“Aunque esté con mi familia comiendo solo gallo pinto, queremos libertad para todos», expresó el excarcelado político Domingo Lacayo Campos

Domingo Soriano Lacayo Campos fue secuestrado el 26 de julio de 2018 mientras compraba alimentos para su ganado en una veterinaria de Jinotepe. Fue excarcelado por el régimen de Daniel Ortega el pasado 20 de mayo.

Carazo

Domingo Soriano Lacayo Campos, fue excarcelado el 20 de mayo. LA PRENSA/MYNOR GARCÍA

El excarcelado político Domingo Soriano Lacayo Campos, de 50 años, asegura sentirse muy enfermo y agobiado por las deudas que tenía con los bancos antes de su secuestro, el 26 de julio de 2018, le incrementaron durante estuvo recluido en el Sistema Penitenciario Nacional, conocido como La Modelo.

Soriano fue excarcelado por el régimen de Daniel Ortega el pasado 20 de mayo junto a otros 99 presos políticos a quienes se les otorgó la medida de convivencia familiar.

Lacayo se dedica a la ganadería, agricultura y a la venta de productos lácteos. “Siento mucho cansancio, ando rendido, tensionado y las jaranas te hacen que te preocupes aún más. Los negocios ahorita están completamente caídos”, indicó el agricultor.

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Lacayo confiesa que es opositor a la dictadura de Ortega y cuenta que participó de las marchas cívicas y caravanas de vehículos en Carazo para exigir democracia y un estado de derecho en el país. Sin embargo, por sus demandas fue condenado a 10 años de cárcel. “Simple y sencillamente por no pensar a como piensa el gobierno o un sector de la población”, asegura.

Sobre la Ley de Amnistía o «ley del perdón» que los diputados orteguistas recién aprobaron en la Asamblea Nacional, señaló que él no la necesita «porque no he cometido ni un solo error y el peor error sería no defender la patria», cuenta. «Yo no le debo nada a nadie, mucho menos al gobierno, me considero una persona trabajadora, honorable, respetuosa y no es para que haya ido injustamente a la cárcel”, agregó el excarcelado.

Rosario de delitos «falsos»

A Lacayo la Fiscalía orteguista lo acusó de cometer actos de terrorismo, crimen organizado, enriquecimiento ilícito, exposición de personas al peligro, entre otros. Lacayo portaba un arma de fuego cuando fue secuestrado, pero asegura que esta contaba con su documentación legal.

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En Managua se le juzgó solamente por obstrucción en la vía pública y por intento de homicidio. Su caso actualmente se encuentra en apelación. Lacayo niega haber sido interrogado y torturado en las mazmorras de El Chipote, pero asegura que logró ver que maltrataban a otros reos.

El excarcelado caraceño explicó que pese a que presenta problemas de salud, nunca les pidió medicamentos, muchos menos comida a los carceleros de La Modelo. “Ellos no tienen piedad y ahí el trato es inhumano, aparte del encierro y de estar 24 horas a chorro de sudor, ahí no podés comer, ni dormir”, sostuvo Lacayo, quien estuvo recluido en la celda 20-1A de máxima seguridad en La Modelo.

«Me negaron todo»

El jinotepino tiene problemas de próstata, pero también padece problemas del hígado y de los riñones. En la cárcel su estado de salud empeoró «porque nunca permitieron que mi familia introdujera el tratamiento adecuado. Llegaba la orden del juez y no se atiende, ahí manda más la policía que el mismo juez. Un abogado no te puede llegar a ver, me negaron todo”, dijo el autoconvocado.

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“Aunque esté con mi familia comiendo solo gallo pinto, queremos libertad para todos. El estado de derecho que es lo más importante, aparte de la democracia, porque todos estamos sufriendo los que están afuera y los que están aún adentro en la cárcel”, cuestionó Lacayo.

Lacayo fue secuestrado por policías y paramilitares mientras compraba alimentos para su ganado en una veterinaria de Jinotepe. El revólver y teléfono que portaba, más la camioneta en la que se movilizaba, le fueron ocupadas y no le han sido devueltas.