Sitio medieval a San Miguel

Para comenzar, nunca se había visto en nuestra accidentada historia, que un régimen cortara el agua y la luz a indefensas madres, que dentro de una iglesia han declarado una huelga de hambre por la libertad de sus hijos

Enrique Bolaños, presidente

Es muy variado el repertorio de violaciones a los derechos humanos que ha exhibido el régimen durante el sitio medieval que ha impuesto a un grupo de madres de presos políticos y al padre Edwin Román que se encuentran dentro de la iglesia San Miguel Arcángel.

Para comenzar, nunca se había visto en nuestra accidentada historia, que un régimen cortara el agua y la luz a indefensas madres, que dentro de una iglesia han declarado una huelga de hambre por la libertad de sus hijos. El agua es el elemento más esencial para mantener la vida y su privación es por tanto un atentado contra la vida misma.

El sitio policial de San Miguel Arcángel es un sitio medieval e inhumano, solo faltan las catapultas con las bolas incendiarias, o que la Policía decida forzar su entrada, para sacar a la fuerza al padre Edwin y a las atribuladas madres. Hemos presenciado en muchos videos como el cerco es para cualquier otro fiel que quiera entrar a regalar agua, o a un culto religioso. Se ha violado fragantemente la libertad de culto a la vista de toda la nación y del mundo.

El colmo es que se arrestó a 13 jóvenes miembros de la organización opositora UNAB solo por el hecho de que fueron solidarios y les llevaron el líquido vital, aunque después los acusen de que andaban armas y bombas molotov porque “pretendían atacar objetivos policiales, edificios públicos y monumentos públicos”.

Un caso que se cae por sí solo, pues no hay ninguna prueba documental de que iban armados, mucho menos de que las hayan usado, como asegura la Policía, pero sí las hay de que estaban llevando botellas y bidones de agua a las personas víctimas del sitio medieval dentro de iglesia San Miguel.

Es extraño que en una ciudad tomada policialmente, plagada de celulares, los jóvenes que ahora son prisioneros políticos, no hayan sido filmados in fraganti cometiendo algún delito. Solo hay evidencia que entregaban agua y eso no es delito, sino un acto cristiano y de solidaridad humana elemental.

El sitio a San Miguel viola además los derechos a la libre expresión, a la libre movilización, ya que la Policía política del régimen han convertido la Iglesia en una cárcel de las condiciones más deplorables: oscura y sin agua. Más grave aún fue el impedimento de que el padre Edwin recibiera la insulina que tanto necesita con urgencia por su condición de diabético. Esto es un atentado contra su vida.

Desde el jueves 14 que comenzó el sitio a San Miguel, lejos de que la dictadura hiciera un gesto para mejorar las cosas, pareciera que está interesado en agravarlas tirando leña al fuego, al punto que hasta el Vaticano está interviniendo lo cual es una esperanza para evitar un desenlace fatal.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.

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