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Personajes de la dictadura en 2019 LA PRENSA/ Reproducción web

Los 10 villanos que se destacaron en 2019 dentro de la dictadura orteguista y que resultaron nefastos para los nicaragüenses

A continuación LA PRENSA te presenta una selección de 10 villanos que marcaron para mal a la sociedad nicaragüense en 2019 y te explica el papel que cada uno de ellos ha desempeñado para agradar a la familia Ortega Murillo. Estos están presentes en todos los ámbitos del país y cada uno desde sus trincheras han aportado a consolidar la dictadura.

El dictador Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo destacan este año como los principales villanos de una de las dictaduras más sangrientas que recordarán los nicaragüenses en las generaciones venideras. En el 2019 ambos personajes aceleraron y radicalizaron su discurso de odio y amenazas para mantener aplacada a una oposición que no se da por vencida y que exige a través de elecciones anticipadas, justas y transparente la salida de ambos del poder tras 14 años de gobernar con mano de hierro y socavar la institucionalidad.

Pero Ortega en esa lucha a muerte que se tiene por retener el poder, ha utilizado a varias de sus fichas dentro de su entramado político para castigar, perseguir, amenazar, enjuiciar y hostigar a la población. Además ha profundizado su política de censura y secretismo del Estado.

A continuación LA PRENSA te presenta una selección de 10 villanos que marcaron para mal a la sociedad nicaragüense y te explica el papel que cada uno de ellos ha desempeñado para agradar a la familia Ortega Murillo. Estos están presentes en todos los ámbitos del país y cada uno desde sus trincheras han aportado a consolidar la dictadura.


Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua. Es quizás el personaje que mayor repudio provoca en Nicaragua, por sus constantes mensajes de odio y amenazas contra los que adversan la dictadura.  Fue en el 2019 cuando Murillo radicalizó su discurso incendiario y despectivo contra los opositores y hasta justificó la agresión de un fanático de su partido contra una señora de la tercera edad.

Murillo es la encargada de vender a diario a través de sus comparecencias telefónicas en sus medios de comunicación un país de paz y tranquilidad que no existe. Su discurso promueve la intolerancia, incita a sus seguidores a perseguir y vigilar a los que reclaman cambios en Nicaragua y descalifica sin medida a la oposición, incluida gente de bajos recursos económicos, que forman parte de lo que su Gobierno llama «El pueblo presidente».

Entre sus últimos exabruptos figura el » Ya dejen de joder» a los que reclaman en Nicaragua una transición democrática. «No merecen ser considerados nicaragüenses porque ni piensan ni actúan como nicaragüenses, piensan y actúan con botas imperiales», fueron los insultos de Murillo en su intervención en los medios oficialistas el 12 de diciembre de este año.


Dictadura de Daniel Ortega

Daniel Ortega, presidente y dictador de Nicaragua. Al igual que su esposa, en el 2019 el dictador radicalizó su maquinaria de producción de amenazas, hostigamiento y disputa no solo con la oposición y el sector privado, sino también con la comunidad internacional, que lo mantiene más aislado que nunca.

Ortega además ha permitido las agresiones y abusos de poder de la Policía y grupos armados contra la población y mantiene en la impunidad a los responsables de los 300 nicaragüenses asesinados en el 2018. Además se ha negado a retomar la mesa de negociación con el bloque opositor para superar casi dos  años de crisis política, que ha sumergido a la economía en una profunda recesión.

En lugar de buscar una salida negociada, Ortega se ha dedicado a diseñar «parches» económicos para afrontar la crisis, cuya economía se ha convertido en una «fábrica» de producción de pobres y desempleados.  Además se ha distanciado de sus antiguos aliados, la empresa privada, a la que ha castigado con más impuestos y persecución a través de las distintas instancias estatales.  En su última comparecencia pública, el dictador amenazó con guerra para evitar el mismo destino de su aliado político, Evo Morales.


UCA

La Policía Orteguista. Al mando del jefe de la Policía Orteguista y consuegro de Daniel Ortega, Francisco Díaz, esta entidad se ha convertido en el brazo represivo más violento de todas las fuerzas de choques de la dictadura. Su presencia es omnipresente por toda Managua y el interior del país.

