La carta de Gioconda Belli

Establece al inicio de su escrito Gioconda, sus impecables credenciales sandinistas relatando que fue reclutada por Camilo Ortega, hermano de Daniel que fue muerto en la lucha contra Somoza, y su desencanto posterior con un Ortega “que no escuchaba críticas y no aceptaba que nadie, más que él, tuviera la razón”.

La semana pasada fue publicada en el semanario Confidencial una extraordinaria carta abierta de la poetisa y escritora Gioconda Belli dirigida a los “sandinistas partidarios de Ortega”, es decir a los “orteguistas”, a la que me quiero referir.

Se trata de una carta muy sensata, bien elaborada y que viene de una persona de credenciales sandinistas limpias, que hace un esfuerzo descomunal para hacer entrar en razón a muchos sandinistas que como Ligia Gómez deben estar descontentos dentro del Estado pero que el temor a perder su trabajo es mayor que el peso de la conciencia, e incluso al final hace una apelación al diálogo sincero a la propia pareja gobernante.

Establece al inicio de su escrito Gioconda, sus impecables credenciales sandinistas relatando que fue reclutada por Camilo Ortega, hermano de Daniel que fue muerto en la lucha contra Somoza, y su desencanto posterior con un Ortega “que no escuchaba críticas y no aceptaba que nadie, más que él, tuviera la razón”.

La verdad que toda la época de idilio revolucionario que vivió Gioconda a inicios de los 80 no la viví yo, porque desde el primer momento en 1979 estuve en la oposición crítica, porque ya veía en la Revolución el engendro de la dictadura totalitaria que llegó a ser y que costó miles de muertos en una guerra civil en los 80, pero nunca anticipé lo que es ahora en su segunda versión.

Si yo tuviera que hacer las mismas reflexiones que hace Gioconda en su carta, no lo haría pues con la misma propiedad de una persona que viene de sus raíces, como Carlos Mejía Godoy, Edgard Tijerino o Sergio Ramírez Mercado, a quienes también admiro y reconozco su noble esfuerzo.

Me alegra mucho que gente pensante, seria y con mucha autoridad moral dentro del sandinismo, como Gioconda Belli, planteen reflexiones sinceras que salen de la cabeza y del corazón y ojalá encuentren terreno fértil en los sandinistas partidarios de Ortega, o sea, los orteguistas.

Gioconda propone la solución a la crisis con palabras que, por su profundidad y contenido, hago propias: “Un diálogo serio, maduro, donde la familia gobernante acepte escuchar y responder los reclamos de la mayoría de Nicaragua y ponga las cartas sobre la mesa. Para esto se requieren voces valientes en el FSLN, en el Estado, que se nieguen a ser cómplices del infortunio que se nos viene. Hay que exigir soluciones en vez de continuar cantando zequeda. Por otro lado, a estas alturas, el diálogo debe ir más allá de pedir la rendición de unos u otros. Si solo usamos ese poder popular que tenemos y con seriedad y por nuestros muertos exigimos la madurez que esta grave situación requiere, es posible que veamos la luz al final del túnel”.

La negativa del permiso policial a la marcha convocada por la Unidad Nacional Azul y Blanco y una nueva ola represiva, son un mal presagio, una señal de que aún tienen oídos sordos a la sensatez.

El autor es periodista, exministro y exdiputado

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