Ciudadanos rinden homenaje en la catedral de Managua a las víctimas de la masacre del 30 de mayo

Los manifestantes llegaron a este santuario con banderas azul y blanco, mantas y fotografías de los asesinados por la dictadura. ¡Justicia sí, amnistía no!, ¡No es presidente, es un delincuente!, gritan los autoconvocados.

«Queremos justicia para nuestros hijos». Ese es el clamor de las madres.  LA PRENSA/Jader Flores

Luto y dolor, pero también solidaridad, se vio en la misa de este 30 de mayo en la Catedral de Managua, donde las madres cuyos hijos fueron asesinados por el régimen orteguista, honraron su memoria y lanzaron un desgarrador grito de justicia por la muerte de todos.

De esta actividad religiosa, que fue convocada por la Asociación Madres de Abril (AMA) y respaldada y acompañada por el pueblo, se derivó un plantón cívico en los terrenos del templo, donde se repitieron consignas, mientras la Policía Orteguista (PO) mantuvo un férreo asedio en los alrededores del lugar.

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Las madres de los asesinados por el régimen orteguista durante las protestas de 2018 lloran a sus hijos este 30 de mayo, Día de las Madres en Nicaragua. LA PRENSA/Jader Flores

Lo más emotivo de la ceremonia ocurrió en el inicio, cuando las madres de los asesinados a manos del orteguismo ingresaron por la puerta principal de la iglesia. Portaban veladoras, fotografías de sus muertos, flores, cruces y en sus rostros se revelaba dolor. Esta escena estuvo acompañada de un estallido de aplausos del resto de asistentes y el grito de “¡justicia, justicia, justicia!”.

Llanto incontrolable

Una vez que llegaron a las primeras filas de las bancas de madera, las madres trataron de reponerse, pero fue imposible. El llanto continuó incluso cuando llegó la homilía brindada por el fraile Silvio Romero, vicario de catedral, quien resaltó lo valioso que fueron los jóvenes que fueron asesinados por solo protestar contra el sistema.

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“Las madres parieron una nueva generación de jóvenes que no quisieron seguir cargando con esa historia del fracaso, que no quisieron seguir cargando con esa cultura del fracaso y dijeron: ya basta de estar pensando, de estar analizando la cultura. Llegó el momento de transformarla. Llegó el momento de encargarse ella y eso fue lo que hicieron. Por lo tanto, con los hijos que han parido ustedes, gracias a Dios tenemos la esperanza de una nueva Nicaragua y eso hay que celebrarlo”, analizó el vicario de catedral en su homilía que fue ampliamente aplaudida.

El 30 de mayo cambió para siempre

Iris Lagos, a quien le asesinaron a su hijo Noel Calderón y su esposo Humberto Parrales, en la madrugada del miércoles 16 de mayo de 2018, cuando ambos iban a la farmacia a buscar una pastilla, se ataca en llanto cuando los recuerda. Los ojos se le llenan de agua y el corazón se le acelera al pensar en ese día y que reine la impunidad en los dos casos.

 

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“En esta fecha no se puede decir que hay algo que celebrar, si hay solo luto. Ya no voy a oír la voz de mi hijo, decirme que me ama, queme quiere, que me felicita. Para mí significa luto y mucho dolor (el 30 de mayo), no hay nada que celebrar porque a mí me quitaron a dos seres queridos. Cómo voy a celebrar un Día de las Madres si me quitaron lo más querido, que es mi hijo junto a mi esposo”, dijo Lagos con la voz entrecortada.

¡Justicia sí, amnistía no!, ¡No es presidente, es un delincuente!, gritaron los presentes al momento que las madres ingresaban a la catedral. LA PRENSA/Jader Flores

Maritza Rueda es otra madre que el 30 de mayo significa llanto, tristeza. Su hijo Jesner Rivas fue asesinado el 22 de abril de 2018 en el barrio La Fuente y no hay ninguna persona procesada por la muerte.

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“No hay día que yo no lo llore. Se me llevaron a mi enano, que yo dormía con él y eso es horrible cuando yo voy a acostarme. Todos los días lo lloro, porque yo lo quería tanto”, confió Rueda entre llantos.

Rechazan ley del “perdón”

Tanto Lagos como Rueda rechazan la Ley del “perdón”, llamada por el régimen Ley de Atención Integral a las Víctimas, aprobada por la Asamblea Nacional, que es controlada por el oficialismo.

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“Exijo justicia y que no haya amnistía para ellos porque a nosotros nos quitaron algo de nuestro corazón, nos arrancaron lo más sagrado: nuestros hijos”, concluyó Lagos.

Entre el reclamo de todas las madres de abril, ayer, Cándido Reyes, padre de Daniel Reyes, quien el propio 30 de mayo del año pasado fue asesinado, confesó que su hijo decía que no había nada que celebrar por la represión estatal y, sin embargo, en su mochila guardó para ese día un corazón. Se lo entregaría a su madre en la noche, pero no lo hizo porque fue asesinado en la tarde, mientras participaba en la marcha de las madres y su padre, en el acto oficialista al ser en ese entonces un trabajador de la Corte Suprema de Justicia.

Ortega recetó sangre y luto el 30 de mayo

A través del decreto número 69, publicado el 29 de mayo de 1940 en La Gaceta, diario oficial, el entonces presidente de Nicaragua, Anastasio Somoza García oficializa el 30 de mayo como el Día de la Madre nicaragüense.

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LA PRENSA/Deliana Hernández

Desde entonces ese día era de celebración en el país. El comercio gira en torno a los regalos para mamá; pero el 30 de mayo de 2018 todo cambió: el régimen de Daniel Ortega atacó la marcha de las madres, cuando esta llegaba a su punto final, que era el portón principal de la Universidad Centroamericana (UCA). Ahora todo es luto y dolor.

Paramilitares y policías orteguistas ese día dispararon a los manifestantes desde el sector del Estadio Nacional Dennis Martínez, dejando al menos ocho muertos. Esto fue constatado por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que estuvo en el país meses después. El régimen no asume su responsabilidad pese a que las fotografías y videos son irrefutables.

Incrementó el asedio policial

Este 30 de mayo la Policía Orteguista (PO) reforzó su despliegue en la ciudad de Managua, para evitar cualquier manifestación contra el régimen, que un año atrás atacó sin piedad la marcha de las madres.

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Desde temprano, los cuatro puntos cardinales de la Catedral de Managua estuvieron con patrullas estacionadas en los alrededores y otras realizando rondas de forma permanente. La misa finalizó, empezó un piquete y continuaba el asedio policial, el cual era coordinado por el comisionado Juan Valle Valle desde la rotonda Rubén Darío.

El edificio Pellas fue otro sitio que estuvo asediado, porque allí se realizó una manifestación contra el régimen.

Empleados de empresas ubicadas en este edificio se atrevieron a manifestarse contra la dictadura, que sin incluir el asesinato del preso político Eddy Montes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) reportaba 325 ciudadanos muertos en el contexto de las protestas contra Daniel Ortega.

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Afuera del Diario LA PRENSA fue otro punto donde la PO mantuvo su asedio. Camionetas y motorizados permanecieron desde la mañana hasta la tarde en la propia entrada de este medio de comunicación. También tomaron fotografías a los periodistas que salieron a hacer tomas de lo que sucedía.

Desde el 2018 las vías principales y rotondas de Managua se mantienen llenas de policías, pero ayer el número aumentó. La Pista Juan Pablo II fue una de las arterias viales donde la presencia incrementó.

Ganas de manifestación

Al observar el plantón afuera de la Catedral de Managua, luego de la misa, Guillermo Incer, miembro del consejo políticos de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), señaló que este era muestra de la manifestación pacífica que demanda la sociedad nicaragüense y que el régimen de Daniel Ortega no lo permite. Incer dijo que pese a las negaciones de la Policía Orteguista cuando se ha solicitado permiso de movilización, continuarán haciéndolo porque no están dispuestos a renunciar a este derecho que lo establece la Constitución Política de Nicaragua.

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