Juan Sebastián Chamorro: «Todos tenemos responsabilidades en esta crisis»

En esta entrevista Juan Sebastián Chamorro habla sobre las críticas a la Alianza, el futuro de la negociación, las medidas de presión y sus aspiraciones políticas

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A partir de la crisis que vive Nicaragua desde abril del 2018, Juan Sebastián Chamorro, exdirector ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), ha estado involucrado en la oposición contra el régimen de Daniel Ortega. Ha estado por algún tiempo viviendo clandestino, fue objeto de asedio y acoso por parte de la Policía Nacional, e incluso han allanado su vivienda.

“El tiempo en la Alianza me consume 24 horas”, dice apenas sonriendo, en una de las oficinas de Funides, donde forma parte de su junta directiva, después de que en las últimas semanas se anunció que dejaba el cargo de gerente de esta organización para dedicarse exclusivamente a la Alianza Cívica, coalición opositora al régimen de Daniel Ortega que nació a raíz de la crisis política del año pasado, de la cual es su nuevo director ejecutivo.

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Chamorro es de los miembros de la Alianza Cívica que más campañas de burlas y ataques sufre a través de los medios de comunicación de la familia presidencial. Incluso, durante el segundo diálogo nacional, se recogieron firmas de militantes sandinistas para sacarlo de la mesa de negociación.

“Si uno se va a meter a esta lucha y no va a aguantar esto, no es para uno esta labor”, responde Chamorro en esta entrevista, en la que habla sobre las críticas a la Alianza, el futuro de la negociación, las medidas de presión y sus aspiraciones políticas.

Si ya el gobierno acabó con el diálogo, ¿por qué se sigue en la Alianza?

Porque todavía hay presos políticos, violaciones de derechos humanos, porque vivimos bajo una dictadura. Mal haríamos con regresarnos a las casas. Es bueno recordar que el primer diálogo se cerró a punta de metralla el año pasado y no nos fuimos a las casas. Estuvimos en las basílicas, ayudamos a los heridos, en las marchas. Entonces con mucha más razón ahora la Alianza Cívica tiene mucho más que hacer. Ahora, que esté cerrada la mesa no significa que no se pueda abrir. Los conflictos siempre terminan en una mesa.

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El gobierno convocó el primer diálogo porque estaba presionado por los tranques y marchas; el segundo diálogo por las amenazas de sanciones. ¿A qué está apostando la Alianza esta vez para que se pueda reanudar?

Ya hemos dicho que la presión nacional tiene que mantenerse.El descontento que existe es generalizado. La gran mayoría de los nicaragüenses no queremos a este régimen. Han tratado de contener este sentimiento popular con una supuesta calma, pero de las bayonetas. Lo importante es que sigamos protestando con acciones cívicas y pacíficas. Algunas han dado muy buenos resultados: los cuatro paros nacionales, las marchas reprimidas con plomo. Por otro lado, la lucha internacional está bastante ganada: hay un consenso de que en Nicaragua se violaron los derechos humanos, existe represión y estado de sitio. Tercero, se tiene que seguir buscando la justicia internacional.

¿Pero ustedes no creen que este régimen de “las bayonetas” se pueda imponer como otros como Cuba y Venezuela, que han sido sancionados pero siguen en el poder?

Creo que cada país tiene su dinámica. Ciertamente Nicaragua no es Venezuela ni Cuba. Nosotros ya hemos generado cambios democráticos en varias ocasiones. Y este tipo de situaciones no son sostenibles. Además, lo dijimos al inicio de la crisis, por lo cual fuimos criticados, y es que estas luchas pacíficas son más efectivas que las violentas y bélicas. Tienen mejor resultado, pero tienen un detalle: toman más tiempo. Pero con organización vamos a llegar a ese resultado. Porque ha habido experiencias en las que se ha logrado cambiar regímenes, pero no se han cambiado las condiciones democráticas.

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Ante la falta de recursos y sanciones, el régimen de Daniel Ortega ha realizado alzas de impuestos para recaudar recursos. ¿Es posible que económicamente se pueda mantener?

