La historia de la decapitación de «Nicole» y el niño que pasó 6 horas junto al cuerpo de su mamá

Entre enero y febrero de este año se han producido 12 femicidios en Nicaragua. Nicole, o Evelia Estrada, fue uno de ellos. Dejó en la orfandad a un niño de tres años que fue testigo del crimen y que pasó seis horas al lado del cadáver de su madre

A las 9:00 de la noche del pasado sábado 16 de febrero, José Daniel Cruz López le pidió ayuda a unos vecinos y amigos para ir a buscar a su compañera de vida, Nicole, y al hijo de ambos de tres años de edad.

Cruz estaba preocupado porque Nicole tenía como seis horas de haberse metido con el niño a una zona montosa en la comunidad Virgen Morena, en Tola, Rivas, donde abundan los coyotes. A ese lugar, Nicole se había encaminado en compañía de un amigo, de nombre Carlos Duarte, después de que ambos estuvieron tomando en un bar que se llama El Gato Verde.

Cruz, de 23 años de edad, y sus compañeros agarraron focos y no caminaron más de 500 metros cuando Cruz, quien iba delante de la expedición, pegó un grito:

—Aquí está.

—Daniel, no le hagas nada —le advirtió Eddy, el dueño del bar, pensando que el hombre lastimaría a la mujer.

—Está muerta —anunció Cruz.

Cuando Cruz se detuvo vio como a 10 metros el cuerpo de Nicole y encima de ella estaba su niño, arrecostado sobre el cadáver de su mamá. Cruz pensó que también su hijo estaba muerto, pero cuando el pequeño escuchó el grito del papá, se levantó y corrió hacia él.

—Mató mamá, mató mamá —repetía el niño, haciendo señas de pasarse el dedo por la garganta.

En pocos segundos, Cruz se movió en un mar de emociones. En medio del terror, del dolor de ver a su compañera muerta, de lo espantoso de la escena, tuvo un sentimiento inmenso de alegría al ver que su hijo estaba vivo.

Evelia Estrada era originaria de Managua y su familia vive en el barrio Loma Linda, en cuyo cementerio fue sepultada. El niño quedó en manos del papá, Daniel Cruz. LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN/ EDUARDO CRUZ

12 femicidios entre enero y febrero

El asesinato de Nicole, cuyo nombre real es Evelin Mariel Estrada Acevedo, de 21 años de edad, es el femicidio número 10 ocurrido en Nicaragua que tienen registrados los organismos de mujeres en este año 2019. Al finalizar febrero la cifra subió a 12. En marzo, al cierre de esta edición, no se había registrado otro.

Eveling Flores, enlace nacional de la Red de Mujeres contra la Violencia, explica que casi siempre la cifra de femicidios es similar o un poco inferior a la de femicidios frustrados, es decir, los casos en que los agresores no logran su objetivo de matar a las mujeres pero que sí les provocan graves daños físicos y emocionales.

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En relación con los años anteriores se produjeron una media de nueve femicidios en los dos primeros meses del año, pero en este 2019 ya se contabilizan 12, lo cual, más allá de los números, es preocupante que no se detiene la violencia contra las mujeres.

Flores explica que, aunque antes de abril del 2018, cuando estalló la actual crisis política y social, ya había impunidad en casos de violencia contra las mujeres, desde entonces ha aumentado la negligencia de las autoridades para atender a las mujeres víctimas, ya que, en el caso de la Policía, esta institución ha priorizado andar reprimiendo al pueblo que protesta contra Daniel Ortega.

“Hay aumento de la violencia contra las mujeres, pero hay menos denuncias. Las mujeres no ven a la Policía investigando y por lo tanto hay menos búsqueda de acceso a la justicia”, dice Flores, quien agrega: “Hay muchos hombres que están vinculados al partido del régimen (de Daniel Ortega), o que tienen algunos vínculos con hombres vinculados al partido del régimen, y eso hace que haya como una especie de impunidad para su actuar”.

La activista de Católicas por el Derecho a Decidir, Magaly Quintana, agrega que la Policía también está ocultando a los periodistas información relevante sobre este mal llamado femicidio.

Quintana indicó que, por ejemplo, en la actualidad no se tiene mucha información sobre los femicidios en el la zona del Caribe del país porque en abril del 2018, en el contexto de las protestas contra el régimen orteguista, fue asesinado el periodista de Bluefields, Ángel Gahona, y era este último quien se preocupaba por visibilizar las muertes de mujeres que ocurrían en esa región de Nicaragua.

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De acuerdo con Quintana, la violencia contra las mujeres es un indicador importante por medio del cual un país demuestra que está respetando los derechos humanos y por eso el gobierno de Daniel Ortega trata de disminuir la cantidad de femicidios para, como gobierno, salir “bien parado” ante la comunidad internacional. Y con esa intención reformó la Ley 779, porque originalmente con esa ley casi todas las muertes de mujeres eran femicidios, pero ahora las limita a si el agresor era pareja o no.

“Podemos decir que este régimen es misógino, nunca se ha preocupado por garantizar las vidas de las mujeres. Tanto es así que todas las marchas de los 8 de marzo, que ellos han estado en el régimen, nos han limitado, nos han imposibilitado”, indicó Evelyn Flores.

El caso de Nicole

Procedente del barrio Loma Linda, en Managua, Evelia Mariel Estrada Acevedo llegó hace más de tres años al área rural de Tola, en Rivas, junto a unas amigas, para trabajar como mesera. A todas las personas de esa zona les dijo que ella se llamaba Nicole y solo por ese nombre la conocen en Tola.

En el bar El Gato Verde, en la comunidad Virgen Morena, conoció a José Daniel Cruz López y él se enamoró de ella. Se juntaron y no demoró en salir embarazada y tuvieron un hijo varón que hoy tiene tres años de edad.

De acuerdo con los vecinos del lugar, desde diciembre pasado a Nicole la anduvo enamorando Carlos Alberto Duarte Jirón, un joven de un caserío llamado La Cúcala, que está a dos kilómetros de Virgen Morena.

El bar El Gato Verde, ubicado en la comunidad Virgen Morena, en Tola, Rivas. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

La casa que Cruz compartía con Nicole queda muy cerca del bar El Gato Verde y el pasado 16 de febrero llegó hasta ese lugar donde se encontró a Duarte, quien le sirvió un trago. “Solo ese trago me bebí y después me fui a la casa”, recuerda Cruz.

Cuando llegó a su casa, poco después del mediodía, Cruz vio que Nicole se estaba alistando para salir.

—No salgás, he estado soñando cosas raras —le dijo a la muchacha.

—Un trago te bebiste y a saber qué te echaron porque venís con sueño —le dijo ella.

Cruz se fue a la cama.

Pasadas las 3:00 de la tarde, a Cruz lo llegaron a despertar para que le fuera a quitar el niño a Nicole, quien se puso a beber en El Gato Verde con Duarte. Ya ebria, se fue a la casa para recoger al niño y regresó al bar, donde no la dejaron entrar porque andaba con el pequeño. Después agarró con Duarte el camino que lleva a La Cúcala.

Fue la última vez que la vieron con vida.


No es posible que siempre estamos buscando una excusa, un argumento para bajarle el grado de responsabilidad al agresor. Ella salía, ella se ponía minifalda, es que ella no le tuvo la comida caliente, siempre estamos buscando un argumento, una excusa, en vez de decir: este hombre es violento, este hombre es machista”. Evelyn Flores, enlace nacional de la Red de Mujeres contra la Violencia.


Seis horas de espera

Un poco antes de las 4:00 de la tarde de ese día, José Daniel Cruz cogió el camino hacia La Cúcala para buscar a Nicole y a su hijo, pero al llegar a una quebrada que está a menos de 500 metros del bar El Gato Verde, se regresó sin hallarla. El papá de su amigo Carlos Duarte estaba a la entrada de un camino donde Cruz escuchó ruidos, pero no se atrevió a entrar para evitar conflictos tanto con Duarte como con el papá de él, que se llama igual, Carlos Duarte.

