Vitalidad de LA PRENSA

El régimen ya cobró su primera víctima: El Nuevo Diario. En la década del 90 se cerró el diario Barricada, pero no fue por política de Estado, ni por censura, sino por la mala política administrativa del frentismo

La desaparición del Diario LA PRENSA ha sido a mi juicio una de las prioridades de la pareja presidencial. Una postura dictatorial y fascista.

Un estudio realizado por Ross Dawson —especialista en medios impresos—, sitúa la desaparición de los periódicos de papel para el año 2040, pero en Nicaragua la dictadura la ha tratado de desaparecer forzadamente 20 años antes de lo previsto por Dawson. De manera que aquí los periódicos impresos no desaparecerían por el avance de la tecnología mediática en la nueva era digital, sino por la obcecada decisión de un individuo.

El régimen ya cobró su primera víctima: El Nuevo Diario. En la década del 90 se cerró el diario Barricada, pero no fue por política de Estado, ni por censura, sino por la mala política administrativa del frentismo y la crisis financiera que golpeaba a ese rotativo sandinista. Por consiguiente aquel hecho no se parece en nada a los casos de LA PRENSA y El Nuevo Diario.

Rosario Murillo, señalada como la “despiadada” detrás de la represión desde abril del año 2018, cobró notoriedad cuando trabajó para el Diario LA PRENSA, con el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y el poeta Pablo Antonio Cuadra (PAC). Murillo y otros sandinistas como el comandante de la revolución Bayardo Arce Castaño, salieron de LA PRENSA a la guerrilla y la clandestinidad, pero aun así no existe en su corazón compasión y respeto para este periódico.

Incluso el Departamento de Estado de Estados Unidos denunció que Daniel Ortega ha querido silenciar al Diario LA PRENSA y en Nicaragua la Alianza Cívica, la UNAB y algunos partidos políticos opositores, unieron esfuerzos para presionar al Gobierno que cesara el bloqueo aduanero.

En la actualidad no existe un órgano oficial del Estado que dicte la censura de medios de comunicación, como en los años 80. Pero ahora la censura existe en la práctica, está oculta en el llamado Consejo de Comunicación y Ciudadanía que conduce la señora Murillo en su búnker del Carmen. De allí sale la orden para bloquear a la prensa independiente, para esta la publicidad estatal ya no existe y por eso la mayoría de los noticieros radiales y televisivos han desaparecido.

Daniel Ortega y Rosario Murillo asfixiaron a El Nuevo Diario y han querido desaparecer a LA PRENSA. Anastasio Somoza la quemó y censuró noticieros, pero nunca cerró un periódico.

Este 2 de marzo LA PRENSA cumplirá 94 años al servicio de la verdad y la justicia. La brutalidad del régimen no la ha doblegado y creo que no doblegará la voluntad de los comunicadores que defienden sus derechos consagrados en el artículo 66 de nuestra Constitución.

El autor es periodista, vicepresidente de APN.

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