La política de pan y circo

Nicaragua posee un bono demográfico muy alto, el 55.9 por ciento de la población nicaragüense es joven entre las edades de 24 años a menos

En el mundo romano, los combates entre gladiadores eran uno de los espectáculos más codiciados que la gente podía disfrutar junto a los grandes banquetes que el emperador brindaba a sus allegados, pero que de trasfondo se proveía de eso para hacer e imponer su voluntad, de manera que a través de sus regalías la tiranía se hacía visible.

La frase “panem et circenses” (pan y circo) proviene del poeta romano Juvenal, que la cita en la Sátira X.

Nicaragua posee un bono demográfico muy alto, el 55.9 por ciento de la población nicaragüense es joven entre las edades de 24 años a menos, según datos proporcionados por el economista Adolfo Acevedo Vogl. Este factor al ser explotado al máximo, brindando buenas condiciones de empleo y con una educación de calidad en todos los niveles académicos, puede disminuir la pobreza a corto plazo a Nicaragua.

El mandatario designado por el CSE aprovechó esto a su favor, considerando el bono demográfico como una herramienta para perpetuarse en el poder, puesto que a través de su base populista ofreció al pueblo, pero sobre todo a los jóvenes, pan y circo. Las regalías ofrecidas por el régimen eran por doquier, desde parques wifi, parques virtuales con los juegos del Real Madrid contra el Barsa, zinc, bonos productivos, en fin, una gama de ofertas muy atractivas y gustosas para todos, pero que contradecía a la realidad social del país con altas tasas de desempleo en los jóvenes egresados de la educación superior, migración forzada, entre otros factores.

Esto le sirvió hasta antes del 18 de abril del 2018, puesto que una vez que los universitarios decidieron retar al mandatario por la reforma impuesta al INSS, su verdadero rostro de tirano y déspota se hizo notar. Hoy, centenares de fallecidos, torturados, perseguidos, presos y exiliados son el resultado de las ansias de poder que el ejecutivo ha puesto como estandarte de su mandato.

Con su dizque normalidad que quiere propagar en el pueblo y a nivel internacional, ha querido volver a las andanzas y el ejemplo más claro es mezclar nobleza y autoritarismo; por brindar casa por cárcel a presos políticos y la segunda por la aprobación de las reformas INSS y fiscal. ¿Y qué decir del diálogo? La Alianza Cívica ha manifestado que el régimen no está dando las condiciones y garantías necesarias para seguir las negociaciones y más bien respondió con represión a la manifestación convocada por la UNAB para el 16 de marzo.

El pueblo de Nicaragua tiene que estar muy atento a no dejarse engañar de nuevo con la política de pan y circo, así como a no dejarse amedrentar por la represión de la dictadura.

El autor es estudiante exiliado de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UNAN-Managua.

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