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Caballos, todo un mundo por descubrir

Nicaragua es el país con mayor tradición equina en la región. ¿Porqué los caballos despiertan tanta pasión? ¿Cuál es su papel dentro de las terapias alternativas? ¿Qué razas predominan en el país? y ¿Qué cuidados implica sacar todo el potencial de estos animales que suelen despertar gran admiración por su elegancia y nobleza? Los expertos nos lo explican.

FOTO: LA PRENSA/CORTESÍA

A lo largo de la historia los caballos han acompañado al ser humano en distintos ámbitos de su vida: como medio de transporte, fuerza de trabajo, compañero de batallas, atracción deportiva, diversión, inclusive como mascota y hasta como fuente de salud, mediante la equinoterapia. Esto genera  una pasión muy grande  entre quienes se dedican a su crianza, además de despertar una gran admiración por su elegancia y nobleza.

Es precisamente esa naturaleza noble y perceptiva la que los convierte en un medio terapéutico de grandes beneficios para personas con problemas motores, musculares  o depresivos. «Es un animal perceptivo a las sensaciones, sentimientos y estados de ánimo del ser humano en un radio de seis metros; un animal muy especial con enormes beneficios por su temperamento, por eso es utilizado en coaching empresariales y en terapias con niños que padecen problemas como el Síndrome de Down», manifiesta Adriana Valencia, médica veterinaria de Colombia y Especialista en Equinos para Centroamérica de Cargill Nutrición Animal.

Explicó que montarse a un caballo es el único ejercicio que estimula el funcionamiento de todos los músculos del organismo. «En niños con Síndrome de Down, parálisis muscular o cerebral, el movimiento del caballo hace que todos los músculos del cuerpo se ejerciten y eso brinda mayor tonicidad a nivel muscular, así como coordinación neuro-motora, siendo muy beneficioso para la recuperación», dijo.

En Nicaragua existen al menos cuatro centros de Equinoterapia en donde se atienden  niños, especialmente,  que son beneficiados con esta técnica en la que la mayor parte del trabajo la hace el caballo, según los terapeutas.

Nicaragua y su pasión por los caballos

En Nicaragua, las personas gozan del caballo, aunque no lo monten. Es un país aficionado al hipismo. LA PRENSA /ISTHOCK PHOTO

Nicaragua se ubica como el país de mayor tradición equina en la región centroamericana, un país en donde las personas gozan del caballo aunque no lo monten, un fenómeno que «no se da en otros países. Somos los más apasionados en el hipismo en Centroamérica, una pasión excesiva, y aunque Costa Rica es un país que se exhibe como caballista, Nicaragua lo supera», comenta Francisco Blandino Talavera, Presidente del Colegio de Médicos Veterinarios de Nicaragua y apasionado de los caballos.

Según su experiencia, Nicaragua ocupa el primer lugar en tradición equina en la región, seguido de Costa Rica, Honduras y Guatemala. Mientras que El Salvador es un país que apenas está incursionando en esta práctica.

Los criadores nicaragüenses  cuentan en sus ranchos  con caballos de diferentes razas, tienen una enorme pasión por estos animales, se han dedicado al mejoramiento genético y  participan de importantes ferias en donde alcanzan importantes premios, indicó. Entre las razas que más predominan en el país, están los Pura Raza Española, los Iberoamericanos, el Caballo de Paso Peruano, el Frisón, el Barroco, el Cuarto de Milla y los caballos ingleses.

Los Pura Raza Española son caballos muy vistosos, con gran capacidad de trabajo y se lucen muchísimo en los desfiles.

El Caballo Iberoamericano, producto del cruce entre el Pura Raza Española y el Caballo de Paso Peruano, es un animal con más temperamento, más enérgico, con mayor entrega en los desfiles hípicos y el que más gusta en estas exhibiciones, indica Blandino.

El Frison es un caballo originario de Holanda, de color negro y crines abundantes, con mucho pelo en las patas, un caballo que a muchos les gustaría tener, pero alcanza precios exorbitantes. En Nicaragua hay unos cuantos y aunque los utilizan para montar, en realidad es un caballo de tiro liviano y no de silla, explica.

El Caballo Barroco se parece bastante al Frison, es muy atractivo por su capa pinta y es un animal para trabajo pesado, de tiro.

El Caballo de Paso Peruano era el que más gustaba cuando iniciaron las hípicas, pero actualmente su raza no se ha desarrollado mucho, lo han olvidado, lamenta el especialista.

El Cuarto de milla es otro de los caballos que existen en Nicaragua, un animal fuerte y musculoso, originario de Estados Unidos.

Un mundo de cuidados

Que vivan en libertad la mayor parte del tiempo, es lo ideal. LA PRENSA/ISTHOCK PHOTO

Sea para trabajo, diversión, deportes o como medio terapéutico, los caballos necesitan muchos cuidados. Bernardo Aguado Medina, médico veterinario, líder estratégico para México de Cargill, indicó que el cuidado del caballo implica una profesionalización y especialización de todo lo que le rodea.

