Carlos Dada: “Bukele intentó un golpe de Estado”

En esta entrevista el periodista salvadoreño explica las razones por las que piensa que el domingo pasado Bukele tenía planeado disolver el Congreso y además, hace referencia a una investigación donde señalan a Nayib Bukele de negociar con las pandillas cuando era alcalde de San Salvador

Carlos Dada, periodista fundador de El Faro. LA PRENSA/Tomada de internet

Nayib Bukele negoció con las maras desde su posición de alcalde de San Salvador” Carlos Dada, periodista fundador de El Faro. LA PRENSA/Tomada de internet

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Carlos Dada está más acostumbrado a hacer preguntas que a responderlas. Desde San Salvador, el fundador de El Faro, el primer medio de comunicación digital de Latinoamérica, analiza la entrada del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, rodeado de militares con armas largas, al Congreso de ese país.

El pasado domingo nueve de febrero vimos un gesto inédito en Centroamérica. El que para muchos era el presidente más “cool” del continente recreaba una imagen más propia de las dictaduras militares del siglo pasado.

Dada explica las razones por las que piensa que ese día Bukele tenía planeado disolver el Congreso y además, hace referencia a una investigación que fue publicada en su medio de comunicación donde señalan a Nayib Bukele de negociar con las pandillas cuando era alcalde de San Salvador.

¿Se esperaba que el presidente Bukele entrara de esa manera al Parlamento?

No. Nayib Bukele ya había dado muestras de autoritarismo y de intolerancia, pero nadie se imaginaba que pudiera meter soldados a la Asamblea Legislativa. Es decir, el asalto al poder legislativo no estaba en el abanico de posibilidades de ningún salvadoreño que tenga algo de memoria histórica.

¿Antes de esto habían tenido en su país un episodio similar?

Jamás, ni siquiera en los tiempos de dictadura se atrevieron a meter soldados armados a la Asamblea. Lo más que habían entrado eran oficiales militares con trajes de gala para rendir un informe o acompañar a un ministro, pero soldado en uniforme de campaña y con armas largas jamás.

Hábleme del préstamo origen de todo esto.

Bukele hizo un plan de seguridad pública que se llama “Plan de control territorial”. Ya consiguió financiamiento para dos partes de ese plan y la tercera es para la cual pide este préstamo de 109 millones de dólares. Él lo ha manejado de una manera en la que parece que no le quieren dar dinero para la seguridad pública y esto es absolutamente falso.

¿Por qué?

Todos los países tienen presupuesto nacional. En ese presupuesto este año Nayib Bukele solicitó bastante más dinero que el año pasado y se le aprobó para la seguridad pública. Además de eso ya le han aprobado una cantidad similar a la del presupuesto y no tiene ni un año en el poder.

¿Específicamente para qué será destinado este dinero?

Entre otras cosas, para comprar equipos de seguridad. Hay millones invertidos en cámaras de video para colocar en las calles. No hay un plan donde se diga en qué lugar las van a poner. Este es otro problema, el plan de control territorial fuera del Gobierno nadie lo conoce. Ya que la mayor parte de sus componentes son “confidenciales”, según me ha dicho el propio presidente.

¿En qué fase está la solicitud de este crédito?

Ni siquiera estamos en la fase de aprobación de ese crédito. Lo que Nayib quiere que le voten es simplemente la autorización para que él vaya a negociar ese préstamo con el Banco Centroamericano, es decir que es mentira cada vez que él dice que “cada día mueren más personas, porque los diputados no le quieren soltar ese dinero”. Ese dinero aun no existe. Si la Asamblea le llegara a autorizar esto, que probablemente no sea en estos días luego de lo que pasó, Bukele tendría que ir al Banco Centroamericano, presentar el proyecto y comenzar a negociar con el banco. Si lograra llegar a un acuerdo tendría que volver a la Asamblea para que estos aprueben ese préstamo. En resumen, si la Asamblea votara hoy el Gobierno no vería un centavo hasta dentro de año y medio.

