Mujeres de ñeque

Ñeque, según el Diccionario del Español de Nicaragua es un vocablo de origen mangue que significa guerrero, combativo, dicho de una persona muy valiente

Una mala consejera, Nicaragua

Hoy Día de la Mujer debemos rendir homenaje a las presas políticas, mujeres de ñeque que merecen el mayor respeto y admiración.

Ñeque, según el Diccionario del Español de Nicaragua es un vocablo de origen mangue que significa guerrero, combativo, dicho de una persona muy valiente. Y eso es lo que son las presas políticas nicaragüenses.

Según el Movimiento Pro Liberación de los Presos Políticos, en la actualidad hay en todo el país 80 mujeres que se encuentran en esa condición. Y de acuerdo con información de LA PRENSA de febrero pasado, 40 presas políticas están judicializadas y 17 han sido condenadas a penas de prisión de seis meses hasta 40 años.

No nos alcanza el espacio para poner los nombres de todas las presas políticas. Pero al nombrar a algunas de las más representativas, como Lucía Pineda, Irlanda Jerez, Amaya Coppens y las hermanas Olesia y Tania Muñoz, las estamos mencionando a todas.

Todas nuestras presas políticas demostraron ser mujeres de ñeque con su participación en la rebelión cívica de abril, que fue reprimida sangrientamente por la dictadura cometiendo inclusive crímenes de lesa humanidad, como lo han denunciado los organismos internacionales de derechos humanos. Pero también en la cárcel, las presas políticas han demostrado su coraje y su compromiso inquebrantable de lucha por conquistar la libertad y la democracia para ellas y todos los nicaragüenses.

Basta un par de ejemplos para comprobar lo que decimos. Cuando algunas de las presas políticas recibieron en la cárcel la visita de diputados del Parlamento Europeo, el 25 de enero pasado, Irlanda Jerez aprovechó la oportunidad para proclamar ante Nicaragua y el mundo: “Siempre levantaremos la voz y no vamos a echar un pie atrás por absolutamente nada, no vamos a negociar la sangre de las personas que han sido asesinadas”.

Por su parte, Olesia Muñoz, la soprano de la iglesia católica de Niquinohomo que ha sido condenada a 33 años de prisión, en esa misma ocasión envió a los nicaragüenses un vibrante mensaje: “La sangre de nuestros héroes no puede quedar en el olvido. Luchen hasta el final, que nosotros, desde la cárcel, estamos resistiendo. Y viva Nicaragua libre”.

La actitud de nuestras presas políticas es emocionante e inspiradora. En este mismo espacio escribimos el 1 de noviembre del año pasado, cuando se conoció que guardias encapuchados propinaron cobardemente una paliza a algunas presas políticas en la cárcel mal llamada La Esperanza, que ellas “representan la mejor calidad humana nicaragüense mientras que sus carceleros y verdugos muestran la peor… Ellas son heroínas del pueblo, dignas de la mayor admiración y respeto de toda la gente decente y digna de Nicaragua”.

En este Día de la Mujer, a la par de enviarle a las presas políticas un cálido mensaje de solidaridad exigimos su libertad, lo mismo que la de todos los varones presos políticos cuyas madres, esposas, abuelas, hermanas e hijas también sufren la crueldad de la dictadura.

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