Policía Orteguista mantiene aislada la iglesia San Miguel en Masaya

El padre Pedro Méndez considera que la Policía se está excediendo porque ya no respeta a nadie y tienen una actitud “frontal” contra los sacerdotes, a quienes agreden y les llaman golpistas

El sacerdote Pedro Mena, de la iglesia Santa María Magdalena. LA PRENSA/JADER FLORES

La Policía Orteguista bloqueó el paso a un grupo de feligreses que la mañana de este domingo, junto al sacerdote Pedro Abelardo Méndez Pérez, de la iglesia Santa María Magdalena, llevaban agua para el padre Edwin Román y a las nueve madres de presos políticos y otras personas que desde el jueves están bajo el asedio policial en la parroquia de San Miguel, en Masaya.

Mientras los policías del régimen amenazaban al padre con detenerlo, fanáticos de la dictadura insultaban a los religiosos.

Después de la eucaristía de este domingo, el padre Méndez junto con unos veinte feligreses, incluidos monaguillos que cargaban las banderas de la Iglesia católica y la de Nicaragua, caminaron hasta el cordón policial que se ubica a una cuadra de la iglesia San Miguel, pero los antimotines los repelieron.

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El mismo padre Méndez había logrado pasar el cerco y avanzar unos centímetros, cuando unos seis antimotines lo hicieron retroceder a empujones. “A mí me aventaron, a mí me volaron, ya me iban a hacer llave y todo para volarme al suelo, pero yo me agarré de la pared y no me pudieron botar”, relató el sacerdote.

La situación se tornó más tensa cuando llegó un grupo numeroso de fanáticos orteguistas que lanzaron insultos e improperios contra el religioso y los fieles.

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Después de estar en el retén cerca de unos diez minutos, el grupo católico decidió regresar a su iglesia, y en ese momento los sandinistas empezaron a aplaudir y a gritarles “golpistas” mientras los feligreses les decían que tuvieran respeto por la Iglesia, les mostraban la Biblia y les gritaban que Nicaragua sería libre.

A varios de los católicos les lanzaron manotazos y empujones.

El padre Méndez considera que la Policía se está excediendo porque ya no respeta a nadie y tienen una actitud “frontal” contra los sacerdotes, a quienes agreden y les llaman golpistas.

Dijo que tanto la Policía como la Iglesia son dos instituciones y como mínimo tendría que haber respeto. “Miramos cómo la Policía ya prácticamente se ha parcializado totalmente”, expresó.

Una feligrés dijo a LA PRENSA que los sacerdotes actúan en representación de Cristo, son consagrados para el Señor y agredirlos constituye una gran falta.

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Por su parte, el padre Edwin Román celebró una misa en la capilla del Santísimo con las madres de presos políticos, mientras el templo seguía bajo el asedio de antimotines y patrullas.

Mediante un video, el padre Román aseguró que han orado por la pronta liberación de los presos políticos, la justicia, la libertad de Nicaragua y la democracia.

 

LA PRENSA/JADER FLORES

“Nosotros seguimos en resistencia y estamos siempre haciendo nuestra huelga de hambre, lo que pasa es que ya nos sentimos un poco más débiles”, dijo una de las madres en la grabación.

A la vez, denunciaron el asedio policial y de grupos parapoliciales que pasan tomándoles fotos y videos a la iglesia San Miguel. A eso se suma que llevan más de tres días sin luz ni agua, y están incomunicados con sus familiares.

Temen profanación

Por su parte, el padre Méndez dijo que ha intentado cuatro veces visitar al padre Román, pero no lo han dejado.
En días anteriores, otros sacerdotes aseguraron que también quisieron llegar al templo, pero los agentes lo impidieron.

Él teme que la Policía pretenda entrar a la iglesia San Miguel, lo cual no pueden hacer; si eso llegase a pasar, la situación pasaría a otro nivel, dijo.

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La iglesia está aislada por retenes policiales que han colocado a varias cuadras a la redonda. Las puertas del templo permanecen bajo custodia de los antimotines.

No obstante, este domingo, en el mismo retén donde se le impidió el paso al padre Méndez, permanecieron por más de una hora fanáticos orteguistas junto a policías.

Víctima de las torturas

El padre Méndez Pérez relató que el pasado 17 de julio de 2018, cuando grupos parapoliciales y policías arremetieron con armas de alto calibre contra el barrio heroico de Monimbó, él fue víctima de tortura, mientras los parapoliciales se tomaron la iglesia por dos días.

LA PRENSA/JADER FLORES

El padre relata que estuvo seis horas secuestrado, fue golpeado, pateado.

Como efecto de las agresiones físicas le quebraron cuatro costillas, le dislocaron tres más, además de la columna y la inflamación de algunos de sus órganos. También lo amenazaron con quemarlo en una barricada, como sucedió con un antimotín en otra barricada en Masaya.

Los parapoliciales se llevaron lo que quisieron, incluidos el equipo de audio. También profanaron las imágenes, ya que las desvistieron porque supuestamente debajo de la indumentaria había armas, lo cual fue falso. No encontraron nada, dijo el sacerdote quien demandó a la Policía Orteguista suspender el asedio a los sacerdotes.

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