Sin embargo, luego de lo del Congreso, Bukele salió frente a una multitud a citar el artículo 87 de la Constitución salvadoreña, que llama a la insurrección. ¿Es un populista?

Absolutamente. Él convocó a esa gente para decirles que hicieran uso de su derecho a la insurrección porque el plan de Bukele era disolver el Congreso.

Es primera vez que escucho esto.

Lo digo porque el derecho a la insurrección está para restablecer el orden constitucional. Nayib Bukele justificó su presencia en el Congreso y la presencia de la gente diciendo: “La Constitución nos autoriza a dos cosas. La primera que el Consejo de Ministros pueda convocar a reunión extraordinaria a la Asamblea y como este es un mandato constitucional los diputados que no lleguen estarían rompiendo el orden constitucional. Llegó con soldados a esa asamblea extraordinaria sabiendo que no habían llegado los diputados y llegó con la gente a la que le dijo que utilizara su derecho a la insurrección. No hay otra lectura posible, Nayib Bukele intentó un golpe de Estado.

¿Qué lo frenó?

La organización de la sociedad civil que se opuso de manera unánime y los gobiernos extranjeros con representación diplomática en El Salvador.

Bukele declaró que él no es un dictador.

No haya cómo justificar lo que pasó. El vicepresidente (Félix Ulloa) le dijo a un medio colombiano que esos no eran militares, que eran la escolta presidencial. Mentira. Eran batallones especiales del Ejército. Bukele llegó a tomarse el Congreso, Bukele llegó a usurpar la silla del Congreso. Utilizar al Ejército con fines políticos es algo propio de regímenes dictatoriales. Además, en este país, El Salvador, es ir en contra de algo sagrado para nosotros. Después de nuestra guerra civil que terminó con los acuerdos de paz, todos los salvadoreños acordamos que nunca más se permitiría que el Ejército se involucrara en nuestra vida política. Nayib Bukele ha violentado uno de los principales fundamentos de nuestra vida democrática surgida a partir de los acuerdos de paz.

¿Cómo ha reaccionado la sociedad salvadoreña?

Este es un país muy polarizado y con opiniones muy diversas y apasionadas sobre muchos temas. Lo que ocurrió el domingo pasado nos demostró que a la hora de defender nuestro sistema democrático hay un solo frente en la sociedad civil organizada. Por primera vez desde hace mucho tiempo vemos como desde las gremiales empresariales, hasta las organizaciones defensoras de derechos humanos, víctimas del conflicto armado, movimiento feminista y universidades, todos han condenado de manera unánime lo que pasó. Esa reacción nos demostró que tenemos alguna salvaguarda que nos protege, al menos en lo pronto, de que en este país pasen cosas como en los países vecinos, incluyendo lamentablemente el tuyo.

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¿Por qué el presidente está tan apurado con este préstamo?

Ahí solo caben especulaciones que van desde manejos oscuros en las licitaciones de ese préstamo, hasta la utilización de eso como excusa para disolver el Congreso y llamar a una constituyente. El disparador preciso de esta acción no lo sé porque no he podido hablar con él y tampoco lo ha contado, y lo que ha hecho es tratar de justificar lo que pasó. El préstamo iba bien en la Asamblea legislativa hasta que el año pasado, el director de centros penales (Osiris Luna) viajó a México en un jet privado. Lo sabemos porque subió las fotos a las redes sociales y en medio de ese lujo que presumió, nos preguntamos por qué este señor estaba viajando para México en un jet privado. A partir de ahí el Gobierno mintió, dijo que lo había invitado el Gobierno mexicano lo cual era mentira y después se negó a dar explicaciones. Fue famoso en redes sociales el hashtag #QuienPagóElViajeDeOsiris.

¿Y quién le pagó el viaje a Osiris?

Entonces, todo iba bien en la Asamblea con el préstamo hasta que ubicamos la semana pasada que el viaje a Osiris se lo había pagado una empresa mexicana de seguridad que se dedica justamente a distribuir equipos como los que están incluidos en esa solicitud de préstamo. A todo mundo le pareció sospechoso y eso es lo que ha atrasado el préstamo en la Asamblea Legislativa. Entonces los diputados estaban pidiendo más explicaciones para ponerle más control a las licitaciones. Aparentemente las prisas de Bukele eran para cerrar ese asunto o esa es una de las especulaciones.