Luego de liderar la sangrienta operación limpieza en el 2018, este año es la entidad encargada de evitar cualquier intento de protesta de civiles contra el régimen de Ortega en las vías públicas. Se toma arbitrariamente centro comerciales, asedia universidades, invade hoteles, agreden y se ha declarado abiertamente Policía Sandinista, dando la espalda al compromiso de la institución con la población en general.

El régimen de Daniel Ortega en el 2019, en medio de una profunda crisis económica y dificultades para recaudar, reforzó su asignación presupuestaria dándole cerca de 80 millones de córdobas más.


Rafael Ortega Murillo, hijo mayor de la pareja de dictadores de Nicaragua. Considerado el principal operador de los negocios turbios de la familia Ortega Murillo, el Departamento del Tesoro lo sancionó en noviembre pasado, acusándolo de una serie de actos de corrupción. Argumentando que se ponía en jaque del abastecimiento de combustible, el gobierno nacionalizó el inventario de la DNP para aminorar el castigo estadounidense.

El hijo mayor de Ortega operaba con bienes del Estado uno de los negocios más lucrativos en Nicaragua: venta y distribución de gasolinas, diesel y otros derivados del petróleo, ocasionando que hoy por hoy los nicaragüenses paguen uno de los combustibles más caros de Centroamérica, solo superado por Costa Rica, la economía más estable de la región.

A «Payo» Ortega Estados Unidos lo señala de usar DNP Petronic, Zanzíbar y El Goliat para prácticas ilícitas. «Rafael Ortega utiliza al menos dos empresas bajo su control, Inversiones Zanzíbar, S.A. y Servicio de protección y Vigilancia, S.A., para generar ganancias, lavar dinero y obtener acceso preferencial para el régimen orteguista a los mercados», dijo en ese momento el jefe de la diplomacia de Estados Unidos, Mike Pompeo.


Comisionado Fidel Domínguez, Policía, familia Reyes Alonso, torturas, secuestro, toma de rehenes, allanamiento ilegal

 Fidel Domínguez, comisionado mayor, jefe de la Policía de León.  Una transmisión en vivo a través de Facebook destapó el lado más represivo, cruel e inmoral de Domínguez, que mediante tortura e intimidación obligó a una reconocida familia de opositores contra el régimen de Daniel Ortega a grabar videos donde se comprometía a «dejar de joder a los militantes sandinistas».

Al mando de un grupo de oficiales, Domínguez llegó a la casa de familia Reyes Alonso, en León, cuyos miembros fueron golpeados y les robaron computadoras y celulares. Uno de los agredidos comenzó a transmitir en las redes sociales la violencia de  los agentes policiales que derribaron la puerta para ingresar a la vivienda.

«No filmar a la Policía cuando vengan ahí a hacer su presencia y estén ahí. No joder a los militantes ni al pueblo. No repetición y con la paz no se juega», hizo jurar Domínguez a cada uno de los tres opositores de esta familia. De esta manera el comisionado mayor de la Policía, que hasta ese momento era un desconocido al menos a nivel nacional, se ganó el repudio de los nicaragüenses en el 2019.


Edgar Altamirano, titular del Juzgado Noveno Distrito penal de Juicio de Managua

Edgar Altamirano, juez noveno penal de juicio de Managua. Luego de haber condenado sin prueba a opositores en el 2018 (cuyos condenados fueron liberados mediante una burda ley de amnistía), otra vez Altamirano se convierte en el 2019 en el verdugo de los que exigen democracia y verdadera justicia en Nicaragua.

Este polémico operador de la justicia del orteguismo  será el encargado de enjuiciar a 16 nicaragüenses, que a medianos de noviembre intentaron auxiliar con agua y víveres a un grupo de madres que exigen a Ortega la liberación de sus hijos. Las mujeres se refugiaron en la Iglesia San Miguel Arcángel de Masaya, desde donde comenzaron una huelga de hambre. En represalia la dictadura ordenó cortar los servicios básicos a la iglesia.

El grupo de los «aguadores», como se bautizó luego a los 16 presos políticos, fue capturado por la Policía Orteguista y serán juzgados en enero del próximo año por Altamirano, que en 2018 demostró que su manera de impartir justicia está hecha a la medida de los intereses de la familia Ortega Murillo.


Ramón Avellán, comisionado general y subdirector de la Policía Orteguista. En el 2019 se mantuvo al mando de reprimir a opositores en Masaya, donde han desarrollado redadas para capturar a los que se oponen al régimen de Daniel Ortega.

