Respeto entre opositores

Todos los caminos de la verdadera oposición conducen a Roma, siendo esta la República que todos soñamos y que mi padre anticipó en su grito de guerra: “Nicaragua volverá a ser República”

Todos los caminos de la verdadera oposición conducen a Roma, siendo esta la República que todos soñamos y que mi padre anticipó en su grito de guerra: “Nicaragua volverá a ser República”.

El único camino que no conduce a Roma es el de la descalificación de verdaderos opositores, por quienes se creen dueños de la verdad y “la estrategia” y no aceptan que otros tengan una diferente a la suya. Me refiero a los ataques que han lanzado algunos nuevos líderes opositores y comentaristas de televisión contra Ciudadanos por la Libertad, porque sus bases en las Regiones Autónomas de la Costa Caribe han decidido participar en la contienda electoral.

Si este partido, que tiene organización en todo el territorio, hubiera hecho la consulta y sus estructuras hubieran decidido no participar, no hubiera participado, independientemente si con ello perdiera la personería jurídica, que es como la “licencia” para operar como partido. “Si ellos no quieren no podemos inventar los candidatos ni mucho menos los votantes”, ha dicho su presidenta Kitty Monterrey.

De igual manera, no sería justo pedirle a un dueño de un medio independiente, como Miguel Mora, que no se encadene a una cadena nacional de 3 horas en donde el dictador y su comparsa de líderes del Alba no hicieron más que historiar y hacer propaganda, porque si no se encadenan, simplemente les cierran el medio, les quitan la licencia. ¿Quiere entonces decir que han claudicado? ¿Que han dejado de ser opositores a la dictadura? ¿Que son voceros del régimen? Ciertamente no, simplemente defienden su medio para sobrevivir a mejores tiempos.

Les pondré un ejemplo: desde el 15 marzo 1982, durante la primera dictadura de Ortega, LA PRENSA fue censurada por 4 años seguidos y solo publicábamos lo que la censura aprobaba. Fue cuando Edén Pastora lanzó su proclama contra la Dirección Nacional del FSLN y desde Costa Rica me la mandó por fax para que se publicara íntegramente en LA PRENSA; prometía entonces Pastora “que los iba a sacar (a los comandantes) a patadas, de sus mansiones y de sus Mercedes Benz”.

Luego me llamó y preguntó: “¿Va a salir mi proclama?” Ni una palabra, le dije, fue censurada. “No importa —me dijo—, publicala y que te cierren porque se arma un escándalo internacional”. Por supuesto que no le hice caso a Pastora y su megalomanía y LA PRENSA se siguió publicando censurada hasta que llegaron mejores tiempos de libertad.
Es irónico que quienes más reclaman el derecho de formar un partido político, son los más empeñados en que Ciudadanos por la Libertad renuncie a ese derecho adquirido. Y si lo hace y le quitan la “licencia” por no ir a las regionales, ¿qué hará?… unirse a los demás opositores que exigen facilidades para formar uno.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.

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