Grandes crímenes | Los tres hermanitos que fueron asesinados en el Lago de Managua

En octubre de 1939 ocurrió el llamado crimen de la Bajada de Carranza. Una niñera y un hombre fueron enjuiciados por el triple asesinato

Este año se cumplieron 80 años del llamado crimen de la Bajada de Carranza. La Prensa daba a conocer la noticia. HOY/Archivo

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Este reportaje fue publicado originalmente en el Periódico Hoy el 18 de marzo de 2018. 

En 1939 ocurrió un crimen que estremeció a Nicaragua. Los cuerpos de tres hermanitos aparecieron flotando en las costas del Lago de Managua. Los niños Leonel (14) e Hilario Herrera (13) y Rolando Miranda (9), los tres hijos de Pastorcita Vargas, fueron hallados muertos la madrugada del 30 de octubre de ese año. El hecho llegó a ser conocido como “el crimen de la Bajada de Carranza”.

El día anterior, un domingo, los niños salieron con su china, una matagalpina llamada Victoria Amador, quien llevaba en brazos a Jorge Hugo Miranda (3). La mujer tenía un mes de trabajar para la familia del general liberal Jorge Miranda, padre de los dos hijos menores de Pastorcita.

Solo ella supo lo que realmente pasó después. La mujer contó que salieron a la 1:30 p.m. de la casa, que iban cortando tigüilotes y que llegaron al lago, ingresaron por la bajada de Carranza —donde hoy está el barrio Quinta Nina— y que los tres niños mayores no querían salirse del agua y era tarde. Por lo que ella les dijo que se iba a regresar a la casa y los dejaría solos si no hacían caso, y así lo hizo.

Cuando ella regresó a la casa, solo con el niño menor en brazos, la madre preguntó por Leonel, Hilario y Rolando, y Victoria Amador le dijo que se habían quedado jugando en el parque.

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Al rato, la niñera pidió le cancelaran lo que le debían, pero su patrona le dijo que al día siguiente le cancelaría, y sin que esta se diera cuenta, Amador se fue.

¿Crimen o descuido?

A las 7:00 p.m. la madre desesperada fue a buscarlos con un guardia, pero fue hasta la madrugada del lunes que encontraron los tres cadáveres. La primera sospechosa fue Victoria Amador. Sobre todo porque a medianoche, antes que hallaran los cuerpos, aprovechando que el niño de 3 años despertó, Pastorcita le preguntó por sus hermanos.

Los dos sospechosos que enfrentaron juicio por las muertes de los niños. HOY/Archivo

“Che mullellon”, le respondió con su voz de niño. La madre lanzó un grito desgarrador. Los vecinos llegaron y uno le preguntó al menor: “¿Quién mató a los pipes?”, a lo que el niño respondió: “La muyell”. Cuando le preguntaron cómo había ocurrido, el niño con sus manecitas sobre su cabeza hacía ademanes de golpearse contra el suelo. Esto lo reportó LA PRENSA el 31 de octubre de 1939.

Las investigaciones comenzaron. La zona donde aparecieron los cuerpos era llena de rocas puntiagudas y bastante seca.

Algunos testigos declararon haber visto que la mujer les gritaba que se salieran del agua y que se había ido con el niño menor en brazos y los otros menores se habían quedado bañando.

Para el 2 de noviembre habían detenido a dos pescadores y un hombre de 36 años llamado Miguel Ángel Vásquez, quien presuntamente era homosexual y vivía en una casita a 56 pasos de la costa del lago.

En su casa hallaron un reloj con una moneda de oro de dije que pertenecía al mayor de los fallecidos, Leonel.

Cuando declaró, Vásquez dijo haberse “enamorado” a primera vista de Leonel, y además de robarle a los niños, cuando quedaron solos, porque llamó a su casa al mayor para enseñarle “algo”, confesó haberlo violado. Luego dijo, que con una piedra los golpeó y echó al agua. Que el menor, Rolando, opuso bastante resistencia y le había tirado piedras.

La población estaba indignada con la horrorosa confesión de Vásquez, y daban por esclarecido el caso. En tres declaraciones más, el reo cambiaba sus versiones, pero siempre mantenía que él había matado a los niños. En una de las declaraciones dijo que su cómplice fue la niñera Victoria Amador, y hasta dijo que había vivido de forma marital aproximadamente un año con la mujer.

Pero testigos que se presentaron al Juzgado de lo Criminal desmintieron esta versión de que fueron amantes.

“Soy inocente ante Dios”

Para el 22 de noviembre, Vásquez cambió su declaración: “Soy inocente ante Dios y la sociedad”, dijo ante el juez.  “En un martirio ¿qué no va a decir uno? Cuando uno se está muriendo ¿qué cosa no dice?”, manifestó ante el juez José Sansón, refiriéndose a posibles presiones de la Guardia Nacional.