No. La razón es porque hay un estado ciertamente más grande de lo que sus nuevos ingresos tributarios y externos le permiten tener. En estos casi dos años de crisis la reducción de los ingresos tributarios ha sido estrepitosa. Pero como el régimen no tiene nada que perder ya, puede hacer los impuestos que quiera. Las reformas tributarias que ha hecho la dictadura en los últimos meses son para que botaran a cualquier gobierno democrático: subirles a las cotizaciones del Seguro Social, quitar las exenciones a una gran cantidad de productos básicos, e imponer el impuesto selectivo de consumo a algunos productos de consumo de las clases populares, aumentar el impuesto a los combustibles. Todas son medidas draconianas fuertes contra el bolsillo de los más pobres. Esto aumenta la desigualdad social. Hay un descontento pero al gobierno no le importa porque le interesa la recaudación porque tiene un montón de gente que mantener.

Juan Sebastián Chamorro, miembro de la Alianza Cívica. LAPRENSA/O.Navarrete

Desde hace 12 años este régimen tiene una serie de programas que se hacen llamar “sociales”, que indudablemente le llegan a un buen número de nicaragüenses. ¿Qué opina usted de estos programas?

Soy un creyente que los programas sociales tienen que basarse en la focalización de los más pobres, los más necesitados y que estén orientados a darles herramientas a los pobres para que salgan de la pobreza. Si la solución es darle un chancho (en alusión al programa Hambre Cero) para que después se lo coman y queden en las mismas, creo que no contribuiste al desarrollo de esa familia económicamente hablando. Creo que se debe dar educación, salud, empleo. El famoso dicho de “no darle el pescado sino las redes”. No obstante estos programas han sido cortados sustancialmente porque se les está cayendo la plata. Sin embargo, tienen una serie de subsidios que los siguen manteniendo por un costo político: el pasaje de bus todavía vale 2.50 córdoba y los hogares reciben subsidio de energía.

¿Pero qué decirles a estas personas que reciben estos programas, que a lo mejor no son simpatizantes sandinistas, pero que por recibirlos apoyan al gobierno?

Si todavía hay una fila para estos programas, que aprovechen. Yo dudo que personas que no son simpatizantes estén en esa lista de espera. Porque precisamente ese ha sido uno de los males de esos programas: el clientelismo. Tenés que tener una recomendación de ese partido para ser beneficiario. Tengo entendido que las transferencias se han reducido bastante. A esas personas hay que decirles que un estado moderno atiende las necesidades de los más pobres y los atiende de una manera responsable. Pero si les das una lámina de zinc (en alusión al Plan Techo) los estás condenando a que sigan siendo pobres y dependientes, y no que puedan seguir hacia adelante con educación, salud y oportunidades de trabajo.

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¿Cuáles serían sus propuestas?

Lo que más resiente la gente es la falta de oportunidades económicas. En el fondo lo que está pasando es que al entronizarse esta dictadura, los empleos se están yendo y se está sintiendo el impacto económico. Nuestra propuesta es que al restablecer al país la democracia, la justicia, van a venir los inversionistas. Nicaragua tiene mucho potencial turístico, energético, agropecuario e industrial. Esto viene cuando hay un estado de derecho, un ambiente político sano. Entonces, estas personas que reciben estos programas no serán abandonadas, todo lo contrario, deberían ser las principales beneficiarias de este cambio.

¿Se le puede reconocer algo a este régimen en estos 12 años?

Por supuesto, el deterioro económico hubiera sido aún peor si el gobierno no hubiera tomado una política macroeconómica, que no es de ellos sino que se había establecido en el gobierno anterior: control de la inflación, apertura a mercados internacionales porque han respetado los tratados de libre comercio ya que han entendido que ayuda a los países. Creo que cuando hay políticas macros y la acumulación de reservas que tenían hizo que se redujera el impacto de la crisis. Estas son políticas de décadas, que no es mérito de Ortega, sino que es a pesar de que está él en el poder. En términos económicos hay unas cosas positivas que decir pero quedó muy corto con el discurso de que este era un país que se iba a transformar a la prosperidad de los nicaragüenses. Es decir, la estabilidad macro no se tradujo en mayores ingresos en los hogares y reducción de la pobreza. Y ciertamente en la parte institucional es donde están peor porque desbarataron las instituciones.

¿Desde el punto de vista económico tiene razón el régimen de Ortega en decir que en estos 12 años han superado a los gobiernos anteriores?

Es que esto creo que es a pesar de Ortega. El gobierno por sí solo no hubiera podido hacer estas cosas sin el empuje de la economía, que principalmente es impulsada por el sector privado: pequeño, mediano y grande. El gobierno este año por ejemplo, a pesar de la crisis, tiene un presupuesto alto: de dos mil millones de dólares. Pero estos recursos no los produce él, sino que se los arranca de la economía privada y como todo gobierno, tiene la responsabilidad de invertir esta plata, es que se han hecho obras, que incluso ya estaban programadas desde antes. Hicieron carreteras, pero los demás gobiernos también hicieron carreteras. Sin desmeritar que se hizo la carretera a Bluefields, que es importante para el país. Pero también el deterioro político institucional de ahora está llevando al cierre de financiamiento internacional para obras como esas.

