Mujeres vitales para producir el café en Jinotega y Matagalpa

Según organizaciones gremiales del rubro de exportación, entre el 45 y 60 por ciento del grano es cortado por manos de mujeres, pero no se sabe cuántas son productoras

Cortando café en El Cuá, Jinotega, Alba Luz González pretende obtener los ingresos suficientes para componer su casa en Matiguás, Matagalpa. LA PRENSA/L. MARTINEZ

Es mediodía y los jornaleros han concluido el “graniteo” o recolección de los primeros granos maduros de café, en uno de los plantíos y se alistan para ir a otro cafetal en la misma finca situada entre las montañas de La Pavona Central, jurisdicción del municipio El Cuá, departamento de Jinotega. Faltan unos días para que en esa propiedad comience la etapa de máxima recolección del llamado grano de oro.

Alba Luz González va en el grupo de cortadores —la mitad mujeres de distintas edades— que llevan el café hacia la carretera de macadán, donde esperarán a que llegue un planillero para cumplir con “la medida” del café cortado por cada obrero.

Llovió temprano y los cafetos están húmedos, por lo que los cortadores usan plásticos para cubrir sus ropas. Sigue nublado y el clima es un poco fresco. Ya vendrá la temporada de temperaturas más bajas, que coincide con la fase de maduración y corte pleno del café en la zona.

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González es originaria del municipio matagalpino de Matiguás, pero lleva tres años yendo a cortar a la misma finca en La Pavona Central. Viste blusa con mangas largas, pantalón azulón, botas de hule y usa gorra.

De acuerdo con la valoración laboral del gremio cafetalero de Matagalpa, la mujer “es más cuidadosa y tiene un grado de responsabilidad más alta” en el corte del grano.
LA PRENSA/Luis Eduardo

La crisis del grano de oro

En esta jornada de graniteo apenas pudo cortar dos latas de café por las que devengará sesenta córdobas, a razón de treinta córdobas por cada lata, que es el pago establecido en la finca donde labora.

Para el ciclo cafetalero 2018-2019, los productores han acusado falta de financiamiento para levantar la cosecha y han tenido que llegar a diferentes acuerdos con los cortadores para evitar la caída y pérdida del grano.

Incluso, hay reportes sobre pequeños productores que han ofrecido “ir a medias” con los obreros.

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Cerca de la finca donde trabaja González, está la propiedad de Sayda Trochez Alguera y su esposo Nelson Zamora, quienes tienen siete manzanas de cafetales ya en etapa de corte pleno, por lo que han contratado a treinta cortadores, la mayoría familiares.

Para cumplirles con el pago, esta pareja comercializa el café en pergamino (despulpado y lavado) a un centro de acopio donde les “financian” conforme van entregando el grano cosechado.

Ahí les pagan 1,250 córdobas por quintal de café en pergamino y por cada quintal vendido, les “adelantan” quinientos córdobas para que puedan seguir cosechando.

“Si uno lleva diez quintales, le dan cinco mil pesos (córdobas) de adelanto”, cuenta Zamora.

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Durante cada temporada de cortes, Trochez se encarga de la cocina y prepara los alimentos para los cortadores y ayuda en otras tareas.

Esta vez, está moviendo un poco de café que está secando sobre plásticos a la orilla de la carretera, frente a su casa, aunque hay amenaza de lluvia.

Jinotega y Matagalpa aportan cerca del setenta por ciento de la producción nacional de café y, para levantar la cosecha, los productores contratan un promedio anual de setenta mil cortadores en cada departamento.

El rojito en manos de mujeres

Según organizaciones gremiales de productores y trabajadores, entre el 45 y sesenta por ciento de los cortadores son mujeres, no precisan cuántas son dueñas de propiedades cafetaleras, pero sí coinciden en destacar la vital participación femenina en todas las actividades de la cadena productiva del “rojito”, lo que además repercute positivamente en las condiciones de vida de sus familias, incluyendo salud y educación.

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Tradicionalmente, los cortadores aprovechan el dinero devengado en los cortes para luego adquirir ropa, calzado y útiles escolares de sus hijos, así como para hacer mejoras en sus casas, como el caso de González, quien anualmente va a La Pavona Central con alguna meta en particular.

“Siempre venimos con un propósito que hemos llegado a lograr y esta vez venimos también para mejorar un poco la casa (en Matiguás)”, sostiene González.

Además de los cortes, las mujeres destacan en las labores culturales de mantenimiento en las plantaciones, señala Esperanza Ruiz Vallejos, secretaria general de la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC), recordando además que muchas de estas mujeres son madres solteras.

Manos diestras

Vallejos apunta que, en las tareas del café, la mujer “es más cuidadosa y tiene un grado de responsabilidad más alta, cumpliendo sus horarios y son seleccionadas para hacer injertos y semilleros, y no solo porque tengan más delicadeza o cuidado al hacerlo, sino porque lo hacen bien y hay que reconocerlo”.

En eso coincide Frank Lanzas Monge, presidente honorario de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa (Asocafemat), al señalar que en los cortes de café “la mujer es más diestra con los dedos para cortar mejor el grano, sin dañar la planta”.

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Por su parte, Aura Lila Sevilla, presidenta de la Alianza Nacional de Cafetaleros de Nicaragua (ANCN), apunta que “en el caso de los pequeños productores, la mujer atiende la cocina, el patio, apoya en la despulpada, en el lavado y en la escogida. Sin embargo, ella no toma decisiones en la parte técnica del cultivo y en el tema de la comercialización”.

“La mayoría de la mano de obra en los beneficios secos, que generan un promedio de seis mil empleos, prácticamente el ochenta por ciento, es ocupado por mujeres que trabajan desde octubre hasta junio o julio del siguiente año”, apunta Sevilla.

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De acuerdo con la dirigente de la ANCN, la mujer está tomando más protagonismo y ejemplificó diciendo que al menos el treinta por ciento de los socios de Asocafemat son mujeres que “son líderes, son muy buenas pagadoras y trabajan muy bien sus fincas”. La propia Sevilla fue la primera mujer que presidió la Asocafemat, en los cincuenta años que tiene esa organización.

Los problemas del café

Cerca del 95 por ciento de los cafetaleros está sin financiamiento para levantar la cosecha del ciclo 2018-2019, que en Matagalpa ya tiene avances calculados entre el diez y el 15 por ciento en zonas de alturas intermedias y bajas. En octubre las lluvias amenazaban con propiciar plagas y enfermedades, y además adelantar la fase de máxima recolección del llamado “grano de oro”, uno de los principales productos de exportación de Nicaragua. Matagalpa es el segundo departamento con mayor producción de café en el país, después de Jinotega y, por factores climáticos la cosecha que antes comenzaba en octubre de cada año, en los últimos ciclos ha sido más temprana y esta vez comenzó desde la segunda quincena de julio con el llamado “graniteo” o recolección de los primeros granos. Además de adelantarse, la cosecha ahora es más prolongada que antes porque la maduración es más lenta e incrementa los costos de producción, estimó en octubre Frank Lanzas Monge, presidente honorario de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa (Asocafemat).

432.78 millones de dólares habían dejado las exportaciones de 2.99 millones de quintales de café de Nicaragua hasta agosto 2018, según cifras del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex).

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