No se mata la información

Este diseño de la portada es un mensaje de protesta contra el régimen de Daniel Ortega, que desde hace 30 semanas tiene secuestrados en las bodegas de Aduana el papel, la tinta y otros insumos indispensables para imprimir la edición en papel de LA PRENSA.

Una mala consejera, Nicaragua

Este lunes la portada de LA PRENSA ha sido impresa en un color desvaneciente, con una leyenda en la cual se dice que se nos acaba el papel pero no se acaban las noticias.

Este diseño de la portada es un mensaje de protesta contra el régimen de Daniel Ortega, que desde hace 30 semanas tiene secuestrados en las bodegas de Aduana el papel, la tinta y otros insumos indispensables para imprimir la edición en papel de LA PRENSA.

Como ya lo hemos dicho antes pero tenemos que repetirlo, el papel y demás materiales que están secuestrados en las bodegas aduaneras, son propiedad de LA PRENSA, los derechos de introducción fueron pagados oportunamente a pesar de que el cobro de esos impuestos es violatorio de la Constitución Política de la República. Inclusive LA PRENSA ha pagado más impuestos de los que son obligatorios, con la esperanza de que así se facilitaría la liberación de la materia prima y los insumos del periódico.

Hemos hecho todas las gestiones posibles para conseguir que liberen los materiales, pero han sido infructuosas. En esta sección editorial dijimos que el papel propiedad de LA PRENSA —pero también del diario Hoy y El Nuevo Diario que sufren la misma arbitrariedad gubernamental—, es también un preso político de la dictadura, el cual debe de ser liberado igual que los periodistas Lucía Pineda y Miguel Moral, y todos los presos políticos del orteguismo.

En las demostraciones de protesta por el asesinato del periodista caribeño Ángel Gahona, lo mismo que por el de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal ocurrido hace más de 41 años, y por los de todos los reporteros que son asesinados en otras partes del mundo por ejercer la profesión, los periodistas nicaragüenses exclaman que “no se mata la verdad matando periodistas”.

Es verdad. Pero del mismo modo podemos decir que no se mata la libertad de prensa censurando y clausurando periódicos, o reprimiéndolos de cualquier otra manera incluyendo el secuestro del papel y demás insumos para la elaboración física del periódico. O la negación de divisas para comprar el papel, que practicaba también contra LA PRENSA la dictadura sandinista de la noche oscura, en los tenebrosos años 80 del siglo pasado.

En el principio séptimo de la Declaración de Chapultepec sobre la Libertad de Expresión, se dice que “las licencias para la importación de papel o equipo periodístico” no deben aplicarse por los gobiernos para premiar o castigar a medios o periodistas”. Esa declaración fue suscrita por Daniel Ortega, en 2001, cuando andaba buscando votos y prometiendo el oro y el moro para conseguirlos y recuperar el poder presidencial que había perdido en 1990.

Pero Ortega es incapaz de cumplir su palabra y su compromiso cuando se trata de asuntos que tienen que ver con la libertad, la democracia, los derechos humanos y cualquiera de las cosas positivas y las causas dignas de la sociedad.

Sin embargo, de la misma manera que el dictador de Nicaragua es un incansable violador de los derechos humanos, de la Constitución, de las leyes y hasta de su propia palabra y firma, como la que estampó en la Declaración de Chapultepec, nosotros tampoco nos cansamos de luchar por la libertad de prensa que es condición indispensable para que funcione la democracia y existan todas las demás libertades y derechos.

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