Sector agropecuario al régimen de Ortega: O derogan reformas fiscal e INSS o agro de Nicaragua se va a la quiebra

Para ilustrar el impacto de la reforma, Anifoda menciona que los insumos agrícolas y ganaderos subieran un 24 por ciento; el del café 22.5 por ciento; el del arroz subió 23 por ciento; en el caso del maní el incremento es del 28 por ciento

Fotografia de ganaderia en Chontales.

O derogan las reformas a la seguridad social y de la Ley de Concertación Tributaria o Nicaragua se irá a la quiebra económica. Esta fue la campanada de alerta que envió ayer al Gobierno el sector agropecuario, al calificar ambos ajustes como un tiro de gracia al último eslabón económico que aún seguía a flote, luego que la convulsión política arrasara con el crecimiento de casi todas las actividades productivas.

Ambas reformas, puestas en marcha en febrero pasado, mantienen paralizado al sector agropecuario. A las puertas del inicio del ciclo agrícola, en mayo próximo con las primeras lluvias, los productores ni siquiera han hecho movimiento de tierra, no solo por la falta de financiamiento, que se ha agravado por los bajos precios a nivel internacional, sino también porque los insumos se han ido por las nubes como consecuencia de la reforma fiscal.

Son un poco más de sesenta millones de dólares adicionales los que los productores deberán desembolsar en todo el 2019 para poder cubrir los impuestos que ahora pagan sus insumos y maquinarias, según estimaciones de Mario Hanon, vicepresidente de la Asociación Nicaragüense de Formuladores y Distribuidores de Agroquímicos (Anifoda).
En la reforma fiscal el régimen ordenó quitar las exoneraciones y exenciones a insumos agropecuarios, incluido todo tipo de maquinaria que se utiliza en el campo.

De manera estratégica y para frenar el alcance de la misma, el régimen decidió que los productores que quieran gozar de un alivio fiscal deberán someterse a un engorroso proceso ante Hacienda, para obtener avales que exoneren de impuesto las compras de agroquímicos. Esto representa un grave obstáculo si se considera que una gran mayoría de productores están en la categoría de pequeños, con bajos niveles de formación académica.

“Estamos siendo víctima de múltiples fuerzas en contra nuestras, no solamente el tema del Seguro Social y el tema de la reforma fiscal, sino que además de eso hay disminución sensible del financiamiento, hay un aumento de las tasas de interés, nuestras empresas están vendiendo menos. El vender menos es como un impuesto a la recesión económica”, afirmó Hanon.

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Las alzas en los insumos

Para ilustrar el impacto de la reforma, Hanon menciona que los insumos agrícolas y ganaderos subieran un 24 por ciento; el del café 22.5 por ciento; el del arroz subió 23 por ciento; en el caso del maní el incremento es del 28 por ciento.

Solo por insumos agrícolas saldrán de los productores al Fisco 44 millones de dólares, que se sumarán a otros 16 millones de dólares en maquinarias agrícolas, de riego, entre otros.

El régimen de Daniel Ortega busca obtener con la reforma fiscal este año unos 317 millones de dólares, más otros cien millones de dólares que contrató como préstamo en el exterior.

“Jamás en la historia de Nicaragua los fertilizantes han pagado impuesto, ni un solo peso”, enfatizó Hanon, quien señaló que la medida fiscal está poniendo en riesgo los esfuerzos que se han venido haciendo desde hace sesenta años con el inicio de la revolución verde, “que implica fertilizar de manera adecuada tus cultivos para buscar el más alto rendimiento posible y poder competir en un mundo globalizado”.

Hanon recordó que el sector cafetalero dejará de producir a finales de este año medio millón de quintales y el maní aún no tiene planes de siembra.

El sector productivo lamenta que se haya aplicado una reforma sin haber hecho un análisis sectorial sobre los efectos en cada eslabón productivo, lo que los deja al borde la quiebra. Y peor aún gravaron la riqueza que aún no se ha producido, al decidir incrementar la alícuota del aporte mensual del Anticipo del Pago Mínimo Definitivo a cuenta del Impuesto sobre la Renta.

