Vivir el Covid-19 en un país extranjero. Nicaragüenses que han sufrido la enfermedad

Varios nicaragüenses se han infectado de la enfermedad que azota al mundo. Han sentido miedo y rondar a la muerte muy cerca, otros ven como sus precarias situaciones se ponen peor. Pese a todo no dejan de preocuparse por Nicaragua y por la familia que dejaron aquí

Muerte, la enfermedad, recuperación y cuarentena. Así han enfrentado los nicas el Covid-19 fuera de nuestras fronteras. LA PRENSA/O.NAVARRETE

Todo comenzó a ponerse mal para Loanny Picado el pasado 25 de marzo, cuando empezó a sentir un fuerte dolor en el cuerpo, fiebre y los primeros síntomas de la enfermedad que tiene paralizado al planeta. Su médico le dijo que era posible que fuera solo fuera una gripe, pero las fiebres que no se bajaban de 38 decían lo contrario.

Con el paso de los días comenzó a notar que le faltaba el aire. Lo describe como una “sensación horrible, como si te estuvieran estrangulando”. El médico llegó a su casa para hacerle un “test escrito”.

—Usted tiene todos los síntomas de un cuadro de Covid-19 —le dijo el doctor.
—Pero usted ya lo sabía —le respondió ella.
—Tenía que esperar que se desarrollara el cuadro para confirmar —le manifestó el médico.

La periodista nicaragüense en agosto de este año cumplirá dos años de estar viviendo en Holanda, reside en Baarn, un pequeño pueblo a 40 minutos de Ámsterdam y 30 mil habitantes. Está casada y tiene dos hijos. Cuando le daban los ataques de pánico, sobre todo en las noches que sentía que no podía respirar, pensaba en sus dos pequeños para superarlo.

Ella cree que se infectó del virus en el supermercado, en una de sus pocas salidas a la calle.

“Hay gente que no respeta el mantener la distancia. Esa vez discutí con un hombre que me pasó empujando en la fila del supermercado. Yo andaba mis guantes y mi mascarilla, pero creo que ahí fue el contagio”.

La periodista piensa que de nada sirve que unos tomen todas las medidas y recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud si otros las ignoran.

“Yo comencé a hacer cuarentena antes de que lo dijera el Gobierno de Holanda. Sobre todo, luego de que se llevara a cabo un carnaval al sur del país”, manifestó vía telefónica a la revista DOMINGO.

En la actualidad hay más de 14 mil personas infectadas en ese país europeo. De las cuales solamente cinco mil están hospitalizadas, el resto al igual que Loanny tuvo que pasar la enfermedad en su propia casa.

El riesgo de los exiliados

Si la situación de los nicaragüenses exiliados en Costa Rica ya era difícil, ahora es más precaria con la entrada del Covid-19 y las fuertes medidas que está tomando el Gobierno de ese país para prevenir la enfermedad.

Según el defensor de derechos humanos, Jhoswel Martínez, aproximadamente un 60 por ciento de los nicas que tienen trabajo en Costa Rica están siendo enviados a sus casas de vacaciones sin goce de salario o en el peor de los casos son despedidos.

El defensor exiliado y residente en San José señala que una gran cantidad de nicaragüenses sobreviven de manera informal, por lo que están a las puertas de enfrentar una crisis alimenticia y económica.

“Llaman a las organizaciones existentes para pedir ayuda, ya que no tienen para la comida ni para pagar la renta, muchos en estos días podrían ser desalojados. Proyectamos que puede ser un máximo de 10% de la población nicaragüense solicitante de refugio en este caso”, indicó Martínez.

Por la gran demanda en Costa Rica por parte de los nicaragüenses exiliados, las organizaciones que le daban asistencia y ayuda se están quedando sin fondos.

“Algunos albergues están limitando la cantidad de personas que acogen debido al Covid-19 y las medidas implementadas por el Gobierno de Costa Rica, ya que no se permiten aglomeraciones. Estas personas buscan las iglesias o duermen en las calles. Creemos que aquellos que sean desalojados no podrán dormir en albergues porque no hay capacidad suficiente, incluso estos son propensos al contagio”, manifestó Martínez muy preocupado.

Hasta el momento el Ministerio de Salud de Costa Rica no reporta el contagio de coronavirus en la comunidad nicaragüense.

Otro de los problemas que enfrentan los refugiados es que sus documentos legales para permanecer en el vecino país del sur se encuentran vencidos o están próximos a vencerse. Debido a las orientaciones del gobierno central las oficinas de Migración están cerradas, por lo que no se puede extender el plazo de estos o renovarlos. A pesar de que hay una prórroga para esta documentación algunas instituciones no la están respetando.

A este respecto Martínez dice que ha recibido denuncias de que “instituciones públicas y bancarias no reconocen este mandato y no realizan trámites a estas personas. Algunos me han llamado porque no pueden retirar sus remesas y otros por no poder tramitar récord de Policía”.