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Si este crecimiento de la economía no solo es mérito de Ortega sino también del sector privado, que hizo un consenso con él. ¿Entonces tiene responsabilidades el sector privado en la crisis que reventó en 2018?

Creo que todos tenemos responsabilidades en la crisis. Es injusto decir que unos tienen más responsabilidades. Pero no hay duda de que el principal responsable es Ortega. Él es quien ha violentado la institucionalidad, se reeligió contra la Constitución, estableció un proyecto dictatorial. Pero hay cuotas de responsabilidades de todo el mundo. Desde el sector privado, que no empujó suficientemente las reformas institucionales, hasta el ciudadano de a pie que no fue a votar cuando tenía que haber ido. Esto creo que debe ser una lección aprendida de que es falso aquel dicho de: “La política no me da de comer”. Bueno, ahora hemos visto que la política ha hecho que mucha gente quede sin comer. Lo estamos aprendiendo a las malas. Muchos han perdido sus empleos por la política, porque se dejaron espacios políticos y la dictadura los ocupó.

“El principal responsable es Ortega (…) pero hay cuotas de responsabilidades. Desde el sector privado, que no empujó suficientemente las reformas institucionales, hasta el ciudadano de a pie que no fue a votar cuando tenía que haber ido”.JUAN SEBASTIÁN CHAMORRO, DIRECTOR EJECUTIVO DE LA ALIANZA CÍVICA

¿Pero usted no cree que ese sector privado que se arregló en un inicio con Daniel Ortega ahora lo vuelva a hacer por las presiones económicas?

No, no, eso no lo veo por ambas partes. El sector privado siente que el gobierno de Ortega pasó una línea roja de represión y eso involucra sentarse con alguien así. El gobierno también está claro que esa relación quedó destruida.

Juan Sebastián Chamorro. LAPRENSA/O.Navarrete

Hace un mes en una reunión de la Alianza en Costa Rica con exiliados, estos solicitaron paros generales como medida de presión, pero algunos miembros de la Alianza han dicho que no es momento. ¿Por qué antes sí se hicieron y ahora no?

Bueno se han hecho cuatro paros en año y medio. No se puede decir que ya no se harán más. Personalmente creo que los paros son efectivos, son una buena herramienta de ejercer presión, debilita a la dictadura, y creemos que funcionan como medida de lucha cívica y pacífica. Soy un convencido de que tiene que estar disponible en la mochila de medidas.

¿No se descarta entonces?

Por supuesto que no. Nunca se ha hecho. A tal punto que apenas en mayo fue el último. El problema es que con los paros se requiere una enorme coordinación: las cámaras empresariales, que es lo más fácil. Pero también coordinar con las personas en los mercados y los medios de transporte que dependen de concesiones del Estado, al igual que los bancos, farmacias y empresas de construcción que tienen garantías financieras que pueden ser liquidadas. Entonces es un tema mucho más complejo. Así que hace falta la coordinación.

¿Qué pasa con otras medidas como las de boicot y desobediencia civil?

Esas son medidas más efectivas. Porque los paros dirigidos es decirle que hay que boicotear negocios manejados por sandinistas que colaboran con la represión. Porque hay que decirlo: no hay que boicotear los negocios solo porque el dueño simpatiza con el gobierno. Creo que es mandar un mensaje equivocado, porque me parece injusto hacerlo si no han hecho nada malo. Pero sí los que han colaborado con la represión, a los que se conoce de paramilitar y que han colaborado con grupos armados, o que son empresas cuyas arcas son directas de la dictadura, como DNP.

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¿Pero por qué ustedes como Alianza Cívica, la organización opositora reconocida a nivel nacional e internacional, no han promovido más estas acciones?

Como no, claro que sí. Te estoy diciendo que hemos impulsado y hemos apoyado el boicot a DNP, y vamos a continuar haciéndolo. También mostramos nuestro descontento a que el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) no financiara a la Policía Nacional. Esas son otros tipos de medidas que se han hecho. Están dentro del arsenal de medidas cívicas y pacíficas del movimiento azul y blanco que está trabajando en el diseño de estas.

