El relato de dos nicaragüenses que huyeron de la crisis y fueron secuestrados en México

La matagalpina Aracelly Aguilar y su hijo, Manuel Reyes, pasaron cuatro días secuestrados en México por supuestos coyotes que pedían seis mil dólares por su rescate

Aracellys Rosario Aguilar Espinoza, de 40 años y su hijo, Manuel Abelardo Reyes Aguilar, de 13. LAPRENSA/Reproducción web

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Aracellys Rosario Aguilar Espinoza, de 40 años y su hijo, Manuel Abelardo Reyes Aguilar, de 13, fueron liberados después de estar casi cuatro días secuestrados por criminales que exigían seis mil dólares por su rescate y que, finalmente recibieron dos mil dólares en la ciudad de Nuevo Laredo, Tamaulipas, México.

La mujer y el adolescente, ambos originarios del municipio de Río Blanco, Matagalpa, “ya están en un lugar seguro”, confirmó Kerin Francela Ruiz Aguilar, hija de Aguilar, quien sigue angustiada porque su madre y hermano continúan en México sin dinero y, ahora, con rumbo incierto.

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Aguilar, quien tenía un pequeño negocio como estilista, salió el 14 de junio recién pasado de Río Blanco con destino a Estados Unidos, porque debido a la crisis económica, apenas obtenía 200 córdobas por algún trabajo ocasional.

Para irse con su hijo, Aguilar prácticamente entregó la casa que tenía en Río Blanco en pago a un coyote. Sin embargo, ya en México, la mujer y su hijo fueron secuestrados por criminales que posteriormente los abandonaron, aunque Ruiz relata que “el coyote los rescató y logró pasarlos a Estados Unidos”.

Estuvieron retenidos en Texas

Una vez en territorio estadounidense, el domingo 11 de agosto, Aguilar y su hijo se presentaron ante autoridades migratorias en Texas, donde los mantuvieron retenidos, hasta que el miércoles 14 de agosto fueron devueltos a territorio mexicano, citándoles para un juicio el 4 de diciembre próximo. 

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Aguilar llamó a su hija diciéndole: “me van a procesar en México y me dejaron a medio puente, me dijeron que me vaya porque es muy peligroso”, describió Ruiz, indicando que su madre y hermano volvieron hasta Nuevo Laredo, donde una señora les dio posada en una casa donde se sentía insegura.

“Me da miedo estar aquí, es bien peligroso”, repitió Aguilar a su hija, contándole que una amiga que iba con ella, también originaria de Río Blanco, se movilizaría a la ciudad de México a buscar empleo.

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Con 270 dólares que Ruiz pudo enviarle, Aguilar y su hijo adolescente querían emprender el viaje a la capital mexicana. “A las 10:00 a.m. se montaron en un bus, pero cuando mi mamá estaba en la parada llegaron los de un cartel y los agarraron… a las 4:30 p.m. me llaman y me dice (un hombre): ‘no pasa nada, somos coyotes, quiero que te tranquilicés, pero necesito que me deposités seis mil dólares, yo aquí voy a tener a tu mamá, no le voy a hacer nada’… también me dijo que, si no les mandaba el dinero, los iban a entregar a un cartel que sí son bien malos”, relató.

Joven pidió ayuda a pobladores de Río Blanco

La muchacha de 19 años y madre de una recién nacida, cuenta que con su esposo solo contaban con cien dólares y, angustiada por lo que atravesaban su madre y hermano, pidió apoyo a pobladores de Río Blanco que de inmediato mostraron solidaridad. Sin embargo, “muchos me llamaron, incluso allegados, diciéndome que mejor me despidiera de mi mamá”.

Los secuestradores no habían indicado cómo sería el envío del dinero, pero sí la comunicaron con Aguilar quien llorando pedía a su hija que le ayudara. El plazo fatal vencía este lunes 19 de agosto a la 1:00 p.m. y ese día, Ruiz dijo a uno de los secuestradores que había conseguido mil dólares, pero este le dijo que le depositara dos mil dólares y llevaría a Aguilar y su hijo a un albergue para migrantes.

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Ruiz dijo que intentó enviar el dinero a través de una casa de remesas, pero el hombre pensó que podía tenderle una trampa y le indicó que mejor le enviara el dinero a “un contacto” en otro país. Así lo hizo. Aguilar y su hijo fueron liberados a la medianoche del martes 20 de agosto y de inmediato emprendieron viaje a un sitio más seguro.

En un video que le envió a su hija, Aguilar de pie junto a su hijo agradeció “al pueblo de Río Blanco por el apoyo que me están dando a mí y a mis hijos. Les agradezco una vez más y que Dios les bendiga a todos y si Él lo permite algún día voy a estar otra vez con ustedes”.

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