De mujer a mujer, por la libertad

La señora Kitty Monterrey, presidenta del partido opositor nicaragüense Ciudadanos por la Libertad (CxL), entregó en Buenos Aires, Argentina, el Premio a la Libertad que la Internacional Liberal otorgó a la dirigente democrática venezolana María Corina Machado.

ONU, derechos humanos

Con unos días de retraso por las dificultades que causan a la libertad de información las restricciones de la dictadura, LA PRENSA informó este lunes en la edición digital y martes en la impresa que la señora Kitty Monterrey, presidenta del partido opositor nicaragüense Ciudadanos por la Libertad (CxL), entregó en Buenos Aires, Argentina, el Premio a la Libertad que la Internacional Liberal otorgó a la dirigente democrática venezolana María Corina Machado.

La señora Monterrey entregó el galardón en su condición de vicepresidenta de la Internacional Liberal para América Latina y el Caribe. Pero María Corina Machado no lo pudo recibir personalmente, porque la dictadura chavista de Nicolás Maduro no le permite salir del país, de manera que le fue entregado a su hija, Ana Corina Soza.

El Premio a la Libertad fue instituido en 1984 —se dice en el sitio web de la Internacional Liberal—, “para ser dado a una conocida personalidad de convicción liberal que ha hecho esfuerzos sobresalientes para la defensa de la libertad y los derechos humanos”. Le correspondió al expresidente democrático argentino Raúl Alfonsín, recibirlo por primera vez en el año de 1985.

Al entregar el Premio a la Libertad, la señora Monterrey dijo que lo hacía “como mujer liberal que vive y sufre otra dictadura, la dictadura sandinista de Ortega en Nicaragua, y que conozco, porque lo sufrimos en carne propia todos los días, las enormes dificultades de enfrentarse a la tiranía populista, sin más armas que la razón y las ansias de libertad”. Y relacionando que la dictadura de Venezuela y la de Nicaragua se dicen del “socialismo del siglo 21”, expresó que las nuevas generaciones de latinoamericanos “deben ser educadas en valores de libertad y deberes cívicos, para no permitir que el socialismo continúe penetrando en la mente de la juventud. El socialismo no es más que un espejismo que al disiparse nos muestra su realidad de pobreza y fracaso”.

Por su parte, María Corina Machado habló en la ceremonia de premiación —utilizando la tecnología de videoconferencia— y dijo que el premio “es una demostración de que los liberales de Venezuela no están solos y que los liberales del mundo los acompañan en la lucha por la libertad de su país (…) Después de 20 años de socialismo y mafia de corrupción, crimen organizado y comunismo en nuestro país —aseguró María Corina—, Venezuela está lista para una ruptura histórica que permitirá que por primera vez llegue al poder un modelo liberal”.

Los pueblos de Venezuela y Nicaragua están identificados en el sufrimiento que causa la dictadura del “socialismo del siglo 21”, madurista allá y orteguista acá. Pero también están hermanados en la lucha por la libertad y la democracia. De manera que ha sido muy significativo que a una mujer nicaragüense que lucha en primera fila contra la dictadura de Nicaragua, le haya correspondido entregar el Premio a la Libertad a otra mujer que lucha en línea delantera contra la dictadura de Venezuela.

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