Medardo Mairena: «Si la solución de este país está en sentarme con quien me torturó, por amor a Nicaragua sí lo haría»

Según el relato del líder campesino, mientras estuvo en las celdas de tortura de la antigua Dirección de Auxilio Judicial el régimen le hizo "propuestas de que si me pasaba a trabajar con ellos me daban mi libertad"

Medardo Mairena y Pedro Mena fueron los presos políticos que recibieron las condenas más altas del régimen. LA PRENSA/Jader Flores

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Cuando el líder campesino Medardo Mairena se negó a incriminar a la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) como la gestora del supuesto intento golpe de Estado en Nicaragua, las torturas de los guardias incrementaron de nivel.

«(Me ofrecían) prebendas: un trabajo, que había dinero, que yo podía salir de la pobreza», aseguró Mairena, quien fue excarcelado este martes bajo la recién aprobada Ley de Amnistía del régimen de Daniel Ortega.

Según su relato, mientras estuvo en las celdas de tortura de la antigua Dirección de Auxilio Judicial el régimen le hizo «propuestas de que si me pasaba a trabajar con ellos me daban mi libertad». Él siempre se negó, dijo.

El campesino recibió la condena más alta de todos los presos políticos: 216 años de cárcel por el asesinato de cuatro miembros de la Policía y de un docente en Morrito, Río San Juan. Salió bajo la ley del perdón, aunque él afirmó que la Amnistía solo lo perjudica porque amenaza sus derechos constitucionales.

«Esa es una autoamnistía, con esa ley ellos pretenden apañar o que queden en la impunidad los asesinatos que cometieron, ellos están apañando a los paramilitares, ellos están apañando a los militares que fueron los que asesinaron al pueblo», aseguró.

Los líderes campesinos Medardo Mairena y Pedro Mena, capturados el 13 de julio y condenado en febrero a 216 años de cárcel por el caso Morrito. LA PRENSA/JADER FLORES

Las condenas más altas

Mairena pasó en prisión 11 meses. Fue capturado el 13 de julio de 2018 en el Aeropuerto Internacional de Managua junto a Pedro Mena, otro líder campesino, mientras pretendían viajar hacia Los Ángeles, Estados Unidos. Mena fue condenado a 210 años de prisión por los mismos delitos que Mairena.

«Cuando nosotros fuimos procesados nos acusaron de delitos que nunca cometimos, que nunca debimos ni siquiera haber enfrentado, porque quienes nos investigaron también eran fanáticos políticos», dijo Mairena.

Por su lado, Mena aseguró que el régimen orteguista pensó que las condenas que les impuso los amedrentaría, pero no fue así.

«Fue el juez Edgard Altamirano el que se prestó al juego, junto al fiscal Lenín Castellón. (Ellos) fueron los que pusieron las penas más grandes. Ellos creían que con esas penas que estaban poniendo nos iban a amedrentar pero esa pena nunca nos amedrentó. Sabíamos que teníamos un Dios justo y verdadero y sabe que todo lo que estaba haciendo era injusto», afirmó Mena.

Torturas en prisión

El tiempo que pasaron en las celdas del Sistema Penitenciario Jorge Navarro, conocido como La Modelo, los campesinos, igual que los demás presos políticos, sufrieron torturas físicas y psicológicas por parte de las autoridades de la prisión.

«No le podemos llamar ni siquiera cárcel, eso es una tumba donde uno ya está enterrado en vida», dijo Mairena y relató que en la celda donde permanecía era totalmente cerrada y solo había un pequeño agujero donde medio entraba el aire.

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A pesar de todo anunció que su lucha por la democratización de Nicaragua no va a cesar. «Yo no nací para ser esclavo, yo voy a elevar mi voz donde sea, como sea, porque hoy más que nunca la sangre derramada no puede quedar en la impunidad», aseguró.

Diálogo es la salida

Para el líder campesino, la salida para la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde hace más de un años es mediante un diálogo «verdadero» y «sincero».

» Ortega debe entender que el pueblo de Nicaragua no quiere una guerra (…) Aquí lo más viable es que haya un acuerdo donde podamos entendernos los nicaragüenses», expresó.

Asimismo se dijo que en los próximos días sostendrá una reunión con miembros de la Alianza Cívica para ponerse al día, ya que desde la prisión le era muy difícil conocer la situación real de Nicaragua.

«Si la solución de esta país, está en sentarme con quien me torturó, por amor a Nicaragua sí lo haría. Yo en mi corazón no siento odio por nadie», afirmó.