Urge reanudar el Diálogo Nacional

La pelota está ahora en la cancha del gobierno, pues es Ortega quien no quiere sentarse a dialogar para superar la crisis y evitar así mayores perjuicios al pueblo nicaragüense

Diversos sectores sociales y políticos del país se han pronunciado a favor de una pronta reanudación del Diálogo Nacional como el mejor y más adecuado camino para llegar a la adopción de los acuerdos políticos necesarios para superar la grave crisis en que se encuentra sumido el país.

En igual sentido se han pronunciado los más importantes organismos internacionales, así como el Grupo de Lima; los 24 expresidentes de España y América Latina, agrupados en la Iniciativa Democrática de España y América Latina (IDEA).

Más recientemente, (21 de enero en curso) el Consejo de Europa en sus “Conclusiones sobre Nicaragua” abogó porque “se establezca un Diálogo Nacional transparente, integrador y constructivo”…

La misión de diputados del Parlamento Europeo, que nos visitó recientemente, compuesta por representantes de partidos políticos de izquierda, centro y derecha, a la par que declararon que no creyeron el cuento de la intentona de golpe de Estado, ni en la hipótesis de que en las protestas cívicas del pueblo nicaragüense se hayan cometido actos terroristas, ni en el alegato de que existió injerencia o agresión externa, recomendaron la reanudación del diálogo entre el Gobierno y la oposición, centrando dicho diálogo en la negociación de las reformas necesarias para que se respete el voto del pueblo.

Incluso, ofrecieron el apoyo técnico de la Unión Europea, por su experiencia en la construcción de un Estado de Derecho y en la credibilidad de sus sistemas electorales. Además, afirmaron que lo más urgente a discutir en el diálogo es la democracia. Abogaron por un diálogo genuino y negociaciones que incluyan la adopción de reformas electorales con estándares internacionales.

Los eurodiputados, sin embargo, señalaron varios prerrequisitos que consideran imprescindibles y básicos para el diálogo: 1) Libertad provisional de los presos políticos; 2) Cese a las limitaciones de las libertades y del acoso a los líderes democráticos, con especial referencia a las libertades de movilización, reunión y expresión; y 3) Regreso al país de los organismos internacionales como la CIDH, Meseni, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, y la devolución de su personería jurídica a los organismos de la sociedad civil a los que la Asamblea Nacional se las canceló, como es el caso del Cenidh.

Comparto la opinión de los eurodiputados sobre los prerrequisitos para el diálogo, salvo que la libertad de todas las presas y presos políticos debería ser definitiva y no provisional.

La pelota está ahora en la cancha del gobierno, pues es Ortega quien no quiere sentarse a dialogar para superar la crisis y evitar así mayores perjuicios al pueblo nicaragüense.

Estando de acuerdo en priorizar el tema electoral, en mi opinión, el Diálogo Nacional podría reanudarse comenzando por convocar al Grupo de Trabajo de Asuntos Electorales del Diálogo, cuya agenda se centra en el tema del adelanto de las elecciones y la reforma integral del poder y la Ley Electoral. Este Grupo lo integran tres representantes del gobierno y tres de los sectores democráticos, más sus respectivos suplentes, con la mediación del respetado monseñor Miguel Mántica.

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia ha estado trabajando, tanto en lo referente a la Reforma de la Ley Electoral como del respectivo poder del Estado. Además, se cuenta con un proyecto de Ley de Partidos Políticos.

Toda esta preparación se ha hecho con la asesoría de los mejores especialistas del país en estas materias.

El autor es jurista y académico nicaragüense.