Hábleme de los diputados de El Salvador.

Esa es la otra parte de la especulación que te decía, de que Bukele quería aprovechar la coyuntura para disolver el Congreso. Nayib no tiene diputados en la Asamblea Legislativa. No tiene ninguno por una sencilla razón, su partido fue creado luego de que él llegó a la Presidencia. El compitió en las elecciones con un partido que le prestó su bandera que se llama GANA, que es el partido del expresidente Antonio Saca y este partido tiene 11 de los 84 diputados. Por tanto no es suficiente para aprobar su agenda política. La Asamblea sigue dominada por los dos grandes partidos Arena y el FMLN. Actualmente no tienen mucha popularidad. No son los diputados más honorables del mundo. Por fin la Fiscalía procesó a líderes de esos partidos por negociaron con pandillas a cambio de réditos electorales. En medio de eso Bukele se ha agarrado de esto para decir que los diputados son unos delincuentes y sinvergüenzas porque han negociado con las pandillas.

Sin embargo, ustedes en El Faro publicaron en junio de 2018 un reportaje que titularon: Nayib Bukele también pactó con pandillas.

Correcto, la única diferencia es que no tenemos grabaciones de Nayib Bukele entregándoles dinero. Sí tenemos grabaciones, y hace años las publicamos, de los líderes políticos que hoy están siendo procesados.
En su trabajo dice que Bukele negoció con las pandillas cuando era alcalde de San Salvador a cambio de que estos no torpedearan su carrera política.
La única diferencia entre ambos casos es que ahora los otros están siendo procesados en la Fiscalía, estamos teniendo detalles sobre esos casos que ya publicamos sobre el FMLN y Arena con las pandillas. Nos dimos cuenta de que hasta habían pactado darles entrenamiento en un polígono de tiro.

Estas negociaciones viejas de las que me habla se realizaron cuando Bukele todavía era parte del Frente Farabundo Martí.

Exactamente. Fue alcalde del FMLN durante varios periodos primero en Nuevo Cuscatlán y luego en San Salvador.

¿Se podría ver salpicado Bukele de esta otra investigación?

No sabemos, ya que las negociaciones hasta donde sabemos del FMLN se dieron para las elecciones presidenciales y estos contactos ya salieron en otra rama a partir de la tregua que aplicó el gobierno de Mauricio Funes, ahí comenzaron los contactos políticos con los líderes pandilleros. Entonces Bukele no estaba involucrado en las campañas presidenciales. Nayib negoció con las maras desde su posición de alcalde de San Salvador para entrar a algunas zonas que estaban controladas por ellos. Por ejemplo, sacó a los vendedores del centro de San Salvador que eran controlados por las pandillas y a cambio les dio espacio en otro mercado en Nuevo Cuscatlán, ente otros pagos. Las negociaciones de Bukele con las pandillas es lo menos investigado en este momento y no creo que sea mayor a lo de los otros partidos.

¿Es tan popular Bukele a como parece en Twitter?

Hoy no te puedo responder eso, pero te puedo responder hasta la semana pasada y la respuesta es sí. Nayib Bukele era el presidente más popular de América Latina. En la actualidad no tengo ni idea de cómo le ha afectado esta crisis, yo supongo que bajará algunos puntos. No creo que haya un descenso dramático.

¿Qué piensa de Nayib Bukele?

Pienso que es un genio del marketing político que cometió el domingo su peor error. Pienso que es un tipo que ejerce su política a través de una imagen muy efectista y a través de una gran capacidad de demagogia, es un demagogo, creo que es un narcisista y ahora no tengo ninguna duda que es además un tipo muy peligroso por sus ambiciones de concentración de poder y de autoritarismo.

¿Los otros poderes del Estado pueden hacerle contrapeso?

