Seis cosas que debe saber sobre Felipe Urrutia, el maestro de la polka, a 102 años de su nacimiento

Urrutia se dio a la tarea de recopilar sones, polkas, mazurcas, zapateado, tonadas y música popular regional, por lo que su biógrafo, Juan Urbina Osegueda, lo califica como un excepcional músico, un “Patriarca del Folclor Segoviano”

Felipe Urrutia. LA PRENSA/ARCHIVO

Su nombre de pila Felipe de Jesús Urrutia Delgadillo, conocido como Felipe Urrutia. Nació en Estelí un 5 de febrero de 1918; y falleció un 26 de diciembre de 2014, a los 96 años. Este miércoles estaría cumpliendo 102 años.

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Urrutia se dio a la tarea de recopilar sones, polkas, mazurcas, zapateado, tonadas y música popular regional, por lo que su biógrafo, Juan Urbina Osegueda, lo califica como un excepcional músico, un “Patriarca del Folclor Segoviano”, otros lo bautizaron como «El maestro de la Polka» o «El trovador de Las Segovias».

Aquí de dejamos seis cosas que debe saber sobre él

1. Felipe Urrutia era conocido como el principal recopilador de música nicaragüense. Fue un gran platicón, su mayor amante fue la guitarra y destacó como picaflor. Llegó a tener 12 hijos, 73 nietos, 90 bisnietos y 15 tataranietos.

2. Entre las polkas anónimas más conocidas están El grito del bolo, recopilada por Felipe Urrutia; así como La polka de Jacinto, recopilada por él mismo. Esta última se la enseñó un campesino llamado Jacinto a Urrutia, de ahí proviene el nombre. Todas estas piezas son consideradas parte del folclor nicaragüense, pues carecen de autor y son populares.

3. Don Felipe decía que solo tenía tres canciones que eran suyas. Del resto afirmaba que solo eran recopilaciones y de ninguna reclamó autoría. No le gustaba el reguetón, pues decía que era “música mariguanera”.

4. Según un perfil publicado en 2006 por la revista Magazine, “el sino musical de Felipe Urrutia vino con un trago de guaro”. “Cuando cumplió 13 años, su padre Daniel Urrutia Ferrufino supo que no tenía remedio. El mocoso se paseaba por las fiestas tocando violín y guitarra, y alegrándole la vida a los bolos que le daban a cambio sus primeros tragos para que siguiera. Fueron aquellas fiestas inolvidables las que fueron forjando la leyenda del viejo cara de palo”, que a lo largo de su vida recopiló más de cien canciones en el norte del país, a pesar de que no llegó al segundo grado de primaria.

5. En los años de la Revolución Popular Sandinista (1979-1990) creo el grupo musical «Don Felipe y sus cachorros» compuesto por hijos y nietos.  “Yo me inicié de puro gusto”, afirmó. Y entre carcajadas roncas y la perenne tos seca que le dejó el cigarrillo, contaba su truco para aprenderse las canciones: “Me las aprendí a punto de chiflidos”.

6. Carlos Mejía Godoy dijo sobre Don Felipe: «Durante la década sandinista, Urrutia y sus cachorros se convirtieron en los genuinos representantes del folclor segoviano, dentro y fuera del país. Mirá Carlitos —me dijo una vez allá en su finca— las paredes de mi ranchita están cundiditas de tantos diplomas —y en tono socarrón —, el viejo agregaba: “Aunque últimamente, en lugar de que me ‘diplomeyen’, ¿no creés que sería mejor que me ‘dolareyen’?” Obviamente, todo lo decía en son de guasa, porque jamás le puso precio a esa labor heroica que realizó con auténtica dignidad. Su honradez sin mácula llegó a tal punto que cuando los periodistas le decían “cantautor”, él se apresuraba a confesar: “Nada de autor o compositor. Yo no compongo ni la cama porque la Juanita, mi mujer, es la que se encarga de eso. Yo solo soy un humilde campesino que medio remedo la guitarra y les entrego lo que aprendí por esos caminos polvorientos”.

* Con información de publicaciones de LA PRENSA

 

 

 

 

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