Régimen celebrará a 133 santos en nueve días tras baño de sangre de meses

El orteguismo organiza su inusual festividad religiosa por más de una semana en momentos que mantiene una fuerte embestida contra líderes de la Iglesia católica

Policías orteguistas, trabajadores de la Alcaldía local y empleados de otros entes del Estado participaron este jueves en una “procesión” de la réplica de San Jerónimo, en Masaya. LA PRENSA/Jader Flores

En medio del luto por la matanza de más de quinientas personas a causa de la represión del régimen de Daniel Ortega, este anunció nueve días de celebración religiosa en la Plaza de la Fe Juan Pablo II, en un intento por normalizar el país y a su vez desafiar a la Iglesia católica, que suele liderar las fiestas religiosas de los nicaragüenses y que este año las ha realizado con total recogimiento debido al dolor provocado por la dictadura en las familias.

El evento del oficialismo fue dado a conocer por el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) y empezará mañana con un desfile donde participarán cinco mil bailarines, que se encargarán de presentar coreografías de la cultura danzante de las zonas del Pacífico, norte y Caribe de Nicaragua; además habrán juegos de voleibol y futbol sala, venta de gastronomía, artesanía, textil; presencia de 133 imágenes de santos y desfile de grupos musicales en las noches.

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A juicio del sociólogo y exministro de Educación, Humberto Belli, la manipulación de los símbolos del catolicismo no es nuevo en el país, pero es una situación que se agudiza cada día que pasa y advirtió que el régimen está tratando de promover la “iglesia popular”, como lo hizo en la década de los años ochenta.

“No le corresponde a ningún Gobierno inmiscuirse en las celebraciones religiosas, este es un afán de manipular sentimientos religiosos y crear una especie de iglesia popular paralela… crear la iglesia popular con algunos sacerdotes amigos de la teología de la liberación y totalmente apegados al Gobierno, algo que nunca les funcionó porque la piedad popular no va en esas direcciones”, explicó Belli.

“Están manipulando la fe con propósitos meramente políticos y utilitarios, porque fe verdadera no tienen, lo han demostrado con sus asesinatos masivos. Lo que están haciendo es una vulgar manipulación de los símbolos religiosos y es una campaña que hay que denunciar con vigor porque ellos van a movilizar a sus empleados públicos, pero es una ofensiva repugnante”, enfatizó Belli.

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El orteguismo organiza su inusual festividad religiosa por más de una semana en momentos que mantiene una fuerte embestida contra líderes de la Iglesia católica, que han reclamado al dictador justicia y democracia para Nicaragua.

Para el sociólogo Óscar René Vargas, la manipulación de los símbolos del catolicismo es una evidencia de que en Nicaragua se está viviendo un “periodo de oscuridad, de intolerancia, de odio, discriminatorio y de irracionalidad política” de parte del régimen gobernante, que trata de dividir más a la sociedad nicaragüense para seguir aferrado al poder.

“Hay una enorme desilusión entre sus seguidores. El gobierno Ortega-Murillo refleja lo peor del país. No hay duda. Me preocupa que algo más que el simple autoritarismo, es el fascismo. Estamos viviendo la transformación de un gobierno autoritario a régimen fascista basado en un aparato militar”, destacó Vargas.

A criterio del sociólogo es evidente que la dictadura que dirigen Daniel Ortega y Rosario Murillo ha creado “un populismo autoritario que se agarra de lo que le conviene para mantener el poder, creando una enorme desilusión entre sus seguidores”, ya que quiere imponer una rígida disciplina social.

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“Ortega se transformó en un político fascista. Sus rasgos son inconfundibles: protector de los paramilitares que se utilizan para la persecución de los opositores, justifica la represión generalizada, implementa un culto a la figura del jefe o caudillo… implementa la propaganda masiva para difundir sus ideales o los supuestos logros del Gobierno, fomenta la persecución a religiosos”, concluyó Vargas.

Con desgaste económico

El régimen desarrollará el combo de actividades en pleno descalabro económico, con un Presupuesto General de la República que sufre de un déficit que supera los diez mil millones de córdobas este año y más de ocho mil millones en 2019, así como con proyecciones que apuntan a dos años de contracción económica, y por si fuera poco en el plano social el país está partido en dos.

El sociólogo Cirilo Otero asegura que el montaje y puesta en marcha del evento en la Plaza de La Fe representa un gasto alto, pero que el régimen lo hace porque es parte de su campaña de que todo está bien en el país y más en estos días que está de visita el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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“Es desafortunado este gasto innecesario y más sabiendo que el próximo año tendremos una baja en el precio del café, producción de azúcar, lácteos y sus derivados; así que más bien el Gobierno debería de enfocarse en procesos productivos que le puedan generar una mayor estabilidad a la economía”, explicó Otero.

“Celebración” en Masaya

Al régimen no le ha bastado el dolor que ha provocado con sus asesinatos y en un acto de irrespeto total al luto y la memoria, ha pasado encima de la Iglesia y ha utilizado las festividades religiosas para aparentar normalidad.

La celebración de San Jerónimo, el patrono de los masayas, es la más evidente porque mientras la Iglesia informaba que no habría celebración y que solo habrían actividades en un ambiente de oración, recogimiento y sobriedad, el orteguismo preparaba una réplica de la imagen para hacer su propia procesión.

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