La apuesta de Bukele luego de la intentona golpista es 2021. El otro año hay elecciones legislativas en El Salvador. Si las elecciones se habrían realizado la semana pasada, Nayib Bukele habría arrasado. Se hubiera hecho sin duda con la mayoría en la Asamblea. Falta un año y todo puede pasar, ya vimos lo de este domingo y estoy dispuesto a admitir cualquier posibilidad de aquí a un año. Si logra hacerse del control de la Asamblea se hace del control de los tres poderes. Sobre todo si disolvía el Congreso y llamaba a una constituyente porque entonces había que renovar también la Corte Suprema de Justicia.

Da la impresión de que la oposición a Bukele no tiene mucho que hacer.

De nuevo solo puedo hablar hasta la semana pasada porque este país es absolutamente distinto a partir del domingo. Hasta entonces miraba pocas posibilidades de que pudieran renacer los partidos tradicionales y los otros partidos. Les miraba poca probabilidad de transformarse en una verdadera oposición a Nuevas Ideas, el partido de Bukele. Pero, antes de la semana pasada Bukele había pactado ya con la empresa privada, tenía una relación incondicional con la Embajada de Estados Unidos y varios países europeos y cuando una parte de la empresa privada estaba dispuesta a apostarle a él, sale lo del domingo. Ahora todo mundo está asustado y esto cambia la historia. Hay gente que ya se expresó de que votó por Bukele y está diciendo que votarán por cualquiera para que Bukele no se haga con la mayoría de diputados. Creo que hay mucha gente asustada de darle más poder a un tipo que ha metido soldados a la Asamblea. Muchas cosas pueden pasar, pero hoy los partidos de oposición tienen más posibilidades que la semana pasada.

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¿Cuáles serán las facturas que pagará Bukele?

Hay muchas facturas que tendrá que pagar no solo él, también el país. En términos económicos la inversión extranjera se verá afectada cuando están viendo a un gobernante capaz de violentar así el Estado de derecho. Las reglas claras son fundamentales para los inversionistas extranjeros. En materia política creo que el presidente perdió muchísimo con esto, creo que ahora es un presidente mucho más débil cuando la semana pasada tenía doblegado a todo el sistema político salvadoreño. Hoy está viviendo sus horas más bajas, pero no quiere decir que está derrotado o muerto políticamente.

¿Cree que se va a concretar ese préstamo?

Creo que sí. Al final lo que han hecho los diputados es hablar por primera vez en mucho tiempo como un poder del Estado y no como una colección de opiniones distintas y han dicho: “No vamos a discutir un préstamo con la pistola en la cabeza”.

Estuvo el año pasado en Nicaragua cubriendo la crisis. ¿Qué miró?

Lo de Nicaragua es un proceso bastante accidentado. La revuelta que inició el 18 de abril con tanta energía, frescura y efervescencia fue mutando y mutando hasta que llegó a un momento quizás de estancamiento del proceso. Esto probablemente como consecuencia de la represión que desató el régimen de Ortega. Tengo varios meses sin visitar el país y desde la distancia veo que hay esfuerzos por unificar a la oposición a partir del único objetivo que es sacar a Ortega de la Presidencia y luego arreglar las diferencias. El problema es que veo que no termina de concretarse esa unidad y que el proceso a estas alturas sigue estancado. Por otro lado veo que no ha cesado el acoso, las capturas, los presos políticos. Yo veo a Nicaragua con mucha preocupación evidentemente como creo que la miramos todos porque con toda la pasión que me estoy quejando de lo que acaba de pasar en El Salvador en Nicaragua eso ha sido brutal.

Plano personal

Nació en Lovaina, Bélgica, en 1970. Sus padres son de origen salvadoreño.

En 1998 fundó El Faro, el primer medio de comunicación digital de Latinoamérica.

Estudió periodismo en México donde vivió por mucho tiempo durante la guerra en El Salvador.

Recibió el premio María Moors Cabot, y el premio a la excelencia periodística de la Fundación Gabriel García Márquez, en 2016.

Fue profesor invitado en la Universidad de Yale.

Actualmente vive en San Salvador y se ha dedicado a escribir investigaciones sobre Honduras y Nicaragua.

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