Marvin Benard sobre las eliminatorias al Clásico Mundial de Beisbol: «No sé si tendremos otra oportunidad como esta»

Marvin Benard confesó que ha conversado con Cheslor Cuthbert, Alex Blandino, JC Ramírez, pero que todavía le falta Erasmo Ramírez

Marvin Benard tiene claro que Nicaragua no tendría otra oportunidad tan accesible de clasificar al Clásico Mundial de Beisbol. LAPRENSA/GERMAN GARCIA

Marvin Benard está conversando con Sandor Guido en el viejo Estadio Nacional durante las prácticas de la Sub 23. Se conocieron jugando en la Selección Nacional en Holanda, luego fueron compañeros de equipo en León, posteriormente fue mánager de Sandor en el Preclásico de 2016 y ahora son colegas. Vestido de azul con el uniforme de entrenamiento de la Selección se cubre del sol con una extensión de tela bajo la gorra. Benard encaja rápidamente en cualquier conversación. Le gusta enseñar, transmitir lo que sabe. Tiene mucho más recorrido que cualquier otro técnico a su alrededor. Se suman a la conversación Stanley Loáisiga, Ramón Padilla, Mario Peña y Yader Roa.

Benard confiesa lo sorprendido que está por el gran trabajo que hace el cuerpo técnico con el grupo Sub 23. «Estos muchachos nacieron para batear, me gusta lo fuerte de las conexiones. Mis felicitaciones para Sandor y su equipo. Una de las razones del triunfo de Sandor es la manera en la que se lleva con los peloteros, los entiende y los pone en una posición de éxito. No es mucha diferencia entre él y yo, la diferencia es la experiencia, la edad y he que andado un poco más en este mundo que él. Me gusta su rápida evolución», dice Benard. Él solo es un observador y si comenta algo sobre el equipo será una que otra observación, pero Sandor tendrá la última palabra.

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Le preguntan de Grandes Ligas y lo bien que se le hacía conectarle a algunos lanzadores como Maddux, Johnson y Brown. «Para Maddux siempre fui un dolor de cabeza, donde me la pusiera le solía responder. Y era curioso porque lanzadores más débiles que él me dominan. Recuerdo que en una temporada contra Randy Johnson necesitaba dos carreras para anotar cien. Desde el cajón de bateo me di cuenta de los lanzamientos que hacía y lo cacé. Primero una recta a fuera y le di hit al jardín izquierdo y anoté, luego me lanzó adentro y otro hit al jardín derecho, posteriormente me rozó la pelota en la camisa y yo hice el escándalo como si me había matado, anoté tres veces. Me dijo el umpire que no fuera escandaloso y le respondí: cambiemos y tratá de batearle a Johnson vamos a ver si no te asusta», recuerda Benard.

Y en el caso de Brown rememoró cuando lanzaba juego perfecto y un pelotazo en sus costillas evitó la hazaña del beisbol, quedándose solo en sin hit ni carrera. «A Brown se me daba bien batearle. Anteriormente se la había sacado de jonrón. Yo suelo decir que me golpeó para no perder el perfecto (sonríe). Ahí quedó bien yo (en tono de broma). Le salió todo bien porque el siguiente bateador dio un roletazo para doble play», señaló.

La Preselección

Benard empezará a entrenar el 27 de enero (próximo lunes) con la Preselección Nacional. Tiene su objetivo claro. No le huye al reto y denota que es también su principal crítico. » Siempre es un orgullo tener la oportunidad de llevar la bandera nicaragüense en lo alto. Le tengo un enorme amor al juego y siempre quiero regresar al país para enseñar y aprender. Me gusta la oportunidad, son seis equipos y clasifican dos, será un dolor de cabeza bueno. Hay dos tipos de dolores de cabeza: el bueno y malo, el bueno es porque tengo muchos peloteros y el malo es cuando no tenés peloteros. Si nos dan los permisos estaría bien. No sé si nos presentará una mejor oportunidad que esta para clasificar. A pesar que ya hemos jugado contra Brasil ahora ha cambiado, Alemania también, Sudáfrica ha logrado colocar pelotero en Grandes Ligas en un corto tiempo han subido mucho. No podemos ir con demasiada confianza», comenta.

Y Benard lo vuelve a reiterar: «No sé si tendremos otra oportunidad como esta». Por eso decidió tener como coach de pitcheo nuevamente a Nelson Cruz. «No solo es tremenda persona, le tiene un amor al juego y es un  profesor. Me gusta decir que él enseña cómo jugar es igual que en una aula de clase. El profesor tiene que buscar como le entiendan la lección y Nelson sabe como comunicarse y los muchachos le responden bien. La primera vez que le ofrecí el trabajo todos quedaron emocionados y estamos haciendo movidas para conseguirle otra vez el permiso», indica.

Las conversaciones con Big Leaguers

Benard no solo está enfocado en lo que va a transmitirle a los peloteros en el campo, también está ayudando a contactar a peloteros. «Hablé con Alex Blandino antes de venir y está en eso. No está seguro donde está con Cincinnati. Con JC Ramírez hemos conversado y está dispuesto, Erasmo todavía no me he comunicado. En el caso de Cheslor he hablado en dos ocasiones. Parte de él quiere pero no entendía bien que estaremos en Arizona a una hora y media de donde estará en el Spring Training. Puede entrenar por la mañana con el equipo de MLB, manejar hora y media, jugar por la tarde-noche con el equipo nacional y luego regresarse por la noche. Él no entendía la logística. Ahora se le abrieron los ojos. Tendrá tres semanas jugando en Spring Training cuando sea el evento y estará en buenas condiciones. Todo cambia y estamos esperando. Pediremos el permiso», agregó Benard.

Cuatro años atrás empezó la aventura con la Selección Nacional y cuando le pregunto sobre la diferencia entre aquel Benard y el de ahora responde: «Más canas y más peso pero el amor del juego sigue igual. Tengo más paciencia y quiero ver más cosas. La otra vez no le puse mucha atención al pitcheo porque se lo dejé a Nelson, ahora también estará a cargo, pero le pondré más atención porque me conviene y le conviene al equipo. Me gustaría desarrollarme un poco más en ese aspecto.

Benard se define de manera sencilla y clara como mánager:  «Soy un tipo que tiene el oído abierto, es importante que el pelotero me diga cosas, como está, cómo esta su familia porque de todo eso se hace una amistad y necesito que el pelotero sepa que estoy a su lado, como pelotero quería que el mánager estuviera en mi esquina como un boxeador y cómo mánager soy así», concluyó, mientras los peloteros se despedían de él por con mucha reverencia por el peso que tiene en un deporte tan difícil e impredecible.

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