Seis astros del beisbol inmortalizados en el Salón de la Fama

Seis ex jugadores saltaron a la inmortalidad este domingo, al ser exaltados al Salón de la Fama del beisbol de Grandes Ligas en Cooperstown, Nueva York

Los nuevos miembros del Salón de la Fama: Harold Baines, Lee Smith, Edgar Martínez, Mike Mussina, Mariano Rivera y Roy Halladay, representado por su esposa, Brandy Halladay. LA PRENSA/AFP

El Salón de la Fama ahora brilla más. La promoción del 2019 ya está dentro.

“No entiendo por qué siempre tengo que ser el último”, bromeó Mariano Rivera, mientras se disponía a emitir su discurso para cerrar la ceremonia de exaltación de nuevos miembros al Salón de la Fama del Beisbol de Grandes Ligas, este domingo, en Cooperstown, Nueva York.

Rivera casi siempre fue el último en lanzar durante 18 temporadas con los Yanquis y lo hizo tan bien que es considerado el mejor cerrador de la historia. Y como los últimos suelen ser los primeros, es el primero en ser seleccionado de forma unánime para el campo santo del beisbol.

Y Mariano, con la maestría y precisión con que remataba partidos y aseguraba campeonatos para los Yanquis, le puso fin a una ceremonia revestida de gratitud y cargada de emociones, sobre un escenario rodeado por amantes al beisbol, que viajan a ese poblado para ser testigos de una ceremonia sin par.

El panameño fue homenajeado junto a los estelares lanzadores Lee Smith y Mike Mussina, los bateadores Harold Baines y Edgar Martínez, y el desaparecido tirador Roy Halladay, representado por su esposa, Brandy.

“Donde he ido, he representado a mi Panamá querido. Gracias por su apoyo. A Puerto Caimito, gracias por su cariño. A mis padres gracias por amarme, cuidarme y enseñarme valores. A los niños de Panamá y de toda Latinoamérica que me están viendo, esto es de ustedes también”, señaló Rivera.

Rivera indicó que “siempre traté de llevar de la mejor forma posible el uniforme a rayas de los Yanquis y por lo que veo aquí, lo hice bien. Mi gratitud a Dios por permitirme jugar para los Yanquis y con los compañeros que tuve, y los fanáticos, que me hicieron ser mejor cada día”, afirmó.

La fórmula para el éxito

Brandy Halladay, la esposa del desaparecido lanzador Roy Halladay, un símbolo del trabajo duro y competidor feroz, señaló que “sé que Roy habría estado humilde y honrado de estar aquí”.

“Me han preguntado ¿cómo se habría sentido Roy en caso de estar aquí? Estoy bastante segura de que todos sabemos la respuesta. Roy, habría dado rápidamente elogios y reconocimientos a todos sus entrenadores y compañeros de equipo. Fue un verdadero competidor. Él iba al campo todos los días listo para hacer lo que fuera necesario para darle a su equipo la mejor oportunidad para ganar”.

Lee Smith, un formidable cerrador que esperó 20 años para ser seleccionado al Salón de la Fama, dijo que había optado por el baloncesto cuando era un joven, ya que estaba seguro que sus padres no podrían comprarle el equipo para jugar beisbol, pero el director de su colegio lo hizo.

“Eso fue en Castor, Luisiana, así que fue mi comunidad la que me dio la oportunidad de jugar beisbol y entendí que si eres leal, confiable y trabajas duro, puedes encontrar el éxito en cualquier ámbito de la vida”, señaló Smith muy emocionado.

De igual forma fueron emotivos los discursos de Mike Mussina, el ganador de 270 juegos y de dos de los mejores bateadores designados Harold Baines y Edgar Martínez. quienes desde este domingo no podrán ser devorados por el olvido. Ahora son inmortales, están en el Salón de la Fama.

«Era un niño cuando miraba por televisión a Roberto Clemente y quedé prendido del beisbol. Siempre quise ser como Clemente, quien nos inspiró a todos los puertorriqueños, pero también a todos los amantes del beisbol», aseguró Martínez, un bateador de .312 en su carrera.

Las cifras de estos astros

Mariano Rivera salvó 652 juegos, ganó cinco Series Mundiales, fue a 13 Juegos de Estrellas y registró 2.21 en efectividad en su carrera, la mejor para cualquier lanzador en la historia con un mínimo de 1,000 entradas lanzadas en las Grandes Ligas. Además, 42 rescates en postemporada, 11 de ellos en Series Mundiales.

Roy Halladay ganó 203, fue a ocho Juegos de Estrella, ganó un premio Cy Young en cada liga, tiró un Juego Perfecto y un no hitter en playoffs. Personificó caballo de trabajo. Completó 67 juegos, a pesar que solo inició 390 desafíos.

Edgar Martínez, probablemente el mejor designado del beisbol. Sumó .312 en su carrera, dos veces líder de bateo, siete Juegos de Estrellas. Diez temporadas sobre los .300 y acumuló 309 jonrones. Su «doble» en los playoffs de 1995, es el batazo más importante en la historia de Seattle.

Lee Smith fue a ocho Juegos de Estrellas, salvó 478 juegos, 169 de ellos de más de cuatro outs. Con una combinación de recta dura y devastador slider, hizo historia especialmente con los Cachorros.

Mike Mussina, un graduado de Stanford, ganó 270 juegos, acumuló ocho temporadas de al menos 17 victorias y tuvo 3.53 en su carrera, con 2,813 ponches en una carrera desarrollada en la violenta División Este de la Liga Americana.

Harold Baines, estrella con los Medias Blancas de Chicago, fue a seis Juegos de Estrellas y bateó 2, 866 imparables en una carrera en la que se caracterizó por batear en el momento oportuno.

 

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