Usted es uno de los miembros de la Alianza que ha sido más objeto de ataques. ¿Cómo los ha tomado?

Pongo mucha atención a las críticas de gente que veo buena intención, veo con preocupación los ataques de amigos, y me río de las burlas de los oficialistas.

¿Por qué cree que lo atacan?

El hecho de estar en esta lucha te hace una cara visible… creo que hay bastante desconocimiento de mi persona. Hubo una persona en particular en Costa Rica que me estaba llamando por cosas que yo estaba seguro que no sabía quién era yo. Finalmente nos sentamos y entendió que era por desconocimiento. Miraba una imagen que no era correcta y quería expresarse. Ahora nos escribimos y nos tratamos como amigos. Es parte del proceso. Si uno está acá, en un proceso donde ha habido asesinatos, violaciones de derechos humanos, es normal que hayan sentimientos encontrados. Si uno se va a meter a esta lucha y no va a aguantar esto, no es para uno esta labor. Muchas de las cosas que dicen son para dividir y por eso hay que tener el objetivo claro.

Una de las críticas a usted fue que Funides, la organización de la que era director, firmó en febrero de 2018 un convenio con Bancorp, el banco vinculado a la familia presidencial y sancionado por Estados Unidos. ¿Cómo se explica?

Existe una red de organizaciones que se llaman: Red Funides, que son aproximadamente 70 organizaciones donde está toda la banca nacional. Hay industrias e incluso empresas transnacionales que han apoyado a Funides. Y se acostumbra que, como toda fundación, recibir contribuciones para temas puntuales. Lo que pasó aquí fue una contribución en el contexto de un evento puntual, pero después obviamente se decidió no volver a recibir. Pero fue un monto bastante bajo.

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¿No cree que esos ataques sean porque lo ven como una cara presidenciable?

Yo no trabajo bajo esa premisa. Para lo que trabajo todos los días es para unir fuerzas y tratar de hablar con la mayor cantidad de gente posible. Por eso fui a Costa Rica y por eso me senté con esa persona que me estaba atacando. Y esto lo extiendo a la Alianza, que creo que debe convertirse en un catalizador, un agente que pueda ayudar a unir distintas fuerzas políticas. Si eso va a llevar a ser un partido político, ya lo veremos, pero ahorita no tiene sentido hablar de eso porque no está el ambiente ni siquiera para ejercer política.

¿A usted le gustaría ser presidente de Nicaragua?

Es muy temprano para hablar de candidaturas. Para que cualquier nicaragüense pueda correr en un proceso electoral, debemos de tener las reglas del juego claras y parejas para toda la ciudadanía. Ahorita lo importante es la unión de las fuerzas.

¿Hasta qué punto está dispuesto a seguir en esto?

Yo estoy de tiempo completo desde el 18 de abril cuando miré la barbarie. He sido perseguido por la Policía, como varios de los miembros de la Alianza. He estado en esto cien por ciento y he ayudado en una organización como Funides que apoyó en la atención médica de centenares de heridos. He ayudado en el frente internacional y mi traslado a la Alianza Cívica es porque mi compromiso es mucho mayor ahora.

Juan Sebastián Chamorro, miembro de la Alianza Cívica. LAPRENSA/O.Navarrete

Plano personal

Juan Sebastián Chamorro García tiene 48 años de edad.

Hijo de Xavier Chamorro Cardenal, director de LA PRENSA después del asesinato de Pedro Joaquín Chamorro en 1978 y fundador de El Nuevo Diario, y de Sonia García Córdoba, de origen nica hondureño.

Estudió en el Colegio Centro América de Managua. En 1990 sacó una licenciatura en Economía en California y tiene un doctorado en la universidad de Wiconsin.

Casi toda su carrera ha trabajado en el sector público: para el gobierno de Arnoldo Alemán durante dos años estuvo en el Ministerio de Agricultura. En el gobierno de Enrique Bolaños fue director de Inversiones Públicas, secretario técnico de la Presidencia y viceministro de Hacienda.

Fue director de la Cuenta Reto del Milenio durante cinco años, y luego hizo su incursión en el campo empresarial como gerente general del matadero central de Juigalpa.

Hasta el 16 agosto de este año era director ejecutivo de Funides desde hace cinco años y medio.
Le gusta leer sobre historia.

Es frontonista y le gusta correr de forma aficionada.

Ha bajado de peso en los últimos meses, pero asegura que no es por la tensión, sino por la dieta y los ejercicios que hace.

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