Estrangulando a LA PRENSA

The Washington Post llama estrangulamiento al hecho criminal de querer matar a LA PRENSA secuestrándole el papel y demás insumos indispensables para la publicación impresa

Editorial La Prensa

El gran periódico de los Estados Unidos (EE. UU.), The Washington Post, publicó este domingo 4 de agosto un artículo sobre el intento que está haciendo la dictadura orteguista para matar a LA PRENSA. “En Nicaragua Ortega está estrangulando a LA PRENSA, uno de los más famosos periódicos de América Latina”, se dice en el titular del artículo mencionado.

The Washington Post llama estrangulamiento al hecho criminal de querer matar a LA PRENSA secuestrándole el papel y demás insumos indispensables para la publicación impresa. Está muy bien dicho. El estrangulamiento es una de las formas más perversas de matar. En la antigua Roma se estrangulaba a los condenados a pena de muerte, hasta que por “humanismo” inventaron la horca. Estranguladores se llamaban los miembros de una secta rusa del siglo XIX, que estrangulaban a los enfermos terminales, según decían, por piedad. Y en la India hubo otra secta de estranguladores que se creían elegidos para asesinar de ese modo a las personas, en cumplimiento de la misión divina de destruir a la humanidad.

Todos los gobernantes autoritarios de Nicaragua han querido matar a LA PRENSA de distintas maneras, porque no toleran sus denuncias de los abusos gubernamentales ni su espíritu libertario. Pero el peor enemigo que ha tenido este Diario en sus 93 años de existencia, ha sido el sandinista Daniel Ortega.

En general los sandinistas siempre quisieron matar a LA PRENSA. Desde que surgieron como grupo político armado, a principios de los años sesenta del siglo pasado, calificaron a LA PRENSA como un periódico burgués y uno de sus principales enemigos.

Ya lo dijimos una vez en este espacio editorial, pero ahora es oportuno recordarlo. En septiembre de 1981, una delegación del Consejo de Estado que presidía el comandante sandinista Carlos Núñez, fue a Cuba en misión oficial. En esa ocasión un comandante de la revolución cubana reprochó a Núñez porque el Frente Sandinista todavía no había liquidado a LA PRENSA. La revolución es incompatible con la prensa burguesa, dijo el dirigente cubano y señaló que en Cuba una de sus primeras medidas fue cerrar el Diario de La Marina, histórico periódico independiente de la Isla.

El comandante sandinista solo atinó a decir que en Nicaragua estaban haciendo las cosas de manera gradual, pero que LA PRENSA inevitablemente tendría que desaparecer.

En realidad, los sandinistas intentaron liquidar a LA PRENSA muchas veces. Después de que tomaron el poder en julio de 1979 quisieron convertirla en un periódico al servicio del poder sandinista y al fracasar optaron por dividirla. Se llevaron gran parte de sus recursos materiales y personal y fundaron un nuevo periódico paralelo, adepto a la dictadura.

Después impusieron a LA PRENSA drásticas censuras, cierres indefinidos, le negaron las divisas para comprar el papel y demás insumos, reprimieron a sus editores y periodistas, etc. Pero no pudieron liquidarla; y tenemos la absoluta seguridad de que ahora Ortega tampoco podrá lograr ese malvado propósito.