Comportamiento climático podría convertirse en otro factor de migración para los centroamericanos

El comportamiento climático se está constituyendo como una nueva causa que presiona a que las personas migren debido a la vulnerabilidad de sus medios de vida a lo largo de la región centroamericana

Nicaragua, producción agrícola,

En el país los productores de Nueva Segovia reportaron pérdidas en sus cosechas debido a que esperaban un buen invierno, pero hubo déficit de lluvias hasta agosto. LA PRENSA/ARCHIVO/Oscar Navarrete

La violencia del régimen orteguista se convirtió en el 2018 en uno de los factores para que más 70 mil nicaragüenses huyeran del país; sin embargo, el comportamiento climático también se está constituyendo como una nueva causa que presiona a que las personas migren, debido a la vulnerabilidad de sus medios de vida a lo largo de la región centroamericana.

Iván Aguilar, coordinador de programa de Oxfam Guatemala, explicó que “el clima lo que está haciendo, básicamente, es colapsar los medios de vida rurales, agrícolas”. Esto porque desde el 2012 al 2019, Centroamérica ha experimentado déficit de lluvias, que ha impactado en los pequeños productores, principalmente, los que están asentados a lo largo del Corredor Seco.

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De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de los 1.9 millones de pequeños productores de granos básicos en Centroamérica, entre el 54 y 67 por ciento viven en dicho Corredor; una zona donde las precipitaciones se pueden reducir hasta en un 40 por ciento, y pueden padecer largos períodos de canícula.

“El cambio climático, al final, está presionando una situación de vulnerabilidad del sistema, y como no hay mecanismos de protección que mitiguen el impacto de este fenómeno. La gente está viéndose obligada a migrar, como única manera para sobrevivir”, apuntó Aguilar.

Agregó que las personas se van de sus territorios porque si son agricultores necesitan de la lluvia para producir, pero esta llega de forma irregular. Por ende, se ven afectados, y al no haber otras alternativas locales, “lo que queda es irse y eso está pasando”.

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En la época de sequía en Nicaragua ya se han registrado daños económicos en la ganadería, especialmente cuando se confirma la presencia del fenómeno de El Niño. LA PRENSA/ARCHIVO

Nueva etapa de migraciones

A nivel de la región las migraciones están viviendo una nueva etapa. En el caso del norte, las personas que se aventuran a llegar a Estados Unidos ha incrementado (de 240 mil personas que se iban en 2016 a casi al millón en 2018), señaló el experto. En el caso de Nicaragua, las personas que migraban a Costa Rica para trabajar de forma temporal, ahora representan una migración permanente.

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Desde Oxfam-Guatemala dieron seguimiento al comportamiento de las caravanas de migrantes, que estaban integradas, principalmente por hondureños, salvadoreños y guatemaltecos; muy pocos nicaragüenses, ya que la migración de estos últimos ha sido tradicionalmente hacia el sur, Costa Rica.

En el país los productores de Nueva Segovia reportaron pérdidas en sus cosechas debido a que esperaban un buen invierno, pero hubo déficit de lluvias hasta agosto. Aguilar explica que las personas que tienen más recursos pueden migrar a lugares más lejanos, pero los que tienen todavía tierra que vender, una casa que vender o hipotecar, pueden pagar a una persona que los oriente y viajar a Estados Unidos. Esto aplica, principalmente, para los países del Triángulo Norte.  La otra parte, los que no tienen recursos para escapar se quedan afrontando las consecuencias, que implica pasar hambre.

Por su parte, Marco Pérez, coordinador de programa Democracia, Seguridad y Derechos Humanos, de Heinrich Böll Stiftung-El Salvador, expresó que el desplazamiento forzado interno es una primera gran fase de la migración que expulsa a las personas de sus países de origen. En el caso de Nicaragua, les ha sido difícil, como organización, establecer pautas de colaboración con la población migrante.

Explica que en el caso de refugio y asilo extranjero es el único paso humanitario que se puede dar como apoyo, que es el caso de Costa Rica. «Creo que no va a ser suficiente y va a empezar a generar muchísimos problemas para la ciudadanía nicaragüense exiliada, por ejemplo, la trata de personas, la explotación laboral de mujeres, y obviamente abusos de todo tipo de derechos humanos para las personas que quedan en el limbo jurídico de no pertenecer a ninguno de los dos países como refugiados», expresó, posterior a su participación en el Décimo Encuentro Regional Centroamérica Vulnerable ¡Unida por la vida! realizado en Costa Rica, la primera semana de octubre.

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