y a la inteligencia, en esa negativa a la exhibición personal que conlleva una crueldad supina al negar a los familiares del detenido, especialmente madres y padres de familia, el derecho a ver a sus hijos, están traicionando lo más sublime y sagrado de quienes en el pasado dieron hasta la propia vida por la libertad, la democracia y el derecho a vivir en paz.

Las detenciones arbitrarias y el secuestro, los tratos inhumanos, crueles e infamantes, las torturas, incluso en la peor época de la dictadura del somocismo contaban con un freno cuando el defensor interponía el Hábeas Corpus.

El autor es director de relaciones internacionales del partido CxL.

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