La indispensable unidad opositora

La lección de aquella experiencia histórica es que nadie en solitario podría derrotar a Ortega. En cambio, unidos todos los que se quieran unir, y entre más mejor, sí lo podrían vencer

El pasado martes 20 agosto se conoció la más reciente encuesta de la firma centroamericana de investigación de mercados y opinión pública, Borge y Asociados. Según esta encuesta, cuya muestra fue levantada entre el 17 y el 28 de julio anterior, si las elecciones fueran hoy el 35 por ciento votaría por Daniel Ortega; 37.7 por ciento de los consultados declaró que no sabe por quién votaría, o no quiso responder; otro 21 por ciento dijo que no votaría por nadie, o sea que se abstendría; y el 5.5 por ciento respondió que depositaría su voto por otros candidatos.

También revela esta encuesta que el 51 por ciento declaró que no tiene partido político y el 46 por ciento está seguro de que se unirá la oposición, a la que seguramente le daría su voto. Sin embargo el 40 por ciento no cree que será posible lograr la unidad opositora.

En medio de la falta de confianza en las encuestas que hay en términos generales, Borge y Asociados es considerada como una de las encuestadoras más confiables. Esta empresa tiene el gran prestigio de haber sido la única que previó el triunfo de doña Violeta Barrios de Chamorro y la Unión Nacional Opositora (UNO), en las elecciones del 25 de febrero de 1990. Todas las demás encuestas que se hicieron, inclusive de algunas firmas de Estados Unidos, indicaban que Daniel Ortega y el FSLN ganarían de manera arrolladora, pero se equivocaron absolutamente. Una de las explicaciones fue que todas hicieron las encuestas con activistas nicaragüenses controlados o influidos por el sandinismo, salvo Borge, que las hacía con personal propio independiente.

Algunas personas ponen en duda el dato de la última encuesta de Borge y Asociados, de que el 35 por ciento votaría por Daniel Ortega. Creen que es exagerado pues ven al caudillo dictador derrotado, aunque siga en el poder y no conciben que tanta gente votaría por él.

Pero ese 35 por ciento ha sido el voto real de Ortega durante mucho tiempo, de manera consistente. Y aunque es obvio que sus bases se han deteriorado, la fortaleza persistente del caudillismo y la falta por ahora de una alternativa visible en la oposición podría estar influyendo favorablemente en ese porcentaje.

Habrá que ver lo que digan las encuestas de Borge y Asociados, lo mismo que las de CID Gallup, una vez que la oposición se unifique y presente como alternativa electoral. Pero no hay que esperar que todos los sectores de la oposición se unan en una alianza electoral. La UNO que ganó las elecciones de 1990 se formó con 14 partidos, otros 8 no quisieron unirse y se presentaron solos, cada uno de ellos, en la contienda electoral. El resultado fue 54.74 por ciento de votos para doña Violeta; 40.82 por ciento para Daniel Ortega, y 4.44 por ciento sumado para todos los demás.

La lección de aquella experiencia histórica es que nadie en solitario podría derrotar a Ortega. En cambio, unidos todos los que se quieran unir, y entre más mejor, sí lo podrían vencer.