Luego de sancionarlo el 7 de noviembre de este año, el Departamento del Tesoro le atribuyó a Avellán al menos 107 muertos de los más de 300 que resultaron asesinados durante la violenta Operación Limpieza, que ejecutó la dictadura en el 2018 para quitar los tranques en varias zonas del país.

En octubre de este año en medio de una   celebración del patrono de Masaya, San Jerónimo, Avellán fue abucheado por  los asistentes que portaban banderas de Nicaragua. Le  lanzaron botellas y basura y lo tildaron de «asesino, asesino».


 

Leonardo Ovidio Reyes Ramírez, presidente del Banco Central de Nicaragua. Luego de haberse consolidado en los últimos cinco años como el funcionario orteguista  omnipresente en todos los ámbitos del sector productivo y económico, en el 2019, el peor año para la economía en la última década,  Reyes es el  personaje más ausente en medio de la recesión.

Desde su trinchera y en correspondencia con la política de represión y censura informativa del régimen de Daniel Ortega , Reyes lidera un «apagón estadístico» sin precedente en los últimos  30 años de democracia en Nicaragua.  En su afán de ocultar el desastre económico que ha provocado dos años de recesión, el presidente del Banco Central mantiene caminando «a ciegas» a todos los agentes económicos, una situación que ha golpeado a las empresas, los hogares y la inversión.

Reyes ha empañado el prestigio y liderazgo  que por años conservó el Banco Central de Nicaragua, cuya entidad descentralizada  se destacaba por su profesionalismo y la calidad de la información económica que divulgaba. Hoy, el BCN mantiene la gran mayoría de sus indicadores desactualizados, algunos de los cuales acumulan casi un año de rezagados.

El presidente del Banco Central es señalado por la oposición de maquillar los números económicos del orteguismo y se mantiene distanciado del sector privado, cuyas empresas ya no quieren facilitarle información al BCN.  


Roberto López, presidente del INSS en Nicaragua. LA PRENSA/ ARCHIVO

Roberto López, presidente ejecutivo del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social. Es el principal artífice de la brutal reforma a la Seguridad Social que el régimen de Ortega puso en marcha a inicios de este año, que aumentó la carga a las empresas, trabajadores y castigó las futuras pensiones reduciéndolas hasta un 30 por ciento. 

Y pese a la severa reforma, López se niega a hacer los ajustes administrativos que requiere el INSS, cuya planilla y el manejo oscuro de las inversiones con dinero de los contribuyentes, entre otras causas, mantienen al borde de la quiebra al instituto. El 7 de noviembre, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Roberto López por utilizar al instituto para prácticas de lavado de dinero, prácticas de tráfico de influencia y realización de transacciones engañosas con dinero de los asegurados.

Entre sus últimas medidas dañinas contra los dependientes del INSS, figura su decisión de ajustar en solo tres por ciento las pensiones de más de 200 mil retirados, pese a que estas se devaluaron casi un cinco por ciento, dejando a todas estas rezagadas. Casi un millón de nicaragüenses dependen de la existencia de esta entidad.


José Antonio Castañeda M., presidente del Consejo de Dirección del Instituto Nicaragüense de Energía (INE). Aunque su aparición pública es casi nula, desde su despacho aprobó ajustes en la tarifa eléctrica que golpearon duramente el bolsillo de todos los nicaragüenses. Cada mes disfrazó aumentos en la factura, que provocaron que al finalizar el 2019 el alza acumulada se aproxime al 20 por ciento.

El brusco  ajuste que Castañeda autorizó  a lo largo del año afectó todos los componentes de la factura eléctrica domiciliar: energía, comercialización y alumbrado público, siendo los más afectados los que consumen entre 101 y 150 kilovatios al mes.

Esa medida se compaginó con la decisión del régimen de Ortega de dar más poder a la Distribuidora de Energía, Disnorte- Dissur, de perseguir, embargar y manchar el récord crediticio de los consumidores de más de 300 kilovatios mensuales. Todas estas medidas han golpeado a más de 800 mil nicaragüenses y pese a ello, Castañeda no ha dado la cara para explicar por qué mientras en Centroamérica las tarifas eléctricas se mantienen estables en Nicaragua todos los meses se disfrazaba los incrementos, aprovechando la revisión y ajuste por deslizamiento de la moneda que el INE debe hacer.

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