Sigue la represión, pero también la denuncia

La dictadura no cesa la represión contra la Iglesia católica, los periodistas y medios de prensa independientes, y en general contra todos los que reclaman sus derechos y protestan contra los abusos del poder

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La dictadura no cesa la represión contra la Iglesia católica, los periodistas y medios de prensa independientes, y en general contra todos los que reclaman sus derechos y protestan contra los abusos del poder.

En este contexto, la semana que termina no ha sido distinta a las anteriores, sobre todo desde mediados de abril de 2018.

La fuerza policial continuó asediando a la Iglesia católica y esta vez le tocó el turno —nuevamente— al templo de San Juan Bautista, en Masaya, que fue cercado por los policías para impedir que se realizara allí una colecta humanitaria y solidaria en favor de familiares de presos y excarcelados políticos.

Otro templo católico de Masaya, el de San Miguel Arcángel que está a cargo del emblemático sacerdote Edwing Román —a quien por su coraje y ejemplar apostolado LA PRENSA nombró en diciembre pasado Personaje del Año 2019—, continúa a oscuras desde hace dos meses y medio, como castigo de la dictadura porque dio asilo cristiano a un grupo de madres de presos políticos que estuvieron allí en huelga de hambre.

En el campo del periodismo independiente, el reportero y entrevistador político del Canal 10 de Televisión, Wilih Narváez, fue brutalmente agredido por policías enfurecidos, sin motivo o razón alguna.

El hecho ocurrió el jueves 23 de enero, cuando el periodista Narváez daba cobertura informativa a un evento político-literario en un hotel capitalino, estando los policías comandados por un alto comisionado que se desempeñó como encargado de relaciones públicas de la Policía Orteguista.

Además, no podemos dejar de mencionar el hecho de que a partir de este sábado, la edición sabatina impresa de LA PRENSA sale en formato tabloide, igual que la edición dominical, debido a la censura de hecho que nos impone la dictadura al mantener secuestrados en Aduanas, ya durante 73 semanas, el papel y otros insumos indispensables para la impresión del periódico.

Pero si la dictadura ha hecho de la represión una rutina, nosotros, los medios informativos y las asociaciones de periodistas independientes, los organismos defensores de los derechos humanos y todas las organizaciones sociales y políticas democráticas del país, también hemos hecho un hábito de la denuncia y la protesta contra los abusos del poder dictatorial.

Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, el más emblemático periodista de Nicaragua que consagró su vida al ejercicio del periodismo independiente y a la lucha contra el régimen somocista, solía decir que no hay que acostumbrarse a los abusos y arbitrariedades, ni de la dictadura ni de nadie. Que toda agresión contra el pueblo, contra los ciudadanos, contra las libertades y los derechos de las personas, debe ser respondida inmediatamente con la denuncia y la protesta, en nuestro caso por medio de la palabra que es la única pero la más poderosa arma de quienes buscan la verdad y defienden su derecho a descubrirla y decirla.

En esas estamos. Y eso es lo que seguiremos haciendo, mientras podamos, sin tregua ni descanso.

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