Obispo Silvio Báez: «Es verdad. Había un plan para asesinarme»

Báez aseguró que el plan para asesinarlo se lo hizo saber la sección política de la Embajada de Estados Unidos en Managua, en una llamada pasada las 11:00 de la noche

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez Ortega, reveló este miércoles que recibió información en julio del año pasado de que había un plan para asesinarlo.

Además desveló el constante asedio al que continúa siendo sometido, que abarca inclusive la presencia de drones en el apartamento donde reside.

El plan para asesinarlo se lo hizo saber la sección política de la Embajada de Estados Unidos en Managua, en una llamada pasada las 11:00 de la noche, cuando ya se encontraba en la cama.

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Báez relató en una conferencia de prensa cargada de emociones —en la que anunció que a petición del papa Francisco se irá a Roma luego de cumplir diez años como obispo en Nicaragua— los detalles de aquella conversación.

“Recibí una llamada del departamento de Política de la Embajada de Estados Unidos para decirme que tenían plena certeza que había un plan para asesinarme, que tuviera cuidado porque iba a ocurrir en los próximos días. Incluso me dijeron dónde podía ser, cómo podían estar vestidos y que iban a ejecutar tal acción y que tomara mis precauciones”, aseguró.

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“La Embajada me lo comunicó a un nivel de alta certeza de la seguridad americana. Yo se lo comuniqué al cardenal (Leopoldo Brenes) y a la Conferencia Episcopal”, aseguró el obispo.

Confirma lo de Dogu

Con estas palabras, Báez confirmó lo sostenido por la exembajadora Laura Dogu, quien el 30 de marzo pasado reveló al diario estadounidense Indiana Gazette la existencia del complot que tenía como objetivo a personalidades, entre las que se encontraba Báez y ella.

El obispo carmelita es una de las voces más respetadas por su defensa de los valores democráticos y su posición a favor del respeto a los derechos humanos, que se ha intensificado desde abril del año pasado cuando el régimen de Daniel Ortega reprimió a los manifestantes que se rebelaron cívicamente contra la dictadura.

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La segunda etapa de la represión fue el despeje de los tranques, levantados por la población para defenderse del ataque de oficiales antimotines y paramilitares, la que se realizó en julio del año pasado, precisamente en los días en que Báez recibió la advertencia de la embajada estadounidense.

Según la versión del obispo auxiliar, las amenazas contra él se han dado en diversos ámbitos de su vida, no solo en las redes sociales durante la crisis, en que los obispos participaron como mediadores y testigos en el diálogo nacional instalado el 16 de mayo y finalizado un mes después tras notables esfuerzos de Ortega para socavarlo, al punto de descalificar a los obispos llamándolos “golpistas” el 19 de julio del año pasado.

Vigilado por drones

“Continuamente hay drones encima de mi apartamento, en el Seminario. De una vez motorizados rodean el Seminario y han entrado al parqueo. La cantidad de amenazas por teléfono es incontable. He cambiado mi número cuatro veces en menos de un año. Esto nos ha obligado a tomar medidas de emergencia, seguridad en el Seminario”, explicó Báez.

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Pese a las amenazas, dijo que estas no han paralizado su ministerio y se ha movido en los barrios marginales de Managua, porque aseguró que cuenta con el cariño, el apoyo y la protección del pueblo, “pero mi vida se ha visto continuamente en peligro”.
objeto de ataques

Descalificado por el propio Ortega que, en noviembre de 2017, lo llamó “bravucón” por rehusarse a votar en los comicios municipales sin credibilidad del régimen, el obispo ha estado sujeto a amenazas provenientes de personeros del partido de gobierno, campañas de desprestigio que llevaron a una petición realizada por escrito de simpatizantes del régimen a las autoridades del Vaticano pidiendo precisamente que lo sacaran del país.

“A sus 91 años (Obando y Bravo) fue a votar el 5 de noviembre (de 2016), participó en las elecciones, como participó también el cardenal Leopoldo Brenes. ¿Por qué? Porque el cardenal Miguel y el cardenal Leopoldo Brenes vivieron toda esa etapa aquí en Nicaragua; ellos no estaban fuera, vivieron esa etapa, supieron lo que era el dolor en las familias nicaragüenses. Ahora es fácil, que, unos que se la pasaron afuera todo ese tiempo, vengan a hablar como los más bravucones y los más radicales”, dijo Ortega refiriéndose a Báez, quien antes de ser nombrado obispo se encontraba en Roma.

La agresión en Carazo

El 9 de julio de 2018, el obispo auxiliar Silvio Báez, el cardenal Leopoldo Brenes, el Nuncio Apostólico, pero también monseñor Miguel Mántica y el sacerdote Edwin Román, entre otros, fueron agredidos por turbas sandinistas cuando llegaron a auxiliar a los autoconvocados que se encontraban refugiados en la basílica menor de San Sebastián, asediada por paramilitares. El religioso carmelita ha sido amenazado públicamente por el excomandante sandinista Edén Pastora, cercano a Ortega, y por oficialistas como Moisés Absalón Pastora. Pastora en una ocasión recordó que las balas también traspasaban las sotanas.

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Los audios y la campaña de descrédito

La campaña de descrédito contra el obispo Silvio Báez fue más intensa en octubre del año pasado con la aparición de unos supuestos audios, en los que el religioso “hablaba” sobre el régimen y algunos de sus personajes, lo que fue utilizado por los medios oficialistas para presentarlo como parte de una conspiración contra Ortega.

Para intentar vender la acusación como algo independiente al gobierno, la dictadura usó a la comunidad eclesial San Pablo Apóstol de Managua, en la colonia 14 de Septiembre de Managua, representada por el señor Rafael Valdez. Lo que no dicen las notas oficialistas es que el acusador del religioso tenía antecedentes anticlericales. En 1993, lideró una turba que agredió al actual obispo de Granada, Jorge Solórzano, cuando era párroco.

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El obispo Báez calificó ayer como “falsedades” lo señalado entonces por los oficialistas. Luego relató el pedido del papa para que le acompañara en Roma durante un tiempo que tampoco le ha sido informado. Báez fue acompañado durante la conferencia de prensa por el arzobispo de Managua, el cardenal Leopoldo Brenes Solórzano.

La cantidad de amenazas por teléfono es incontable. He cambiado mi número cuatro veces en menos de un año”.
Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua