La historia de Alfonso Morazán, el excarcelado que volvió a casa y no encontró a su familia

Cuando llegó a su casa, a Morazán lo recibieron los vecinos, ya que su mamá murió mientras él estaba en prisión y sus hijos están en el exilio

El militar en retiro Alfonso Morazán Castillo ya junto a algunos familiares y vecinos. LA PRENSA|LUIS EDUARDO MARTÍNEZ M.

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Vecinos del barrio Francisco Moreno, ubicado al oeste de la ciudad de Matagalpa, fueron quienes recibieron al militar en retiro Alfonso Morazán Castillo, uno de los dos matagalpinos excarcelados la mañana de este 30 de mayo y cuyos hijos fueron forzados a exiliarse por el acoso del régimen de Daniel Ortega.

Instantes después, una hermana y otros familiares que residen en otros barrios matagalpinos llegaron hasta la casa de Morazán y entre lágrimas pudieron recibirle con abrazos y gritos de «¡viva Nicaragua!». En tanto, Hugo Ríos, fue el otro excarcelado y llevado a su casa en el barrio Cinco de Junio, al noreste de la ciudad.

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“Mis seis hijos están en el exilio, es duro. Y haber luchado tanto tiempo para que hoy no te podás expresar, es una cosa totalmente desagradable, garrafal que ha cometido este señor (Daniel Ortega) contra el pueblo nicaragüense, de verdad le debería dar vergüenza llamarse revolucionario”, expresó Morazán, de 57 años, mientras alzaba banderas de Nicaragua y su hermana, Ada Luz, sostenía una pancarta con la leyenda: “Gracias Señor por la liberación de mi hermano Alfonso y el resto de presos políticos”.

Morazán Castillo fue detenido el 22 de octubre de 2018 en Matagalpa y el mismo día fue trasladado a las cárceles de El Chipote, donde, según el exmilitar, “pasé 55 días en calzoncillo, tirado en una loseta donde los zancudos casi te levantan en el aire, día y noche, sin comida, no me daban el medicamento y hasta me cortaron la visita…”.

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Carmela Arteta, la madre de Morazán Castillo, murió el 30 de noviembre mientras su hijo seguía preso. “Me negaron el permiso para ir a la vela”, dice el exmilitar, con la voz quebrada y conteniendo el llanto. “Es un dolor grandísimo… ni los policías me hicieron llorar (con las golpizas que le asestaron), y solo lo hice con la muerte de mi madre”, sostuvo.

“Las mismas armas para todos”

A este exmilitar lo acusaron de diversos delitos, pero él asegura que “me detuvieron por andar la bandera azul y blanco… los delitos los inventaron… las armas, inclusive, te las ponen en la Plaza El Sol. Es bien divertido, allá tienen, las mismas armas para unos son las mismas para todos, a unos les ponen menos y a otros les ponen más”.

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Tras el triunfo de la Revolución, en 1979, Morazán Castillo fue uno de los fundadores del Ejército Popular Sandinista. Según cuenta, “jamás pensé en otro partido político más que en el Frente (Sandinista de Liberación Nacional)”.

“Pero, cuando este señor (Ortega) empezó a masacrar a los estudiantes y apoderarse de los poderes del estado yo dije, esta cosa va mal. Cuando también no permitían que los viejos militantes sandinistas criticaran en las reuniones, supe que eso iba mal”, agrega Morazán Castillo, padre de Yáser y Yáder Morazán Flores, el primero un activista y el segundo un exempleado del Poder Judicial en Matagalpa, ambos en el exilio y críticos del régimen de Ortega.

El asesinato de Eddy Montes

Para el 16 de mayo recién pasado, en las cárceles de La Modelo, “entraron más de 400 policías y de tropas especiales del Sistema”, recuerda Morazán sobre esa fecha en la que fue asesinado el preso político Eddy Montes Praslín, de origen matagalpino y con nacionalidad estadounidense.

Montes había contado a Morazán Castillo que lo encarcelaron porque era “testigo clave” en la muerte de Lenín Mendiola, el 11 de agosto de 2018, durante una marcha atacada por turbas orteguistas en la ciudad de Matagalpa.

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Diez minutos después del asesinato de Montes Praslín, según Morazán Castillo, atacaron a los demás reclusos y “de 118 presos que estábamos allí, 97 salimos golpeados, incluyéndome… creo que hicieron eso como para tratar de justificar, tratar de tirar una cortina de humo a lo que estaba pasando”.

Este 30 de mayo, a las 2:30 a.m. llegaron funcionarios del Sistema Penitenciario a levantar a los presos que serían excarcelados, incluyendo a Morazán Castillo. En el vehículo que lo trasladaron, pasaron dejando a ocho excarcelados por Sébaco.

Cuando el vehículo pasó por la casa de Morazán Castillo, la puerta estaba cerrada, pero sus vecinos salieron a recibirle. “Fue bonito, emocionante que la gente te quiera tanto”, asegura.

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