Melvin López se reencuentra con el nocaut

¿Será el principio del nuevo despertar de Melvin López? El muchacho de 21 años ha sufrido más de la cuenta en la vida: muerte de su padre y un hijo. También se había visto su desarrollo en un congelador. Tantas embestidas del destino pudieron provocar un desvío mental desembocando en un lento crecimiento. Son solo […]

Melvin López junto a su entrenador el Moro Fernández. LAPRENSA/CORTESÍA HAXEL MURILLO

¿Será el principio del nuevo despertar de Melvin López? El muchacho de 21 años ha sufrido más de la cuenta en la vida: muerte de su padre y un hijo. También se había visto su desarrollo en un congelador. Tantas embestidas del destino pudieron provocar un desvío mental desembocando en un lento crecimiento. Son solo teorizaciones. No obstante, lo mostrado en su última pelea en Miami, noqueando a David Reyes Cota en el séptimo asalto, defendiendo su título NABA de la AMB y aumentando su invicto a 20 combates, brinda una pauta no definitiva, pero si importante en la evolución de Melo.

Se podría catalogar innecesario cómo López se paró en el centro del ring a intercambiar golpes con un oponente más pequeño y de brazos cortos que no tenía más alternativas que tirarse a las brazas. Sin embargo, Melo debía hacerlo para brindar espectáculo y dejar de ser tan cauteloso al punto de caer en el exceso. Es con oponentes como «Zamorita», apodo del mexicano, que el nicaragüense debe impactar y ganar confianza en las 118 libras.

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Si bien es cierto que el olfato noqueador se trae, Melo puede ir mejorando en ese aspecto. El azteca estaba noqueado desde el tercer asalto, solo que aún no le habían dicho. Una derecha de Melo lo hizo tambalear y luego apareció la sangre en la ceja izquierda. La superioridad del pinolero fue tal que los asaltos pasaban y la única interrogante era en cuál episodio terminaría la pelea. «Venía con la misión de demostrar mi potencial», señaló el peleador. Aunque el potencial siempre ha estado los que lo han seguido de cerca han esperado un mordisco de realidad.

El cómo terminar a los oponentes, olerlos y dar la estocada final es un asunto pendiente que deberá seguir trabajando con el Moro Fernández, quien es su entrenador. No hay excusas para López, tiene todo lo que siempre quiso: apoyo monetario, gente que sabe manejándolo con algunas asesorías y resta la convicción por cumplir su sueño de niño: ser campeón mundial y, que su padre desde arriba pueda aplaudirlo. No la tendrá nada fácil peleando en una categoría de puros dinosaurios y más aún cuando él no está en el mismo parque jurásico.

En otro combate, el nicaragüense Juan Centeno hizo sufrir a la estrella cubana del boxeo, Joahnys Argilados. El combate finalizó a favor del cubano por decisión dividida.

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