Fitch Ratings mejora la perspectiva de la economía de Nicaragua, pero advierte de potenciales riesgos y de años inciertos

Fitch espera que este año la economía se contraiga por segundo año consecutivo. La agencia proyecta una caída de 4.3 por ciento en 2019

La agencia calificadora de riesgo crediticio Fitch Ratings mejoró la perspectiva de Nicaragua de negativa a estable, sin embargo mantiene la calificación de B-, debido a los riesgos que aún se observan en materia de estabilidad política, restricciones de financiamiento público y las sanciones al régimen de Daniel Ortega.

Fitch espera que este año la economía se contraiga por segundo año consecutivo. La agencia proyecta una caída de 4.3 por ciento en 2019, después de un descenso del 3.8 por ciento en 2018.

A su vez indica que las perspectivas económicas para 2020-2021 “son inciertas”, debido a “la caída de la inversión de capital y la recuperación tímida del crédito”.

La agencia basó su decisión de mejorar la perspectiva, no así la calificación, porque observó algunos indicios de estabilización de las reservas internacionales, así como de los depósitos de los bancos comerciales. Asimismo detalla que la reforma fiscal y la de Seguridad Social han reducido las necesidades de financiamiento interno, pero además las exportaciones se mantienen  a flote  y las remesas siguen en positivo.

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“Se ha producido un ajuste fiscal significativo en 2019. Se prevé que la reforma de la seguridad social (INSS) y la fiscalidad reduzcan el déficit consolidado del gobierno general a un 0.5 por ciento del PIB desde un 3.1 por ciento en 2018. Fitch pronostica que las nuevas medidas fiscales elevarán los ingresos del gobierno central 13.8 por ciento en 2019, mientras que los gastos estarán contenidos cerca de su nivel de 2018”, detalla.

Se encarece el financiamiento y las sanciones

No obstante aunque se observa una mejoría por un lado, aún existen riesgos que ha valorado Fitch como las bajas perspectivas de crecimiento económico y el ingreso per cápita, a esto se le suma que el gobierno ha tenido un financiamiento más costoso.

“El gobierno ha mantenido el acceso al financiamiento externo, pero a tasas de interés más altas y vencimientos más cortos. El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) ha llenado parte de la brecha de financiamiento externo causada por el impacto de la Ley NICA de Estados Unidos, en los desembolsos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En octubre, el gobierno firmó una nueva instalación plurianual de 585 millones de dólares con el BCIE”, señala.

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Pero además observa como riesgo que el gobierno de los Estados Unidos continúa sancionando a altos funcionarios nicaragüenses, “la escalada de sanciones sigue siendo un riesgo”.

Previendo la contracción del financiamiento externo, el gobierno ha aumentado la venta de bonos para cubrir el déficit “a noviembre de 2019, el gobierno emitió bonos locales que recaudaron 162 millones de dólares, más de lo que hizo en 2017 (125 millones de dólares). Sin embargo, esta emisión tuvo un costo mayor (en 2019, la tasa de interés promedio ponderada aumentó al 10.7 por ciento de 8.9 por ciento en 2017), vencimientos más cortos (1 y 2 años versus 3-7 años)”.

Menos importación provocó un superávit

Agregó que como consecuencia de la fuerte contracción de la inversión y el consumo, se comprimió las importaciones durante 2018-2019, «mientras que las exportaciones se mantuvieron y las remesas aumentaron, lo que trasladaron a la cuenta corriente a un superávit en comparación con los déficits que promediaron el 6.9 por ciento del PIB durante 2014-2017».

Fitch advirtió también que los indicadores de consumo y el empleo formal son débiles  lo que afecta a la economía.

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De hecho menciona que los trabajadores públicos no obtuvieron el aumento salarial habitual del 5 por ciento este año y que tampoco lo obtendrán en el 2020.

“Las transferencias a los municipios se redujeron del 10 al 4 por ciento de los ingresos fiscales. Un aumento en las contribuciones de los trabajadores y los empleadores y una caída promedio del 25 por ciento en las nuevas pensiones reducirá el déficit del INSS a 0.6 por ciento del PIB del 1.1 por ciento en 2018. Fitch espera una modesta ampliación del déficit en 2020 y 2021 impulsado por el INSS”, señala.

En el caso de la reducción de la tasa de deslizamiento de la moneda, de 5 al 3 por ciento, Fitch espera una menor depreciación y que se reduzca los costos del servicio de la deuda del gobierno, incluso en la deuda interna, ya que está mayormente indexada en dólar, asimismo espera que los exportadores y receptores de remesas vean menos ganancias de los recibos de divisas.

También Fitch mencionó la ausencia de  datos sobre la evolución de la actividad económica durante casi todo el 2019, y hasta noviembre no había información de los PIB trimestrales.

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