Daniel Ortega expone el país al colapso total, aseguran expertos

Mario Arana, presidente de la Cámara de Comercio Americana y miembro de la Alianza Cívica, sostuvo que el régimen está conduciendo a Nicaragua hacia el deterioro económico y social a paso acelerado

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Los dictadores nicaragüenses Daniel Ortega y Rosario Murillo. LA PRENSA/Tomada de El 19 Digital

El régimen de Daniel Ortega ha llevado al país a una situación de caos social, político y económico, que podría empeorar más ante la decisión del dictador de suspender definitivamente el diálogo que sostenía con la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que busca una salida a la crisis sociopolítica que sufre la nación desde la represión estatal de abril del 2018.

Mario Arana, presidente de la Cámara de Comercio Americana (Amcham) y miembro de la Alianza Cívica, sostuvo que el régimen está conduciendo a Nicaragua hacia el deterioro económico y social a paso acelerado.

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“Por un lado, esto va a llevar al deterioro económico, más deterioro en la vida de los hogares que son afectados por esta crisis, de los exiliados, de los excarcelados, de sus familiares que están en la incertidumbre y en general al país, que queda en un manto de incertidumbre que verdaderamente va a afectar aún más la inversión y el empleo”, aseguró Arana.

El dirigente de Amcham sostuvo que la negativa de Ortega al diálogo como única medida civilizada para buscar una respuesta a la crisis sociopolítica de Nicaragua tiene la tendencia a afectar más al país.

“Yo diría que definitivamente tiende a continuar el deterioro del país en todas sus dimensiones económicas, políticas y sociales; eso viene ocurriendo día a día y con esto (de suspender diálogo) termina agravándolo, primero porque no solamente está enfrentando a Nicaragua, sino enfrentando a la comunidad internacional que claramente le ha dicho ‘vas por el camino equivocado’; es decirle, buscá un acuerdo político, resolvé tu crisis de problemas internos y eso no lo está haciendo”, expresó Arana.

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De acuerdo con Arana, las acciones de Ortega lo hacen responsable de las medidas que otros países podrían aplicar contra Nicaragua, como en el caso de las sanciones internacionales.

“Eso sería una responsabilidad que cae enteramente sobre Ortega, porque es él quien no ha querido encontrar una solución, es él quien ha pretendido ganar tiempo, tratando de ver si algo ocurre, para ver si le cambia la correlación de fuerza que hasta el momento solo ha visto deteriorarse con la situación del país”, remarcó el titular de Amcham.

El 30 de julio, el régimen de Ortega por medio de una carta enviada a la santa sede, informó su decisión de terminar con el proceso de diálogo que sostenía con la Alianza Cívica, argumentando que fue debido a la ausencia de la oposición en la mesa del diálogo.

Ortega sin voluntad

A juicio del sociólogo Cirilo Otero, el régimen dictatorial de Ortega y Rosario Murillo nunca ha tenido “la más mínima voluntad” de encontrar una salida a la crisis que Nicaragua vive y que, de acuerdo con organismos de derechos humanos nacionales e internacionales, ha costado la vida a 326 personas.

“Ortega tiene al país ya colapsado, en la ruina, nadie va a venir a invertir a un país donde se reprimen y violentan los derechos humanos. De esa manera estás arruinando a tu país y es lo que Ortega hace todos los días”, expresó Otero.
El sociólogo asegura que al sepultar Ortega la posibilidad de encontrar una salida a la crisis a través del diálogo, manda un mensaje de rechazo a la comunidad internacional.

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“Ortega acude a mañas viejas que consisten en no dar voz a la opinión pública nacional y se la da a la internacional, la cual es la que más le interesa y quiere dar a creer que él tiene una relación excelente con el Vaticano y lo más lamentable es que el Vaticano se ha prestado con su silencio y su indiferencia”, lamentó el sociólogo y economista.

En ese sentido, el sociólogo prevé que Ortega buscará “un diálogo con sus amigos”, lo que Otero considera otra estrategia del régimen para mandar el mensaje a los nicaragüenses de que tiene “voluntad de diálogo”.

“Ortega no tiene voluntad de hacer un verdadero diálogo. Pero sí va a pretender montar su diálogo, porque a él le interesa que tanto nacional e internacionalmente se le vea como el que sí quiere dialogar”, criticó Otero.

Pallais tampoco ve voluntad

José Pallais, político y miembro en la mesa de negociaciones por la Alianza Cívica, aseguró que Ortega ha demostrado todo lo contrario a buscar una salida a la crisis del país.

“No existe la más mínima voluntad de Ortega y con eso está llevando al país a la marginación internacional, lo cual se expresará en el deterioro económico y social que ya se está viendo con la falta de empleos y de inversiones”, aseguró Pallais.

Para el político opositor, la comunidad internacional deberá ser más severa con el régimen de Ortega para obligarlo a negociar y se encuentre “una salida pacífica, negociada y constitucional” a la crisis que la nación vive desde abril de 2018.

Según Pallais, pese a la decisión de Ortega de sepultar el diálogo, la Alianza Cívica mantiene la posición de que el diálogo es la única salida a la crisis.

“La salida es el diálogo, pero uno que sea, primero, reconociendo que hay una crisis de la cual el gobierno es el responsable. Ya el país no puede seguir con esta crisis porque cada día con Ortega en el gobierno la economía y la democracia también caminan en ruinas. Urge un diálogo transparente en donde el único objetivo sea para darle una respuesta positiva a los nicaragüenses”, sostuvo Pallais.

Retomar diálogo

Mientras Ortega ha sepultado el camino del diálogo, la opositora Alianza Cívica denunció que el objetivo del dictador Daniel Ortega es imponer una reforma electoral “cosmética, prebendaria y excluyente” que facilite su continuidad en el poder, a la vez que hubo reacciones de la comunidad internacional como Naciones Unidas, España y Estados Unidos (EE. UU.), demandando a la dictadura retornar al diálogo.

Ortega repele los diálogos

El primer diálogo que inició en mayo del 2018, en el punto más álgido de las protestas, Ortega lo “mató” al acusar a los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) de “golpistas”, pero sin pruebas los señaló de estar detrás del levantamiento popular. El dictador culminó esa negociación en el acto del 19 de julio, al conmemorar el aniversario de la revolución. Un segundo intento de diálogo se inició el 27 de febrero del 2019. En la misma plaza, pero el 19 de julio del 2019 Ortega volvió a cerrar la puerta a la segunda negociación con la Alianza Cívica, diciendo que con quien dialogará será directamente con sectores productivos. Ofreció reformas electorales pero con los partidos políticos. En sus discursos Ortega siempre ha expresado que los diálogos han sido para darle golpe de Estado, pero en realidad, la Alianza Cívica ha sido portadora de las demandas de la población que quiere un país con justicia y democracia.