Cristofer Rosales pierda el título ante el inglés Charlie Edwards por decisión unámine

El Látigo tragó demasiado golpes en todo el combate. No era la versión que se esperaba de él ante una adversario menor

Charlie Edwards lució más contundente que Cristofer Rosales. LAPRENSA/ CORTESÍA

El corto reinado de Cristofer Rosales acabó este sábado en Inglaterra. El combate que se suponía catapultaría su carrera y cerraría un gran año con su segunda defensa lo frenó el inglés Charlie Edwards, arrebatándole el título de las 112 libras del CMB. En una pelea cerrada, el Látigo quedó a deber en condiciones físicas y agresividad, algo que su oponente mantuvo hasta el final y obtuvo recompensa.

Los jueces vieron claramente que Rosales perdió al darle la victoria a Edwards por 118-110, 117-111 y 116-112, una puntuación algo exagerada por lo visto en el cuadrilátero, donde el inglés lució más rápido en sus movimientos y apegado a su plan de pelea.

Rosales tragó demasiado golpes en todo el combate. No era la versión que se esperaba de él en una pelea en la cual nunca estuvo cómodo ni lució sobrado ante su oponente. ¿Qué le pasó al Látigo? Quizás le pasó factura la falta de reconcentración para una pelea que en teoría era accesible, porque Edwards no era ni la mitad de peligroso que el japonés Daigo Higa y el norirlandés Patty Barnes, a quienes noqueó este año. Quizás por eso se confío.

Sin especular

No hubo round de estudio. Desde el primer asalto ambos se fajaron en el centro de ring, buscando intercambio de golpes. Edwards mantuvo la distancia y el Látigo lo persiguió hacia todos los sectores, conectando golpes principalmente a la cabeza del inglés. El mismo tren de pelea tuvo en el segundo episodio, pero esta vez el inglés pegó mejores golpes; el último a finalizar el asalto que hizo desbalancearse a Rosales, quien mantuvo la iniciativa aunque falló mucho.

Rosales tragó más golpes de lo esperado en el tercer asalto. Edwards pegó y salió constantemente del radar del pinolero, quien no pudo cortar las entradas y salidas. Un buen gancho conectado por el muchacho de la Colonia Nicarao fue su mejor ataque, pero el inglés replicó con otra conexión que le permitió mantener ventaja.

Lento y pesado pareció Cristofer en el siguiente round, mientras Edwards mantenía su ritmo de pelea. El británico entró y salió a su antojo, conectando una poderosa derecha, reafirmando su dominio en el combate y complicando al campeón. El Látigo se recuperó un poco en el quinto episodio, neutralizando los movimientos laterales de Edwards y conectando golpes importantes. La misma fórmula mantuvo el nica en el siguiente round, en el cual metió más las manos.

Nunca reaccionó

La sangre llegó en el séptimo episodio por una cortada en un choque de cabeza, provocando un corte en la cabeza de Edwards. La pelea volvió a encenderse porque Rosales apretó más y Edwards no pudo escaparse como el resto de pelea. El nica conectó al inglés par de golpes que lo lastimaron, una rutina que se repitió en el octavo.

El desgaste provocado por la hemorragia era evidente en Edwards, le costaba moverse, quedando más expuesto al asedio de Rosales, quien a pesar de llevar la delantera no era contundente. Los golpes de poder de Cristofer no habían aparecido en los asaltos 9 y 10, porque el británico todavía tenía aire para escapar.

Un buen cierre de pelea era importante para mantener el título, sin embargo Cristofer pareció agotado y el inglés volvió a motivarse, entrando y saliendo, conectando varios golpes que le permitieron sumar puntos. No hubo cambio en el ritmo de Rosales en el último round ante un escurridizo Edwards, que se arrodilló al finalizar la pelea, anticipando un triunfo reafirmado por los jueces.

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