Camila Ortega, la hija a la sombra de Rosario Murillo

“Organizada, sumisa, obediente, sin criterio propio”, la describen quienes la conocen. Camila pareciera ser “la niña mimada” de la pareja dictadora y es la hija que aparece en los actos públicos del régimen, pero también es la que Rosario Murillo ha designado como “acompañante”, con todo lo que eso implica.

Camila Ortega

10 de enero de 2017. Daniel Ortega toma posesión de la Presidencia por tercera vez consecutiva y Rosario Murillo asume como vicepresidenta. Camila no podía faltar en el acto. LA PRENSA/ ARCHIVO/ OSCAR NAVARRETE

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Camila Ortega Murillo es la sombra de su madre en los actos del Gobierno. Es la hija que viste las psicodélicas camisetas del Frente Sandinista en la Plaza La Fe y la única que viajó a la par de Rosario Murillo y Daniel Ortega durante el repliegue a Masaya el pasado 6 de julio. También se le conoce por ser modelo de pasarelas, directora del evento Nicaragua Diseña, codirectora del oficialista Canal 13 y coordinadora de la recién creada Comisión Nacional de Economía Creativa, un cargo público que le fue entregado de facto.

Desde que su padre, Daniel Ortega, logró regresar al poder, Camila ha ido ganando protagonismo en los asuntos públicos de su familia; algo que para algunos de sus cercanos es un reflejo de los asuntos privados de los Ortega Murillo, una familia que funciona en la intimidad con “el mismo modelo de control que ejerce sobre el Estado”.

“Por una serie de roles impuestos” la responsabilidad de las dinámicas familiares y la tarea de “contener” a su propia madre, apoyándola en sus momentos “de furia e impulsos”, han recaído sobre Camila, dice una fuente que por razones de seguridad pidió no ser citada. Por otro lado, la joven es una especie de embajadora para temas “en los que se requiere elegancia y un trato personal”: “Si Rosario Murillo envía a Camila a representarla, eso es visto como un detalle muy personal”.

En 1990, cuando tenía dos años de edad, su imagen fue utilizada por el Frente Sandinista para dar la apariencia de un Daniel Ortega más humano. Pero aunque creció con demasiados reflectores “desde niña ha sido tímida” y poco expresiva. “Rosario Murillo depositó en ella el rol de convertirla en su ‘acompañante’. Entonces fue formada para eso. Es diligente. Obediente. Y se ha sentido responsable de cuidar a su madre. Es extremadamente responsable, organizada y estructurada”, dice la fuente. “Es absolutamente sumisa y nunca ha tenido criterio propio. Fue formada para ese rol”.

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Aniversario 33 de la revolución sandinista. Camila Ortega Murillo está detrás de sus padres, con la camiseta de la Juventud Sandinista. Ella es la hija que los acompaña a todos lados. LA PRENSA/ ARCHIVO/ OSCAR NAVARRETE

Desde 2008, en un alarde de nepotismo, Camila Ortega Murillo ha aparecido ocasionalmente como asesora de Daniel Ortega en cumbres internacionales e incluso alguna vez participó en giras presidenciales-familiares acompañada de su entonces novio, Róger Benavides.

Sus cercanos la describen como una muchacha “bondadosa y humana”; pero otras personas, que han coincidido con ella en ambientes laborales, la consideran más bien distante. Y en 2018 un conocido diseñador nicaragüense la acusó de haberlo sacado de Nicaragua Diseña 2013, como represalia por haber apoyado las protestas de #OcupaINSS.

Ser hija de la pareja de dictadores le ha permitido dedicarse a caprichos como la moda y la fotografía, estar a cargo de un canal televisivo y ostentar cargos públicos. Pero no todo es privilegios para Camila, asegura una fuente. Después de todo, ha pasado toda su vida bajo el control y a la sombra de Rosario Murillo.

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Cuando la familia iba a misa. Camila, de adolescente, junto a sus padres, Daniel y Rosario, en la Catedral de Managua. Es la única de los hermanos Ortega Murillo que aparece en las fotografías tomadas esa mañana. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL DE OSCAR NAVARRETE

Periodo crítico

Para cuando Camila nació, el 4 de noviembre de 1987, Daniel Ortega y Rosario Murillo estaban pasando por un periodo de distanciamiento. En la ASTC (Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura) ella empezó “a tener enfrentamientos con Carlos Fernando Chamorro y Bayardo Arce que dirigían el Departamento de Agitación y Propaganda (DAP)”, relata el periodista Fabián Medina en su libro “El Preso 198: un perfil de Daniel Ortega”. “Ella se sintió desprotegida porque Daniel Ortega no la respaldaba” e hicieron un quiebre muy fuerte.

