Viejos o jóvenes, pero honrados

Querida Nicaragua: No se trata de que necesitamos un gobierno de jóvenes con energía y nuevos bríos y con eso resolveremos los problemas

jóvenes, Nicaragua

Querida Nicaragua: No se trata de que necesitamos un gobierno de jóvenes con energía y nuevos bríos y con eso resolveremos los problemas. Tampoco se trata de que necesitamos un gobierno de viejos con experiencia suficiente para resolver los problemas. Ni los viejos ni los jóvenes resolverán los problemas que venimos acarreando en este siglo, en el pasado y en el antepasado.

El problema lo pueden resolver un grupo de líderes honestos que tengan valores cívicos bien cimentados, suficiente preparación académica y amor por la patria, es decir, por su pueblo.

Un joven puede ser muy brillante y muy activo, y un viejo puede ser muy experimentado y muy sabio, pero si ninguno de los dos tiene los valores cívicos necesarios para enfrentar las tentaciones que surgirán en el desempeño del poder seguiremos padeciendo de los mismos males: coimas, prebendas, licitaciones negociadas bajo la mesa, salarios altísimos a los partidarios, nepotismo por doquier, los parientes y amigos del presidente ocupando cargos públicos, embajadas, consulados y un amplio etcétera. El país no habrá cambiado ni con presidentes jóvenes y ni viejos. Nicaragua cambiará cuando surjan hombres honorables, con vergüenza, dispuestos a gobernar respetando la Constitución y todas las leyes e imponiéndose él mismo una serie de candados para que ninguno de los poderes del Estado dependa del Ejecutivo, todos deben gozar de plena autonomía, sus miembros no necesariamente tienen que pertenecer al partido de Gobierno ni a ningún otro partido; sus funciones deben estar totalmente alejadas de la política partidaria y su mayor orgullo debe ser cumplir con las leyes de la nación, legislar con libertad en el poder legislativo, impartir justicia en la Corte Suprema, realizar comicios limpios y transparentes en el poder electoral.

El señor presidente, joven o anciano, debe ser el primero en respetar la Constitución y hacer de la Policía Nacional un organismo respetable cuyo fin sea la protección de la comunidad, velar por el orden público, para lo cual no es necesario cargar armas de guerra que infunden miedo a la población. Jamás convertir al Ejército de Nicaragua en instrumento del poder ejecutivo o del señor presidente y su familia.

Además un presidente honrado y patriota debe fomentar el comercio, la industria, las relaciones con los países vecinos, la agricultura y la ganadería, etc.

No me canso de decirlo. En mi programa de gobierno en 2011 puse énfasis especial en la honorabilidad administrativa, en la honradez y el combate abierto a la corrupción, y que todo el resto de la bienandanza del gobierno vendría por añadidura. Y sigo pensando lo mismo y sigo esperando un joven o viejo capaz de gobernar en esta forma.

El autor fue candidato a la Presidencia de Nicaragua.

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