Diego Sandino: «el beisbol me cambió la vida»

Sandino pasó de ser un campesino sin muchas aspiraciones a un estelar lanzador que tiene un lugar seguro en el Salón de la Fama del deporte nicaragüense.

La historia de nuestro beisbol recordará a Diego Sandino como uno de los peloteros más pintorescos y espontáneo, pero también como uno de los mejores brazos de su época y de los más fieros competidores. Debajo de la colina, Sandino es pura sonrisas, pero en el box es era frío y calculador.

Ganador de dos triples coronas de picheo, con un juego sin hit ni carrera,  dos títulos en efectividad, cuatro coronas de ponches y tres de victorias en los campeonatos nacionales, más un premio de Jugador Más Valioso en la Liga Profesional, y una distinción de mejor lanzador en un torneo Premundial, hacen que Sandino se retire con mucho orgullo, más allá que quedó a la orilla de alcanzar las 150 victorias y los mil ponches en su carrera en el beisbol casero.

Antes de conseguir toda esa montaña de éxitos, Sandino llevaba una vida de campesino en Dolores, Carazo, pero alguien lo impulsó a probarse como pelotero fuera de su comunidad y así inició una de las carreras más consistentes de los últimos tiempos en nuestra pelota.

“Me voy contento con todos mis números. Hice una buena carrera. Después de Dios, le doy gracias a mi familia y una persona muy especial, don Vladimir García. Él fue como mi padre en el beisbol, por ese hombre yo fui lo que fui en el beisbol. Yo vivía en su finca, era su trabajador, el que rozaba, limpiaba y miraba los cultivos, pero él me dio el permiso para jugar fuera y me dijo que iba a ser grande en el beisbol, él fue clave en darme la motivación y la oportunidad de ser un buen deportistas”, apunta Sandino, haciendo honor a don Vladimir, quien aún está vivo.

“El despertó mi inspiración por el juego. Yo trabajaba en su finca como agricultor y no tenía mayores aspiraciones, pero él me llevó a Granada a donde Heberto Portobanco (en 1994) y ahí comenzó todo”, recuerda el llamado General del Picheo, que ahora es entrenador de los lanzadores de Carazo.

El beisbol se convirtió en una gran pasión para Diego y lo hizo tan bien, que cambió su vida.

“Ahora tengo una mejor vida, porque antes era un trabajador y ahora tengo mis propias tierras, mi casa para vivir con mi familia y no dependo de nadie. Mis hijos están bien preparados para la vida, uno es licenciado y el otro ingeniero. Yo vivo feliz en mi casa, con mi finca y mis cosas. El beisbol es lo más lindo que hay en la vida y su volviera a nacer, volvería a jugar beisbol”, dice Sandino, quien no niega que siente mucha nostalgia por el juego y de que pronto le dan ganas de lanzar nuevamente.

“En realidad se siente horrible estar retirado. Cuando estoy en el terreno de juego como coach, todavía me pica el gusanito de pichar, pero en realidad el cuerpo ya no me da más y por eso decidí retirarme y mi familia también me dijo que ya era hora”, reflexiona Diego, quien sacó sus últimos outs en la temporada anterior, con 44 años de edad.

“Lo que más me da pesar es que no llegué a los mil ponches. Me faltaron 28, pero mi familia me dijo que me iba a exponer mucho y Arnoldo Calderón (mánager de Carazo) me dijo que mejor le ayudara a formar a los nuevos muchachos y me convencieron de no seguir”, asegura el tirador que se marcha feliz y agradecido del juego.

Mejores momentos

“Lo más grande para mí fue ganar las dos triples coronas de picheo. Eso no es fácil. Si vos miras después de Julio Moya hace un montón de tiempo, lo hice yo, y nadie lo ha hecho de nuevo. También recuerdo con mucho orgullo que en el Premundial de Panamá (2000) fui nombrado el mejor lanzador del torneo porque gané tres juegos sin perder y solo permití una carrera como en 18 innings”.

“El juego que más recuerdo fue el sin hit ni carrera contra Estelí en el viejo Estadio Nacional. Yo estaba con el Bóer. Fue casi perfecto, de no ser por un error de Silvio Silva en segunda baseen el segundo inning, porque ese fue el único corredor que se me embasó en todo el juego”.

El General del Picheo

Diego Sandino debutó en los campeonatos nacionales en 1994 con Granada y se retiró el año pasado con Carazo.

En su carrera de 23 temporadas, jugó para seis equipos: Granada, Carazo, León, Bóer, San Fernando y Nueva Segovia.

Sandino lanzó en 410 partidos en los campeonatos nacionales, de ellos abrió 321 y completó 100, con 16 blanqueadas. Tuvo balance de 149 victorias por 123 derrotas, con 15 juegos salvados.

Es apenas uno de nueve lanzadores con más de 400 juegos y uno de cuatro con 300 aperturas. y también uno de cuatro con 100 recorridos completos. También es  cuarto en innings lanzadores y es el tirador derecho que más bateadores enfrentó.

En 2,215.2 innings recorridos, permitió 2,299 hits, incluyendo 105 jonrones, además le anotaron  1047 carreras, de ellas 764 limpias, con 301 bases por bolas y 972 ponches. La efectividad de su carrera fue de 3.10.

Su mejor temporada podría ser la del 2000 con León, al registrar balance de 14-4 con 1.15 en efectividad y 82 ponches, para ganar su primera triple corona de picheo.

El dato

2 triples coronas de picheo solo han sido posible en nuestro beisbol por Porfirio Altamirano (1977 y 1978) y Diego Sandino (2000 y 2007).

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