El dueño del bar El Gato Verde, Eddy, relata que todos le decían a Cruz que mejor fueran a buscar al niño, porque ese es un lugar infestado de coyotes.

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Fue hasta aproximadamente las 9:00 de la noche que iniciaron la búsqueda. Varios acompañaron a Cruz. Iban con focos en la oscuridad del camino.

Eddy iba detrás de Cruz y cuando este último pegó un grito, indicando que había hallado el cuerpo de Nicole, Eddy vio como el niño de tres años de edad llegó corriendo donde el papá con todo el cuerpo embadurnado en sangre, la de su mamá.

El cadáver de Nicole estaba amarrado de las manos. Según la posición en que quedó el cuerpo, la habían matado cuando la tenían de rodillas y alguien la había agarrado por detrás para pasarle un machete por la garganta.

Según le dijo a los vecinos el forense que llegó a la escena del crimen, tres veces le pasaron el machete por el cuello. Aún así, la cabeza no se desprendió totalmente.

José Daniel Cruz López dice que amaba a Nicole y ahora cuida al hijo de ambos. En esta imagen también se observa, a la izquierda, el camino que lleva a la comunidad La Cúcala. Y, a la derecha, el camino donde a pocos metros fue hallada muerta Nicole o Evelia Estrada. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Huérfano

De acuerdo con las defensoras de derechos de las mujeres, Magaly Quintana y Evelyn Flores, los delitos contra las mujeres casi siempre ocurren en ámbitos privados y, lamentablemente, muchas veces los únicos testigos son los hijos pequeños.

En el caso de Nicole, su hijo de tres años fue el testigo. No se apartó de su cadáver en las más de seis horas que estuvo ahí, hasta ser encontrado.


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El papá del niño, José Daniel Cruz, no se explica por qué el asesino de su compañera de vida no la tiró a ella y a su hijo a un pozo profundo que está a unos 20 metros de la escena del crimen.

Cruz le da gracias a Dios que su hijo está vivo. Él no está trabajando porque tiene que cuidar del pequeño y su único sostén es su mamá, Julia, quien trabaja en la frontera con Costa Rica.

Su hijo de tres años de edad, a pesar de que está recibiendo atención psicológica, no tolera ver un cuchillo por lo que en la casa no hay ninguno a la vista.

Eddy López (derecha), dueño del bar El Gato Verde, señala el lugar donde fue hallada muerta Nicole, o Evelia Estrada. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Supuesto agresor enjuiciado

Carlos Alberto Duarte Jirón, el amigo que andaba con Nicole antes de que ella fuera encontrada muerta, está acusado en el Juzgado Distrito Penal de Audiencias de Rivas por el delito de femicidio.

Según lo que cuentan los vecinos en la comunidad Virgen Morena, Duarte dice que no se acuerda qué fue lo que pasó exactamente después que él se fue al monte con Nicole y el hijo de ella. La acusación lo que dice es que hubo una discusión entre Duarte y Nicole.

La Policía detuvo a Duarte, al papá de él y también al compañero de vida de ella, José Daniel Cruz López.

A Cruz López lo soltaron después de comprobar que no tenía nada que ver en el crimen. “Me dijeron que él (Duarte) había dicho que yo le pagué para que la matara. Pero vieron que yo les decía la verdad”, dice Cruz López.

Lo que los vecinos y familiares de la víctima no se explican es por qué soltaron al papá de Duarte, si él estaba cerca de la escena del crimen a la hora en que ocurrió el hecho.

Falta de autonomía

El gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo se ufana de que hay muchas mujeres ocupando importantes cargos públicos, pero las defensoras de derechos de las mujeres consideran que eso no tiene ninguna efectividad porque las muertes de mujeres no se acaban ni disminuyen.

Magaly Quintana, activista de Católicas por el Derecho a Decidir, indica que el problema es que las funcionarias orteguistas no tienen autonomía para actuar y de nada sirve que una mujer, Alba Luz Ramos, dirija el poder judicial, ni que otra mujer, Ana Julia Guido, dirija la Fiscalía. Así como tampoco ha servido que Aminta Granera haya dirigido la Policía por más de 10 años ni que en la Asamblea haya diputadas.