Invasión de colonos y desinterés del Estado de Nicaragua ponen en riesgo a 12 comunidades miskitas, según informe de Cejil

Desde el 2015 hasta finales de 2018, 10 indígenas fueron asesinados y se registraron 37 incidentes violentos provocados por colonos

Tras la invasión de colonos, la población miskita en el Caribe Norte ha estado sometida a una constante violencia, que también afecta a defensores de derechos humanos. LA PRENSA/ARCHIVO

La invasión de los colonos provenientes en gran parte del Pacífico y la falta de acción del Estado de Nicaragua ponen en riesgo de desaparecer a 12 comunidades indígenas miskitas, según un informe presentado este martes por el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil).

Según el documento, las autoridades nicaragüenses han hecho caso omiso respecto a los ataques de los colonos a las comunidades indígenas, lo que ha forzado a migrar a cientos de personas y los obliga a buscar refugio en otras comunidades o en zonas urbanas del país.

Otro de los hallazgos de la investigación es que los colonos roban las propiedades de los indígenas a pesar que sus dueños tienen los títulos, también los amenazan de muerte y les exigen que dejen de trabajar en sus parcelas.

Asimismo, los colonos se benefician de la apropiación de los territorios para la explotación minera, forestal, monocultivos y ganadería. Esto apunta a que los indígenas enfrenten una carencia alimentaria, desnutrición, afectación a la salud materna, falta de acceso a la educación y falta de medios básicos para sostener una vida digna.

La investigación apunta a que existe una política gubernamental de abandono total a las obligaciones del Estado.

10 indígenas asesinados

El Cejil además agregó que 10 indígenas de estas comunidades han sido asesinados durante en el periodo entre 2015 hasta finales de 2018 en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte de Nicaragua (Raccn), según el informe titulado “Resistencia miskitu: una lucha por el territorio y la vida”, que fue presentado este martes en conjunto con la comunidad nicaragüense exiliada en San José, Costa Rica.

La investigación incluye el registro durante el mismo período de 37 incidentes violentos, entre estos desapariciones, y 16 personas heridas, incluyendo niños y adolescentes de estas 12 comunidades.

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Lea el informe completo aquí: “Resistencia miskitu: una lucha por el territorio y la vida”


“Hemos buscado que el Estado solucione esta situación de distintas maneras y aún no hay atención a nuestra problemática. Mientras, las personas de nuestras comunidades enfrentan la hambruna, la violencia, el desplazamiento. La tierra para nosotros es la fuente de alimentación, pero también un territorio sagrado, desde donde emana nuestra espiritualidad”, expresó en la investigación Lottie Cunningham, presidenta del Centro por la Justicia y los Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua (Cejudhcan), organización que participó en la construcción del informe.

Cunningham dijo desde Costa Rica, durante la presentación del informe, que “en Nicaragua se ha invisibilizado la lucha del pueblo miskitu, por lo que existen manifestaciones de racismo estructuradas, institucionalizadas… la mayoría de los territorios ocupados por los pueblos indígenas se encuentran en la población más pobre”.

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Medidas cautelares sin éxito

Ante la invasión de los colonos, en octubre de 2015, Cejil y Cejudhcan solicitaron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la adopción de medidas cautelares a favor de las comunidades de Esperanza Río Wawa, Santa Clara, Wisconsin y Francia Sirpi, en el territorio de Wangki Twi-Tasba Raya, donde se habían reportado más casos violentos. En octubre del mismo año fueron aprobadas.

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Luego, en 2016, se realizó otra solicitud a la CIDH para que requiriera a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) la adopción de medidas provisionales, las cuales fueron otorgadas meses después, pero desde el año 2016 hasta finales del 2018 se han reportado otros hechos violentos, mismos que siguen en la impunidad.

Esperan que informe se incluya en futuras reformas

Tanto el Cejil como el Cejudhcan esperan que cuando se realicen las reformas necesarias para encausar al país en las vías democráticas se tomen en cuenta «las legítimas demandas de los pueblos indígenas, en particular el pueblo miskitu», presentadas en este informe.