El duro camino al sueño de Edward Morillo: jugó con zapatos prestados y vendió cobre y latas para jugar profesional

Esta es la historia del atacante Edward Morillo,el primer venezolano líder goleador en la historia de la Liga Primera

Edward Morillo lleva 51 goles en el futbol nicaragüense. Oscar Navarrete/ LA PRENSA

El dinero no alcanzaba para estudiar y jugar futbol. Tenía que tomar una decisión, se arriesgó y venció: apostó por el futbol y convirtió en futbolista profesional. No fue fácil cumplir su sueño: jugó a veces sin comer, con zapatos prestados, viajó al ride, trabajó en un establo, vendió plata y lata para recoger dinero que le permitiera desplazar a los partidos y entrenamientos. Esta es la historia del venezolano Edward Morrillo, el goleador (20) del Torneo de Clausura con el Managua FC.

Ese sinuoso camino lo recorren muchos jugadores y pocos lo terminan de cruzar porque deben superar una serie de dificultades, que hace claudicar o más fuertes a algunos, como a Morillo, para alcanzar la meta.»Me tocó duro pero eso me hizo ser la persona que soy», dice el delantero venezolano, que vive las 24 horas para el futbol porque a los 17 años le dijo a su papá (Pedro Morillo) que le dejara de pagar la universidad para dedicarse al futbol.

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Morillo, de 24 años, recuerda cuando con 13 años el esposo de una prima, Víctor Aguilar, le prestaba sus zapatos o le daba dinero para viajar a los partidos. «A veces me costaba porque me tenía que ir sin comer. El técnico (Yonny Serrano) me tomó mucho cariño y cuando no tenía dinero me ayudaba. Siempre estuvo rebuscando para jugar. Me iba a vender cobre y la lata para tener dinero. Trabajé en un supermercado (cargador de bolsas) y me daban monedas y iba guardando para ir a jugar. Después en un establo ayudaba  a un señor con sus vacas».

En 2016 llegó al Real Madriz con 20 años y terminó de goleador. Era su primera experiencia internacional y su debut en el profesionalismo o Primera División como él lo llama. En Venezuela militó en equipos de Segunda y Tercera División atravesando muchas dificultades económicas. «En Segunda me daban 2500 bolívares que los agarraba para la ruta. Cuando vine a Somoto ya no tuve esas dificultades», indicó.

La oportunidad Edward Morillo llegó en el futbol nicaragüense y la aprovechó porque le acostado subir desde abajo. Recuerda que cuando estaba en Segunda División un amigo prestaba un carro para ir a los entrenamientos. En Tercera un amigo lo llevaba en moto y a veces ni luz llevaba. «Siempre le decía pásame buscando, íbamos con fe de que uno de los dos lograría algo. En la vida hay que arriesgarse para cumplir sus sueños. Me tocó duro».

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