La gente se mantenía a las afueras del juzgado para conocer más detalles del caso. HOY/Archivo

El acusado de nuevo estuvo a punto de cambiar su testimonio, pero un abogado hizo ver al juez que varios miembros de la Guardia Nacional atemorizaban al reo. Por lo que el juez mandó a sacarlos. “Yo tenía que justificar que yo era, porque me impulsaron a ello”, dijo con la voz entrecortada y siguió: “Soy inocente, soy inocente, mis manos están limpias. Me prometieron matarme si yo no decía eso”.

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Los estudiantes de Derecho de tercer y cuarto año no creían en su culpabilidad, por lo que estaban dispuestos a colaborar en su defensa. Al salir del Juzgado, el público le obsequió dulces y dinero. De villano, pasó a ser querido por los managuas.

Al día siguiente, Victoria Amador también dio sensacionales declaraciones, y señaló en la Sala Judicial a un periodista de La Noticia de presionarla para que involucrara a otros, si no “el presidente Somoza la mandaba a fusilar”. Toda la trama se complicaba y ni la opinión pública ni las autoridades sabían si los niños se habían ahogado accidentalmente, si ellos o alguien más poderoso los había matado, y el porqué. A pesar de sus declaraciones, Miguel Ángel Vásquez y Victoria Amador enfrentaron juicio por los tres asesinatos de los niños Miranda y Herrera.Fueron declarados inocentes por un jurado, el veredicto lo confirmó la Corte de Apelaciones de Masaya y ambos fueron dejados en libertad.

Vásquez, Amador y los dos lancheros que en un inicio también fueron señalados del crimen, murieron poco tiempo después en “circunstancias no precisadas”, escribe Anuar Hassan en su libro Grandes Crímenes del Siglo XX. “De Vásquez se dijo que había muerto como consecuencia de las brutales torturas sufridas durante su interrogatorio”, añade.

Las declaraciones

En una de sus declaraciones la niñera Victoria Amador dijo que el día que regresó del lago, su patrona estaba hablando mal del presidente Somoza con un sujeto, y que este le contestó que tenían que disimular con una sonrisa. Amador tenía solo dos años de residir en Managua.

Mientras que Miguel Ángel Vásquez era originario de Diriá, y tenía dos meses de residir cerca de la Bajada de Carranza, uno de los zanjones para bajar al Lago de Managua. Vásquez se dedicaba a la buhonería (vendedor ambulante). Cuando declaró que había “vivido” con Amador y que esta había sido su cómplice en el robo y triple crimen, Vásquez dijo que la mujer se había enterado de la violación al niño mayor y esta le habría manifestado: “Que te jodan solo a vos, hijo de la gran puta, hacete cargo solo vos del asunto”.

La versión censurada

Una de las teorías del triple asesinato de los hijos del general Jorge Miranda es que habría sido cometido por un sargento de la Guardia Nacional, así lo describe Anuar Hassan en el libro Grandes crímenes del Siglo XX en Nicaragua.

La piedra que supuestamente había usado el hombre para golpear a uno de los niños. HOY/Archivo

Presuntamente, Miranda, opositor al presidente Anastasio Somoza García, habría impreso unas volantes “en las que fustigaba las pretensiones somocistas”. Otra versión dice que imprimió un folletín “en el que la esposa de Somoza aparecía copulando con un caballo”.

Esto desató la ira de Somoza, quien buscaba a Miranda por todas partes. Este último tuvo que esconderse. El sargento Adolfo Álvarez, jefe de Investigación de la Primera Compañía de la Guardia Nacional, era supuesto amigo de la niñera Victoria Amador.

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Los niños “fueron llevados a la costa del lago y durante una de las varias sesiones de inmersión en el agua para obligar al mayor a decir dónde se encontraba su padre, el niño se ahogó. Para evitar la acusación de los molestos testigos, el militar ahogó a los otros dos hermanos”, escribe Hassan.

Sin autopsia

Un elemento que llama la atención es que al médico forense Fernando Valle López nunca se le permitió realizarle la autopsia a los cuerpos. Solo pudo revisarlos superficialmente, por lo que sí se sabía que habían muerto por sumersión, pero no si fueron golpeados antes de morir.

“Yo vi los tres cuerpos en la costa del Lago de Managua y puedo asegurar que no presentaban señales de violencia. Al impedirse la ejecución de la autopsia por razones que ignoro, las causas exactas de la muerte no pudieron ser conocidas”, declaró Valle a Hassan en 1999. Para el doctor se trató de un descuido de la empleada.

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