Rosario empezó a tejer “un mundo muy suyo”. Un mundo con los artistas nicaragüenses. “Es la época en la que decide vestirse de licras, hacerse peinado punk y se dedica a organizar fiestas en su casa”, dice Medina. “Dentro de la casa, donde antes estaba un gimnasio, diseñó una especie de discoteca de alfombra roja y cojines en el suelo que llamó La Tortuga Morada, en alusión a una famosa discoteca de la vieja Managua donde el mundillo hippie llegaba a encontrarse, bailar y fumar marihuana”.

Camila fue la segunda hija de Rosario y la primera hermana de Zoilamérica Ortega Murillo, después de seis hermanos varones. Cuando nació “tuvo un problema de salud que mantuvo en vilo su vida”, cuenta Zoilamérica, desde su exilio en Costa Rica. “Mi madre no podía cuidar de ella en el hospital. Yo permanecí con Camila cuidándola durante su periodo crítico. Por esa razón mi madre, cuando el bautizo, me nombró su madrina. Yo soy su madrina”.

“Al poco tiempo de eso, mi madre me volvió a expulsar de la casa”, relata la hija mayor de Rosario Murillo. “He visto a Camila unas cinco veces en toda mi vida. A sus 8 años, luego la volví a ver a los 21 años, cuando ella conoció a mis hijos. Nunca hemos tenido una conversación sostenida. Solo hemos intercambiado saludos, y una vez en una misa, lloramos juntas. Hace más de diez años que no la veo nuevamente”.

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1998. Poco después que Zoilamérica acusara a Daniel Ortega de abusos sexuales, Murillo salió respaldando a su esposo. Camila es la niña en la foto. LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL DE OSCAR NAVARRETE

En 1998 Zoilamérica denunció a su padrastro Daniel Ortega por abuso sexual. Rosario Murillo le dio la espalda y cerró filas con él. Esa historia de abusos no solo terminó de distanciarla de su madre, también destruyó la relación con sus hermanos. “Realmente a Camila, no la conozco”, lamenta.

Sin embargo, puede explicar las razones por las que sus hermanos menores, que crecieron en un hogar de discurso socialista, desarrollaron gustos de burgueses. Como los rolex de Laureano y la alta costura de Camila.

“Pienso que hay dos variables”, señala. “La primera es que en la medida en que Daniel Ortega fue vinculándose con el capital, encontró maneras de justificarse a sí mismo, una serie de hábitos propios de las personas que suelen usar sus recursos económicos para satisfacer gustos, anhelos y hasta hobbies que pueden resultar exóticos. Mis hermanos menores crecieron en una era donde Daniel Ortega era amigo de Carlos Pellas, Roberto Rivas y otros ‘aliados’. Una clase política que empezó a modelar una cultura de consumo y de uso de la riqueza”.

Parte de eso, sostiene, “es que la familia Ortega Murillo llegó a tener sus propios negocios y eso les vinculó también a un mundo donde el uso de los recursos económicos tenía una cultura propia”.

La segunda “variable” son las derrotas electorales de Ortega. “Durante este periodo la familia tuvo etapas más cotidianas y estuvo fuera del foco de la opinión pública. En esa época, Rosario Murillo pudo tener más vínculo con sus hijos y su casa. Pudo llenar la vida de sus hijos de hábitos de lujo que ella siempre tuvo muy a escondidas y bajo la crítica a ratos feroz del mismo Daniel Ortega”, asegura Zoilamérica. Según ella, su madre “nunca guardó distancia en lo que a estilo de vida y gastos se refiere”. “Ese fue un conflicto con Daniel Ortega. En tiempos de bloqueo económico y guerra ella mantenía líneas de exportación de bienes suntuarios, ropa, alimentos, medicinas y sus lujos”.

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Zoilamérica Ortega Murillo, la hija mayor de Rosario Murillo, se encuentra en el exilio.