Comentó que lograr todo el potencial del caballo requiere una suma de factores,  como una cruza genética lo suficientemente exitosa, un parto sin complicaciones, un dueño preocupado por su desarrollo y que invierta en su nutrición. Igualmente, necesita un entrenador con paciencia para no lastimarlo ni causarle problemas de comportamiento y que quien lo monte le tenga paciencia y lo lleve poco a poco al rendimiento deseado.

En estos cuidados, la nutrición juega un rol muy importante porque sin ella no se puede desarrollar el potencial de estos animales. Sin embargo, cuando hablamos de cuidados no hay diferencias para los que realizan una tarea u otra, sea trabajo o exhibición.  «A la hora de hacer un plan de alimentación no hay grandes diferencias, hay que tomar factores como su peso, edad, raza, condición corporal actual y determinar cuál es el mejor perfil y cantidad adecuada para el nivel de trabajo que desempeña», dijo.

Para la veterinaria Adriana Valencia, los cuidados pasan también por respetar la naturaleza del animal. «Ojala pudiera vivir en libertad la mayor parte de su tiempo, porque es un animal de manada, acostumbrado a moverse, caminar, revolcarse y si por cuestión de espacios tiene que estar en confinamiento, debe tener su cama limpia, el piso donde permanece debe estar limpio y seco para cuidar sus cascos y tener a sus compañeros al lado para que puedan interactuar, tratar de que salga una o dos veces al día o que se ejercite cada tres días», manifestó.

La nutrición es fundamental

Cada caballo trae consigo un potencial genético. Aprovecharlo al máximo depende de una serie de cuidados. LA PRENSA/ISTHOCK PHOTO

En la nutrición del caballo es importante tener en cuenta que es un animal herbívoro y su base alimenticia deben ser los forrajes, complementado con alimentos balanceados como Omalina. «El caballo no puede comer grandes cantidades de grano porque su estómago es pequeño y tiene un vaciamiento rápido, debe consumirlos en pequeñas cantidades y varias veces al día para que no produzca una sobrecarga», explica la especialista.

Mientras que Aguado señala que el alimento balanceado en caballos tiene muchos años, pero se ha venido especializando y cada vez hay más productos y suplementos específicos por etapas, para las yeguas de cría, para potros o para caballos deportivos de distintos niveles de trabajo, siempre en busca del bienestar animal, mejorando su digestión principalmente para prevenir problemas.

Añadió que aunque se trata de un animal ciento por ciento forrajero, a lo largo de la historia les hemos cambiado sus hábitos alimenticios usando granos como fuente alternativa de energía, sin embargo, su tracto digestivo está hecho para asimilar forraje. Es por eso que grandes compañías de nutrición animal, como Cargill, han desarrollado fórmulas que además de contener minerales orgánicos y probióticos, también cuenta con tecnología innovadora que mejora la digestión de los granos, como es el caso de Omalina.

El especialista indica que con estos productos se complementan las deficiencias que podrían tener los forrajes, cuidando siempre de que el caballo reciba su aporte de fibra de buena calidad, lo cual es indispensable para evitar problemas digestivos.

En el caso de Omalina, está diseñada para distintos niveles de trabajo, por ejemplo,  Omalina 300 es ideal para yeguas y potros en desarrollo. En las yeguas se recomienda para lograr una gestación sin problemas y crías sanas y fuertes.

Aguado considera que en los potros no se puede escatimar, porque lo que no se hace nutricionalmente en los primeros 18 meses de vida no se puede recuperar  nunca más, debido a que esa es su etapa crítica de desarrollo, en la cual demanda niveles específicos de proteínas y minerales.

Por su parte, Valencia indica que un caballo mal nutrido luce flaco, con un pelaje opaco, sufre afecciones que se manifiestan a nivel articular o de cascos, así como en un pobre desempeño. Los suplementos también ayudan a evitar problemas digestivos como cólicos y gastritis.

El Presidente del Colegio de Médicos Veterinarios de Nicaragua, Francisco Blandino Talavera refiere que hace muchos años se realizaron las primeras importaciones de Omalina desde Guatemala, impulsada por criadores de caballos que conocían la calidad del producto. Hoy Nicaragua cuenta con una planta procesadora en Masaya con los estándares de calidad mundial de Cargill, donde se produce Omalina 200, Omalina 300  y recientemente se introdujo Omalina 100, diseñado para cada etapa de vida de estos animales, así como sus características y requerimientos.

«La ventaja de este alimento es precisamente la seriedad de la compañía a la hora de fabricar sus productos, el caballo es un animal muy delicado y exigente en cuanto a la cantidad de nutrientes que debe consumir, y Cargill es muy exigente en la inocuidad,  la materia prima es seleccionada de una forma tan detallada que le ofrecen al animal lo que necesita digerir para transformar esa materia prima en proteínas que luego forman parte de la estructura del animal», dijo el médico veterinario.

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