Qué nos depara el futuro

Actualmente la visión y posición es totalmente opuesta, las circunstancias han cambiado, ya el futuro no es muy prometedor

En años anteriores este periódico publicó un artículo de mi autoría titulado Hacia lo cierto de lo incierto, donde expresé la probabilidad prometedora del futuro económico de Nicaragua, en aquel momento cuando se pronosticaba un crecimiento económico a un ritmo acelerado con relación a otros países y un ambiente bastante favorable en este contexto, así como muchos más que predecían las crisis, con causas meramente económicas y propuestas de políticas microeconómicas.

Actualmente la visión y posición es totalmente opuesta, las circunstancias han cambiado, ya el futuro no es muy prometedor, los niveles de crecimiento esperados son muy bajos o posiblemente negativos, pero en medio de la tempestad existe la oportunidad y la esperanza de que todo vuelva a cambiar de manera floreciente, tanto en aspectos sociales como económicos, que reactive y reanime las actividades económicas, esenciales para la subsistencia, existencia y desarrollo.

Luego escribí otro artículo donde mencionaba las probables consecuencias económicas que claramente resultan de las protestas y paros económicos en el país y quiénes se harían responsables por las pérdidas. Pues las predicciones realizadas se volvieron realidad y hoy por hoy, sin soluciones y más problemas. ¿Qué nos depara el futuro a aquellos que tenemos negocios, empresas, cosechas que atender, deudas por pagar, familia que alimentar, una vida que vivir? La respuesta no se aprecia en medio de la penumbra, en medio de la incertidumbre.

Cabe destacar que la gente no se da cuenta de lo que realmente hace, actúa por impulso, algo que se le llama psicología de masas y Freud decía que las personas tienden a descuidarse de sí misma en el momento que se activa el modo colectivo. Por esa razón, personas que apoyaron el paro económico nunca imaginaron que al cabo de tres meses, ellos mismos se iban a convertir en desempleados, como sucedió en una empresa donde compré mi vehículo. Es injusto no explicarle a la gente las consecuencias de ciertos actos, para que sea consciente de su propio destino.

Un empresario posteaba en una red social: “Todavía tengo empleados sin trabajo, ya no queremos saber nada de nada, solo queremos seguir adelante, los empresarios estamos hartos de esta situación, déjennos trabajar, yo tengo de empleados tanto sapos como golpistas y los dos necesitan trabajar para comer”. Y realmente el país debe continuar hacia las sendas de la recuperación, por nuestros hijos, familia, empleados y clientes, buscar soluciones no más problemas.

¿Cómo regresar al país al ritmo de crecimiento del 5 por ciento? ¿Cómo reactivar los empleos perdidos? ¿Cómo incentivar la producción agropecuaria? ¿Quién dará créditos accesibles a los productores y emprendedores? Hay personas que tiene una expresión fuerte y dicen: “¿A qué le llaman democracia? No comemos democracia.”

El autor es docente de economía.

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