Eso explicaría, por ejemplo, el gusto de Laureano Ortega Murillo por los grandes montajes de óperas en las que reserva para sí mismo el papel de tenor, y la pasión de Camila por la moda y las pasarelas, gustos apoyados y financiados por instituciones del Estado. A Laureano lo apoya el Instituto Nicaragüense de Cultura y a Camila, el Instituto Nicaragüense de Turismo.

Quizás nada refleje mejor hasta dónde se han mezclado los caprichos de los hijos de los Ortega Murillo con los asuntos del Gobierno, que el convenio que firmaron el pasado domingo 27 de octubre en el Centro de Convenciones Olof Palme.

Incanto, la fundación de Laureano, hará negocios con Nicaragua Diseña, de Camila, para la confección del vestuario que será utilizado en la Ópera Lírica del próximo año.

“La Fundación Incanto designará un director y Nicaragua Diseña otro director de grupo, los que se dividirán el trabajo para cada ópera”, detalló El 19 Digital, uno de los muchos medios de comunicación controlados por la familia gobernante.

De acuerdo con ese convenio, “Nicaragua Diseña designará a dos diseñadores para cada ópera en la confección del vestuario. Se coordinará entre ambas instituciones la capacitación en el extranjero de los diseñadores del vestuario para las óperas” y además se contempla “la realización de seminarios, simposios, lecciones magistrales sobre diseños y técnicas para las óperas”.

Pero lo que se vende como un convenio entre instituciones, no es más que un arreglo entre hermanos en una época en que el país atraviesa una crisis social, política y económica desatada por la brutal represión orteguista a las protestas ciudadanas de 2018.

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Laureano Ortega Murillo y Camila Ortega Murlillo. LA PRENSA/ ARCHIVO

El control en la familia

Fuera de Laureano, Camila parece ser la hija que más participación tiene en actividades públicas del régimen. A pesar de ello, mantiene un bajo perfil en las redes sociales.

Estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Thomas Moore y quienes la conocieron en su época de universitaria, allá por el año 2004, aseguran que era una joven “poco participativa” en clases. Aunque, “cuando se trataba de fiestas y celebraciones, ella era experta en organización”, detalla la revista Magazine en el reportaje Los hijos del presidente, publicado en 2010. “Se encargaba de hacer los pasteles y de cuidar cada detalle”, dijo en esa ocasión su amiga Irela Guevara.

Y una fuente consultada por Domingo la recuerda como “una chavalita callada” a la que le costaba aprender los pasos de baile cuando quería participar en eventos de la universidad, pero que los dominaba por pura “perseverancia”. Después de todo, a juicio de sus cercanos, si algo ha aprendido Camila a lo largo de toda su vida es controlar y ser controlada.

A la izquierda, Camila cuando era niña. El 19 de julio de 1997, presente durante el acostumbrado discurso de Daniel Ortega.
LA PRENSA/ ARCHIVO PERSONAL DE OSCAR NAVARRETE

De niña fue “muy gordita” y “eso implicó que su madre intentó siempre controlar su comida”, relata otra fuente, que también ha solicitado se omita su nombre. “Recuerdo que ella llegaba a fiestas y reuniones y quería probar de todo. Y lo hacía a escondidas, porque Rosario controlaba lo que comían los hijos, sobre todo los que tenían sobrepeso”.
Por ser la primera hija biológica de Daniel Ortega y Rosario Murillo, luego de cuatro varones concebidos por ambos, “ella es la más cercana”, dice la fuente, que ha tenido algún acercamiento a la familia Ortega Murillo. “Camila ha sido la que hace las compras a su madre y le asiste en temas logísticos”.

Todo eso responde a un esquema “en el que la hija mujer es la que debe organizarles la vida a los hermanos hombres, porque Rosario subestima a sus hijos varones”. Camila sería, entonces, la hija que asumió el rol de organizar la vida de sus hermanos y la encargada de planificar las actividades familiares, como cumpleaños, bodas, bautizos, paseos y vacaciones. Incluso “administra el dinero y la logística” y “pone el sello de glamour cuando lo requiere”.

No es “precisamente un tema de preferencia afectiva”, sino el papel que le tocó jugar dentro de un modelo de familia en el que la madre centraliza todo. “Fue delegada para eso” y entre sus hermanos es la “única que puede tener decisión sobre temas económicos y logísticos”, la que está cerca de sus padres “todo el tiempo”.