Pese a todo esto las fronteras en Costa Rica están cerradas. Algunos nicaragüenses han intentado cruzar de manera ilegal y han sido detenidas por las autoridades y devueltas a Nicaragua. Esto ha generado brotes de xenofobia en contra de los nicas.

Otros casos en el mundo

El 19 de marzo en la soledad en un hospital de Zaragoza, España, murió la jinotepina, Nereyda Palacios, de 53 años, a causa del Covid-19, siendo la primera nicaragüense en ser reportada como víctima de esta enfermedad. Era pastora de una iglesia evangélica y se convirtió en la víctima 767 de ese país europeo. El esposo de Nereyda se encontraba en Nicaragua al momento de su muerte por lo que no pudo despedirse de ella.

Sin embargo, el primer caso de contagio de una persona nicaragüense en España se produjo el 14 de marzo. La mujer no quiso ser identificada, solo se sabe que es originaria de Chontales, tiene 45 años y vive en Madrid.

La nicaragüense al parecer fue dejada en cuarentena en su casa ya que su caso no era grave.

Leonardo Coca Palacios es un periodista radicado en Canadá. El 18 de marzo comenzó a sentir los primeros síntomas de la enfermedad, pensó que era una gripe por el frío, pero al siguiente día amaneció con una fiebre de casi 40 y un fuerte dolor de cabeza.

Luego de pasar varios días aislado y con fuerte medicación para sobrellevar los síntomas Coca Palacios fue enviado a su casa de alta, pero con medidas estrictas para no recaer.

Su caso sí se agravó y su hospitalización fue bastante complicada, ya que desarrolló otros síntomas como fuertes diarreas, vómito y fuertes dolores en el cuerpo.

Según el periodista lo que más le impresionó durante el tiempo que estuvo hospitalizado fue ver en los ojos de los médicos y los enfermeros el miedo al contagio.

El nicaragüense Edgar Díaz es otro que sigue la batalla por recuperarse 100% del Covid-19. Algunos pacientes han pasado hasta un mes de reposo y siguen dando positivo en los test. Esto es peligroso porque pese a que no tengan síntomas el virus sigue en sus organismos y es posible que sigan contagiando a otras personas.

Vive en Alicante. A mediados de marzo contrajo la enfermedad y luego de pasar por la parte más difícil de la enfermedad, señala que conforme van pasando los días se siente mejor.

Tanto Loanny Picado como Edgar Díaz siguen preocupados ante la situación en Nicaragua donde el régimen de Daniel Ortega no está tomando medidas fuertes para prevenir la transmisión del virus. Díaz se dirigió a los nicaragüenses y les hizo un llamado para que se tomen en serio esta pandemia.

“El mensaje que le daría a las personas de Nicaragua y que veo que no se lo están tomando en serio, sobre todo a los seguidores del gobierno, yo les digo señores esto es serio, es una pandemia a nivel mundial, ya son miles de muertos y contagiados, debemos tomar medidas para parar esto, las personas que solo presentan fiebre o gripe, mejor quédense en casa, no salgan de casa, mientras no presenten síntomas como falta de respiración, tomen té verde, cuídense en casa y tomen mucho líquido”, dijo Díaz a LA PRENSA.

Actualmente Loanny Picado siente que ya pasó lo peor. Está en la fase de recuperación y manifiesta que se encuentra cada día más fuerte. Además, poco a poco ha notado como puede respirar mejor. Pero su mayor preocupación es su familia en Nicaragua.

“Yo me estoy recuperando y no quiero que mi mamá piense que me estoy muriendo, pero me preocupa la situación allá. Da vergüenza como algunos medios de Holanda han hablado de la situación en Nicaragua y como Ortega no ha tomado medidas”, dice Picado quien ha visto como se llevan a varios ancianos en su vecindario víctimas de esta enfermedad.

Costa Rica y los migrantes

El 19 de marzo el Gobierno de Costa Rica pidió a las personas originarias de Nicaragua que se encuentran en su territorio que no viajen a nuestro país para garantizar el cerco sanitario e impedir el avance del Covid-19.
“Estamos haciendo un llamado a las personas nicaragüenses residentes en Costa Rica a no trasladarse a su país en Semana Santa (a comienzos de abril) y en estos días en que se estableció este cerco sanitario”, dijo la vicepresidenta Epsy Campbell en conferencia de prensa.

Mejores situaciones

No es lo mismo enfrentarse al Covid-19 estando en un país de Europa, que hacerlo en Costa Rica y siendo un refugiado. Por ejemplo, el Gobierno español ha invertido más de 430 millones de euros en la compra de material médico y respiradores. Si bien actualmente el sistema de salud español está casi a su máximo nivel no ha colapsado.

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