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«Tiene un impacto directo en la carga de los costos de producción, encarecimiento de los productos, afectando la demanda y poniendo en riesgo la sostenibilidad del sector agropecuario, así como la cercanía a un colapso y quiebra inminente”. Solón Guerrero, directivo de Faganic

 

Más amenazas

“El último pilar que ha quedado tambaleando, pero está ahí, y que está sosteniendo al país, es el sector agropecuario y con todas estas acciones que ha venido promoviendo el Gobierno, vienen a poner en riesgo ese último pilar que tiene la economía nacional para poder mantener los niveles de trabajo en el sector rural y las exportaciones”, afirmó Álvaro Vargas, presidente de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic).

El también vicepresidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic) asegura que ambas reformas vinieron a aumentar más el riesgo que se cierne sobre la actividad agropecuaria, que teme este año la instalación de El Niño, un fenómeno que trae sequía y daña la siembra.

“El poco financiamiento que hay ha sufrido un incremento en las tasas para el sector agropecuario”, enfatizó Vargas, quien cree que habrá una merma en las áreas de siembra y la productividad.
El sector se ha visto agobiado por los incrementos en la tarifa eléctrica y el encarecimiento continuo de los combustibles, que la semana pasada acumularon siete semanas seguidas de aumento de precios.

La carne de bovino, el azúcar y el café son los que más están golpeados por los bajos precios internacionales, y los que tendrían dificultades severas para afrontar el impacto de la reforma, según representantes del sector.

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Todo esto seguramente provocará una reducción en las áreas de siembra debido al incremento de los costos de producción que estas acciones (las reformas) vienen a tener sobre la producción agropecuaria”.
Álvaro Vargas, vicepresidente de Upanic.

 

¿Devaluación disfrazada?

René Blandón, presidente de la Comisión de Ganaderos de Nicaragua (Conagan), expresó su profunda preocupación por las reformas, a las que califica “como una devaluación disfrazada, es una estocada después de estar en crisis desde abril del 2018. Es difícil que podamos decir que vamos a seguir adelante, esto no afecta a un sector, afecta a toda la cadena, desde el sector primario, que es el más sacrificado normalmente, hasta los exportadores”.

Blandón señala que las reformas y las últimas alzas de precios han venido a restar competitividad a los productos de exportación, lo que pone en riesgo los ingresos provenientes del exterior y las inversiones en las fincas.

“Nos sentimos bien afectados, bien dolidos. Esto es como que esté alguien en cuidados intensivos y le metan una puñalada para quitarle la respiración de manera más rápida”, afirmó el también ganadero.

De no escucharse a los productores, los primeros que sufrirán las consecuencias son los consumidores, que con las últimas alzas han experimentado la erosión de por lo menos el 15 por ciento del poder adquisitivo.

Juan Carlos López, coordinador del Centro Jurídico Social de Ayuda al Consumidor (CJSAC), manifestó: “Se avizora una escalada de disminución del poder adquisitivo, eso quiere decir que los consumidores vamos a tener que sortear nuevas alzas de precio, que puede llevarnos a un punto de quiebra económica en los hogares”.

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La recesión económica que estamos viviendo, no se ha sentido en su mayor expresión todavía, esta reforma fiscal ya produjo impactos inmediatos, sin embargo la reforma va a provocar impactos aún mayores en los meses por venir”.
Mario Hanon, vicepresidente de Anifoda.

 

Sector lácteo teme daño

La Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo manifestó su preocupación por el impacto de la reforma, que vendrá a quitarle liquidez a las industrias y cooperativas, lo que disminuirá las opciones de continuar exportando.

“Son alrededor de 2,190 millones de litros de leche lo que se ha venido acopiando en los últimos tres años y son 36 plantas certificadas, que hace cinco años solo estaban certificadas y hoy en día, al menos 12 de ellas están certificadas para exportar a siete mercados”, indicó la Cámara.

“Si nosotros continuamos agregándole más costos de producción a la producción y procesamiento de leche, vamos a ir restándole competitividad en el mercado internacional, eso va a poner en riesgo los casi 170 o doscientos millones de dólares que anualmente está exportando el sector lácteo nicaragüense”, indicó.

Derogar reformas

Las cámaras productivas en un comunicado exigieron “de manera expedita la derogación de manera inmediata de ambas reformas, así como la restauración de las exoneraciones de impuestos al sector agropecuario y la aplicación simplificada que existía antes de las reformas arriba mencionadas”. Eso permitiría al sector “ iniciar de inmediato las labores agropecuarias, garantizando tanto la alimentación general de la población como la atención a los compromisos de los mercados internacionales”.

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