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En su faceta de modelo de pasarelas. La moda ha sido una de sus pasiones y caprichos desde hace muchos años. LA PRENSA/ ARCHIVO

“Los hermanos ya no están pegados de la madre, viven en casas separadas dentro del mismo búnker con sus esposas e hijos”, dice una persona cercana, que solicitó anonimato, dadas las circunstancias que vive el país. “Ellos tienen salarios y eso, pero para sus gastos excéntricos es con Camila o con la propia asistente de Daniel, previa autorización de la madre, Rosario. Por ejemplo, si Laureano se va de borrachera, al día siguiente Camila manda a pagar. No sé si las sanciones les permiten ahora tener tarjetas… pero entonces tendrá efectivo”.

Este sistema respondería a la necesidad de no darles “excesos” a los otros hermanos, aunque, de hecho, ya gocen de otro tipo de excesos. En el fondo, consideran sus cercanos, la tarea de estar a cargo de todo más que un privilegio, es una carga; pero en medio todo, Camila ha procurado tener “sus propios gustos, anhelos y caprichos”.

Camila atenta a las orientaciones de su madre, Rosario Murillo, el día de su toma de poder como vicepresidenta. 10 de enero de 2017.
LA PRENSA/ ARCHIVO/ OSCAR NAVARRETE

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Sobre Camila Ortega Murillo

*Su familia nunca asiste a los eventos en los que ella modela, quienes la acompañan son sus cuñadas y su hermana Luciana.

*Dirige el Canal 13 nacional junto con sus hermanos Luciana y Maurice.

*En enero de 2008 formó parte de una gira oficial-familiar-presidencial a los países de Argelia y Senegal. A Argelia incluso llevó a su novio.

*En mayo de 2009 acompañó a Daniel Ortega como parte del staff de funcionarios en la cumbre extraordinaria del SICA.

*El 31 de enero de 2015 se supo que tres de los ocho hijos de Daniel Ortega viajaron con él a la cumbre de la Celac (Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe), en San José, Costa Rica. Camila y Luciana Ortega Murillo fueron acreditadas como “asesoras presidenciales”, mientras que Rafael Ortega Murillo apareció como asesor con rango de ministro. Rosario Murillo fue acreditada como “canciller en funciones” en sustitución del canciller Samuel Santos.

*Dirige Nicaragua Diseña desde 2012, año de su primera edición. Esa vez organizó el evento, modeló en la pasarela y su propio canal televisivo pagó exclusividad para transmitirlo.

*De acuerdo con diseñadores consultados, Camila no diseña ropa, solo es una entusiasta de la moda.

*Miles de usuarios nicaragüenses con cuentas en las principales plataformas sociales, junto con los nicas radicados en Miami, lograron que el 29 de mayo de 2018 la diseñadora nicaragüense Shantall Lacayo cancelara su participación en el desfile de moda Miami Fashion Week. Se enviaron cartas a los organizadores del desfile y se realizaron convocatorias de plantones en contra de la diseñadora, quien tenía un vínculo directo con Camila Ortega Murillo.

*El 30 de mayo de 2018, día que el orteguismo cometió la masacre del Día de las Madres, la republicana Ileana Ros-Lehtinen hizo pública su solicitud al Departamento de Estado de Estados Unidos de revocar la visa a Camila Ortega Murillo por las “atrocidades” de su familia en contra del pueblo nicaragüense.

Los hermanos Ortega Murillo

Los hijos que se han criado con Daniel Ortega y Rosario Murillo son Maurice Facundo (1985), Juan Carlos (1981), Rafael Antonio (1968), Laureano Facundo (1982), Carlos Enrique (1977), Daniel Edmundo (1980), Camila Antonia (1987) y Luciana Catarina (1989). Esto sin contar a Zoilamérica (1967), a Anuar Joaquín Hassan Murillo (el niño que Rosario tuvo con el periodista Anuar Hassan y que murió en el terremoto de 1972) y a Camilo Ortega Herrera (1978), el primer hijo de Daniel, concebido con la guerrillera Leticia Herrera.

Entre ellos hay músicos, asesores, modelos, comunicadores y sociólogos.

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