Dictadura contra libertad religiosa

Es una pena que los obispos no pudieran lograr consenso en la Conferencia Episcopal para condenar las nuevas agresiones violentas contra la Iglesia

Una mala consejera, Nicaragua

Los obispos no pudieron ponerse de acuerdo en su reunión del lunes 17 de junio, para condenar los ataques perpetrados por policías y turbas orteguistas contra las catedrales de León y Managua, el sábado y domingo pasados, al finalizar las misas en acción de gracias por la salida de la cárcel de la mayor parte de los presos políticos.

Sobre la falta de consenso ante un problema tan grave como el de los ataques sacrílegos contra los templos católicos más representativos de Nicaragua, monseñor Abelardo Mata, obispo de Estelí y secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), declaró a LA PRENSA lo siguiente: “Tratamos el problema de esta violencia sobre ciertos templos y la politización que se ha venido dando de la manifestación, y sobre todo cómo la Policía está queriendo ahogar la manifestación del pueblo. Como Conferencia no llegamos a una definición concreta para hablar de todo eso”.

Pero no es solo la agresión violenta del régimen contra los templos y los feligreses católicos, que vienen ocurriendo desde el estallido social de abril del año pasado. La Policía de la dictadura también practica el espionaje durante los oficios religiosos, fotografiando a los feligreses y grabando maliciosamente las homilías de los sacerdotes y obispos.

Acerca de esto el padre Silvio Romero, vicario de la Catedral de Managua, denunció durante la misa del domingo pasado la presencia de policías vestidos de civil infiltrados entre los feligreses para hacer la ruin labor de espionaje. Y con toda razón y derecho reclamó respeto a la libertad de culto y religión.

Es una pena que los obispos no pudieran lograr consenso en la Conferencia Episcopal para condenar las nuevas agresiones violentas contra la Iglesia y los atentados contra la libertad religiosa de los católicos nicaragüenses. Aunque estos hechos abominables no han ocurrido ahora por primera vez y en ocasiones anteriores la alta jeraquía de la Iglesia católica los ha denunciado vigorosamente, su silencio de ahora podría alentar a la Policía y a los fanáticos orteguistas a perpetrar peores agresiones contra los templos, los feligreses y los mismos sacerdotes y obispos.

Han salvado un poco esta penosa situación las palabras del cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua y presidente de la Conferencia Episcopal, quien después de los hechos del domingo 16 de junio en la catedral de Managua, apeló a “que estos asedios no se repitan porque la Iglesia no está para apoyar a un partido político y tampoco los obispos estamos para tomar el poder”.

En todo caso, las nuevas agresiones contra la Iglesia católica fortalecen la probabilidad de que la comunidad internacional disponga y aplique más sanciones a la dictadura de Daniel Ortega, por la continuación de sus violaciones a los derechos humanos de los nicaragüenses. En particular hay mucha preocupación por los ataques a la libertad de religión, como se lo expresó a monseñor Mata el vicepresidente de los EE.UU., Mike Pence, en la reciente visita del obispo nicaragüense a ese gran país amigo.

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