De las drogas a una vida comprometida con el deporte: la historia de Javier González

Superar el problema cerebral no fue fácil. Javier estuvo 17 días en coma y casi un año y medio en recuperación. Los pronósticos no eran favorables.

Desde hace casi cinco años, a Javier Edmundo González Blandón, de 31 años de edad, se le ve promover deportes en su natal Municipio de Tipitapa, pero no siempre fue así. Antes, Javier demostraba su pasión deportiva en las canchas, como atleta de baloncesto, pero luego de dos derrames cerebrales que lo mantuvieron al borde de la muerte en el 2013, asegura tener «un compromiso con Dios y los jóvenes».

Javier afirma que los derrames cerebrales no fueron producto de un golpe ni tampoco de una caída, sino de la «mala vida» que desde jovencito lo envolvió.

«Fue debido a la mala vida que tenía. Desde pequeño empecé a consumir drogas, licor, andaba en las calles y poco a poco eso fue mermando mi salud, llegó un momento en que mi cuerpo no aguantó y mi cerebro explotó», relató Javier, quien soñó con representar al país por medio del baloncesto.

El ahora activista deportivo asegura que no lamenta lo sucedido en su vida, sino que agradece a Dios pues eso lo obligó a enderezar su camino a tiempo.

«No lamento lo que me pasó, sino que siento esto fue lo mejor que Dios me pudo mandar porque eso hizo que enderezara mi vida  por el buen camino», confiesa.

Superar el problema cerebral no fue fácil. Javier estuvo 17 días en coma y casi un año y medio en recuperación. Los pronósticos no eran favorables para el exjugador de baloncesto.

«Lo que viví fue duro. Los doctores le decían a mi familia no tenía muchas probalidades de vida y que si sobrevivía iba a quedar parapléjico, que iba a depender de otra persona, que no iba a volver a caminar, muchas cosas no iba a poder hacer. Pero yo le hice una promesa a Dios, de que si me levantaba sano iba a ayudar a los jóvenes por medio del deporte y que todo se lo iba a dedicar a él», cuenta Javier con la voz entrecortada.

Javier González (13) cuando fue jugador de baloncesto hace unos años. LA PRENSA/ROSA MEMBREÑO.

Doble vida

Javier asegura que el pasaje de su vida de antaño también lo ha tratado de compartir por medio de testimonio a los jóvenes deportistas.

«A los jóvenes les brindo mi testimonio. Yo viví una doble vida porque en mi casa era una persona y en la calle era otra, era como un monstruo. Fue a los 10 años que comencé a fumar cigarro, a los 12 años probé el licor y luego quería más y más hasta llegar al consumo de drogas, uno primero prueba por curiosidad y luego está atrapado. Tenía un temperamento horrible. Yo no quería cambiar pero Dios me hizo cambiar y se lo agradezco mucho porque es como haber vuelto a nacer», afirma.

Su gran pilar

Javier asegura que sin Dios ni el respaldo de su familia y su esposa Dayanara Gómez Ortíz no se hubiera levantado de la cama con las energías y la fe de salir adelante de la mejor manera.

«Esta es la mejor etapa de mi vida. Comparto más tiempo con mi familia y mi esposa Dayanara. Con mi señora tengo 13 años de casado. Ella ha sido una luchadora como yo para salir adelante», expresa Javier.

Ahora se le ve dirigir baloncesto y también futbol en categorías menores. Pero afirma que le gusta más organizar que dirigir.

«Yo nunca me imaginé estar aquí (dirigiendo) ni tampoco que iba a volver a caminar. Me siento orgulloso de lo que estoy haciendo, de los cambios que he hecho en mi vida. Formé una academia de futbol junto a mi esposa en Tipitapa en donde he tenido el respaldo de la alcaldía local», relata.

Javier González con los niños de la Academia de Futbol de Tipitapa en Tipitapa. LA PRENSA/CORTESÍA JAVIER GONZÁLEZ.

Su hijo lo inspiró

La Academia de Futbol surgió tras la pasión por el futbol de uno de los hijos menores de Javier. En Tipitapa no había una escuela ni academia de futbol, pero Javier lo hizo posible.

«Presenté el proyecto de una academia de futbol y conseguí material deportivo y un campo para entrenar. Empezamos con nueve niños luego se multiplicaron a 120. En el 2019 me dieron la oportunidad para que los niños de Tipitapa compitieran el campeonato de ligas menores. Queremos que los niños aspiren a más en el futuro a nivel deportivo. Son niños de barrios pobres, hay niños en riesgo y no quiero pasen por lo que yo pasé, por eso mi esposa y yo junto a otras personas supervisamos a los niños para apartarlos de todo lo malo. A veces los padres por su trabajo no saben lo que hacen los chavalos, pero como yo ya viví lo malo, quiero cuidar a los chavalos y a mis hijos», manifiesta Javier, cuyos hijos tienen nueve, seis y dos años de edad.

Actualmente, él es una persona hipertensa y diabética. La parte derecha de su cuerpo no le funciona al ciento por ciento.

«Me siento reflejado en los chavalos deportistas, ellos tienen sueños a como yo los tuve y que no pude lograr. Quiero ayudarlos hasta donde pueda, voy a seguir trabajando para ellos, no me dejaré vencer. El deporte es la única salida a todos los problemas, los jovenes son el futuro del país, hacer hombres de bien es levantar el país. Mis hijos me dicen se sienten orgullosos de mí y ellos son apenas solo unos niños», expone.

Javier también promueve baloncesto femenino, que por cierto inició otra temporada más el fin de semana con la participación de seis conjuntos en categoría Libre. También promueve baloncesto masculino.

Cabe señalar que varias jugadoras de Tipitapa, el año pasado fueron parte de la Selección Nacional de Baloncesto que compitió en el Torneo Centroamericano de Baloncesto Sub-14 realizado en el Polideportivo Alexis Argüello, de Managua, lo cual llena de orgullo a González.

Javier González junto a su esposa Dayanara Gómez y sus tres hijos. LA PRENSA/CORTESÍA JAVIER GONZÁLEZ.

«Sin límites»

Cuando se le preguntó a Javier sobre sus metas manifestó que «mi tope no tiene límites. Mi gran sueño es trascender a altos niveles no como dirigente, en lo que me siento bueno en crear, en organizar proyectos. Quiero crear una academia móvil de futbol  para llegar a más niños, crear una academia de baloncesto y ayudar en otras disciplinas como el voleibol, el beisbol, entre otros».

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