«Golpe de Estado» en Bolivia

Evitan expresar nada sobre las masivas protestas populares que tuvieron su origen en el fraude descarado, comprobado más tarde por la OEA

anuncio de la Coalición, Nicaragua, oposición

Según el discurso del Gobierno de Nicaragua en un comunicado oficial y sectores de la izquierda internacional, el domingo pasado en Bolivia se consumó “un golpe de Estado” parecido al intento golpista que no se consumó en Nicaragua en los días que siguieron al 18 de abril del año pasado.

Evitan expresar nada sobre las masivas protestas populares que tuvieron su origen en el fraude descarado, comprobado más tarde por la OEA con abundantes pruebas, que le daban la ventaja a Evo Morales en primera vuelta, evitando así un desenlace de balotaje, que muy probablemente le sería desfavorable. El verdadero golpe de Estado en Bolivia fue el fraude.

Hubo otro “golpe de Estado” visto desde la óptica de la dictadura orteguista que pudo haber sido evitado, si tan solo la Policía y el Ejército boliviano se hubieran involucrado en una “operación limpieza” disparando contra los manifestantes con fusiles de precisión Dragunov y otras armas de guerra.

Pero ni el Ejército ni la Policía de Bolivia decidieron manchar sus manos con la sangre de hermanos bolivianos y fue así que se dio una salida incruenta que terminó con la renuncia de Evo Morales, su vicepresidente Álvaro García Linera y los principales funcionarios de su partido en el Estado boliviano.

El ejército se mantuvo al margen y tras 20 días de protestas masivas y un paro indefinido, su jefe, el general Williams Kaliman, sugirió al presidente Morales que presentara su renuncia en aras de mantener la paz y este, en un gesto patriótico, accedió. La Policía, por su parte, se amotinó a favor del reclamo popular y marchó al lado del pueblo, en un ejemplo de civismo digno de ser emulado.

Fuimos testigos de un milagro, que a como bien dijo mi correligionario Rodolfo Quintana, “los milagros se logran cuando el Ejército y la Policía no son instrumentos partidarios y cuando la sociedad política no ha sido desarticulada. En Nicaragua la fusión Estado-partido-Ejército creada en los 80, que sobrevivió latente a 16 años de democracia, hicieron imposible un desenlace como éste”.

En Bolivia, 14 años de gobierno del Movimiento al Socialismo de Evo Morales no lograron coaptar las instituciones del Estado, como la Fiscalía, y aunque hubo esfuerzos por coaptar totalmente al Ejército, el resultado final es que no lo lograron.

No ha habido un “golpe de Estado” en Bolivia porque los militares no han tomado el poder, sustituyendo a los civiles, sino que se han negado a disparar contra el pueblo. Lo que tiene lugar ahora es una sucesión de orden constitucional que terminará su período devolviendo al soberano su derecho a elegir a sus autoridades de manera transparente, sin recurrir al fraude, que es en realidad el verdadero golpe de Estado contra el pueblo.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.

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